Correr con el alma

La fuerza interior que te lleva hasta la meta.
Juan Solbes -
Correr con el alma
Correr con el alma

A menudo me pregunto cómo es el proceso que siento, qué parte de mi es la que corre. Es evidente que corremos con las piernas, con el corazón, con la cabeza, pero eso quizá es sólo la funcionalidad, el mecanismo que utilizamos para poner en marcha todo un proceso que en esencia desconocemos. Tenemos el coche en la puerta de casa, con los mecanismos necesarios, la gasolina y la tecnología, pero hasta que no sube el conductor y lo pone a funcionar aquello no anda. Siento que hay una parte dentro de mí que me enseña el funcionamiento de todo lo necesario para salir a correr. Me motiva y me impulsa a salir a correr y me ayuda a aprender características personales que me producen, a medio plazo, una gran satisfacción, como puede ser la constancia, la dedicación, la fuerza de voluntad, la paciencia, la capacidad de aceptación de situaciones poco favorables, la disciplina, la seguridad en mí mismo, la confianza, el sentido de la amistad, el respeto, la sinceridad, la alegría, la solidaridad…

Rodrigo Gavela me comentó que el ser humano tiene una parte salvaje innata, que surge del subconsciente y que aflora cada vez que salimos a correr. Estoy muy de acuerdo, pero quizá a mi nivel no llego a experimentar esa parte tan salvaje, sino una esencia de libertad, de placer por correr y de disfrutar del propio movimiento, de emoción al entrar en contacto con mi cuerpo. De alguna manera contacto con una parte que me da felicidad, alegría, satisfacción, ganas de compartir, de ser amable y amoroso... Es como esa sensación que tengo al final del maratón, cuando ya no tienes piernas, el corazón ya no sabe qué decirte y la cabeza ha desaparecido, no quieres ni pensar que te quedan dos kilómetros y entonces aparece el Alma, esa fuerza interior que te lleva hasta la meta. Esa parte que te ha ayudado a salir a entrenar, que te ha hecho tener paciencia, constancia, prudencia…. Eso es lo que siento, que corremos con el alma.

Los mecanismos son necesarios y hay que mantenerlos adecuadamente, pero lo que nos lleva a ser personas diferentes al resto de la humanidad, lo que nos permite sentir esa paz cuando estamos corriendo, lo que nos permite distinguir entre cientos de yoes repletos de deseos y esa parte real que somos nosotros mismos es haber contactado con quien realmente somos, con el alma.

Me entristece cada día más la esclavitud del hombre, que aumenta a medida que se ve sometido a los mandatos de una sociedad más injusta, menos solidaria, más mercantilista y llena de mentira. Nos convertimos en esclavos voluntarios y autómatas de las rutinas. Sin embargo, cuando salgo a correr, cuando cruzo esa línea de meta después de meses de esfuerzo, cuando siento que voy mejorando como persona y consigo disfrutar de todas las cosas que me ofrece la vida, cuando correr me enseña a conocerme a mí mismo, a comprender esos mecanismos, a darme cuenta de cómo y qué cosas hago que no me satisfacen es cuando me siento más libre. Contactar con ese sentimiento de libertad que me acerca a mí mismo, que me permite dirigir mi vida desde mis criterios y no desde criterios ajenos es lo que me hace sentir que poco a poco voy rompiendo las cadenas de mi esclavitud. Y esa es la conciencia que quiero tener a partir de ahora. Esa es la parte con la que me quiero relacionar y dejar que surja. Deseo salir a correr y sentir que no son mis mecanismos los que corren, sino que soy yo mismo el que tiene necesidad de sentir la libertad, el que pone todos los mecanismos a punto para que estén preparados para sentirme a mí mismo, para sentir el alma.

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