Soy corredor: Óscar Pereiro, ciclista

De pequeño me apuntaba a casi todos los deportes.
José Antonio de Pablo | Fotografía: Rafa Gómez -
Soy corredor: Óscar Pereiro, ciclista
Soy corredor: Óscar Pereiro

De pequeño quería ser de todo menos deportista. Mis padres me han contado que iba por ahí diciendo que sería médico, concretamente oculista (quizá de ahí le venga esa vocación por “sacarse los ojos” en bicicleta).

Mi primer trofeo lo conseguí en una carrera a pie para niños, organizada en mi pueblo. Pero no destacaba en ningún deporte en especial, me apuntaba a todo o a casi todo, el baloncesto nunca fue lo mío (por motivos obvios).

Cuando empecé a montar en bici soñaba con ganar el Tour de Francia. También me gustan las clásicas de primavera, la Vuelta a España y el Mundial.

De las carreras populares me gusta especialmente eso mismo, que son populares, que igualmente las corren y las disfrutan atletas con licencia que corredores ocasionales que se pican alegremente con sus amigos y se lo pasan en grande, como pasa en la San Martiño, en Orense, en la que corren 3.000 personas.

La Quebrantahuesos no es para nada comparable a una carrera popular. Hay que ir muy preparado para sufrir y tener experiencia montando en bici, con los desarrollos, saber moverse en un pelotón, controlar en las bajadas…Digamos que no está al alcance de cualquiera.

Por eso valoro mucho lo que hizo Martín Fiz, aunque puedo decir que no me sorprendió, él ha sido campeón del mundo de maratón y eso se tiene que notar.

Veo la maratón como algo muy lejano, no estoy preparado para ese sufrimiento, bastante mal me lo hacen pasar ya montando en bici…Supongo que a la gente lo que le engancha del maratón es el hecho de poder hacer algo que no está al alcance de todo el mundo. De sentirse diferentes y especiales.

De antiguos ciclistas que han sido muy grandes en la bici, como Armstrong, Olano y Jalabert, me encanta esa capacidad para cumplir con los nuevos retos que les plantea la maratón. Es una manera perfecta para seguir sintiéndose en forma.

Corrí mi primera media maratón en Narón (La Coruña), el memorial Adolfo Ros-Volta a la Ría. Hice un tiempo de 1:21:25 y volví a terminar encantado con el ambientazo y el buen rollo de las carreras populares.

Mis entrenos ara la media maratón no han sido nada específicos, salía a correr todos los días unos 10 kilómetros, intentando hacerlo siempre en menos de 40 minutos. El jueves antes de la carrera hice una salida larga de 21 km, con un amigo, hicimos 1:31. Ya sé que no es lo más recomendable, pero así me demostré a mí mismo que iba a poder con la distancia.

Los atletas profesionales tienen para mí más mérito que los ciclistas, están peor pagados, menos reconocidos y su trabajo es más exigente. Cuando la carretera se pone cuesta abajo nosotros podemos ir sin dar pedales, pero me parece que corriendo eso no funciona.

Puedo presumir, y lo digo desde el orgullo, de haber convivido con algunos atletas como Chema Martínez, José Ríos, Juan Carlos Higuero o Mayte Martínez durante mis concentraciones en Navacerrada, y ver lo verdaderamente dura que es la vida del atleta profesional.

Cuando me galardonaron con el Silvestre de Oro, pude conocer a Hicham El Guerrouj y dejar que se me cayera la baba con el más grande mediofondista de la historia.

Me gustaría correr un día la San Silvestre Vallecana, la Behobia-San Sebastián o la media maratón de Gotemburgo (nada de medias maratones). Tengo ganas de disfrutar de ese momento mágico del que todo el mundo me habla y que se vive en estas pruebas.

 

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