Soy Corredor: Sugar Ray Leonard

Campeón olímpico y leyenda viva del boxeo.
Charles Butler -
Soy Corredor: Sugar Ray Leonard
Soy Corredor: Sugar Ray Leonard

Tuve 6 combates durante los Juegos de Montreal 76 y si gané al cubano Andrés Aldana en la final fue gracias a correr. Mientras estaba entrenando, corría entre seis y ocho kilómetros al día, todos los días de la semana. Siempre dije que tenía una reserva de fuerza, y es la que venía del running.

Antes corría porque es algo que suelen hacer los boxeadores. Muhammad Alí me dijo: “Tienes que trabajar las piernas y aumentar la fuerza”. Y la verdad es que funcionó, puedo dar fe.

Empecé a correr a los 14 años. Hacía el camino al colegio corriendo. Los otros niños no entendían por qué lo hacía pero yo tenía mucha determinación. Sabía que si corría más lejos que nadie a la larga yo prevalecería.

A día de hoy me sigo levantando a las cinco de la mañana y sobre las cinco y media o seis ya estoy rodando. Corro entre cinco y siete kilómetros cuatro veces a la semana y suelo ir por debajo de cinco minutos el kilómetro.

Floyd Paterson corría maratones, y lo cierto es que siempre he tenido ganas de hacerlo. De hecho mi mujer, Bernardette, corrió uno hace unos años. Corría y andaba, corría y andaba… Creo que le llevó 12 horas (risas). ¡Pero lo terminó! Hasta el momento, me parece que nunca he corrido más de 12 ó 13 kilómetros.

Mi mayor combate fue contra Marvin Hagler porque estaba en clara desventaja. Un día, salí a rodar por las Vegas y mientras corría empecé a coreografiar la pelea mentalmente. Parte de aquella visión se reprodujo durante el combate y gané.

No puedo salir a correr sin mi iPod. Siempre llevo a Teddy Pendergrass, Luther Vandross, Outkast… Cuando preparaba mi regreso, escuchaba mucho Leave Me Alone (Dejadme en Paz) de Michael Jackson, porque siempre tenía a la prensa y al público en contra.

Alí me enseñó a correr hacia atrás. Me aconsejó que imitara todos los movimientos que hacía en el ring, y a veces en los combates tienes que retroceder, por lo tanto, también tienes que entrenar tus piernas para ir hacia atrás. Aún lo hago, distancias cortas de unos 50 m más o menos.

Correr es terapéutico, y no hay nada mejor tras un rodaje que un vaso de agua fría y una ducha caliente en mi casa (así nadie puede oírme cantar).

Cuando recuerdo mi época de boxeador profesional, siempre oigo: “No más, no más”. No puedo quitármelo de la cabeza. Pero nunca lo he dicho mientras estoy rodando. Ahí no me rindo.

(Publicado originalmente en el número de septiembre de 2008). 

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