Soy corredora: Dorothy Metcalf-Lindenburguer

Astronauta de la nasa y corredora.
Steve Camelio | FOTO: Phoebe Rourke - Ghabriel -
Soy corredora: Dorothy Metcalf-Lindenburguer
Soy corredora: Dorothy Metcalf-Lindenburguer

Entrenar para ser astronauta es como correr un maratón. Lleva mucho tiempo y no haces grandes progresos de golpe. El entrenamiento es constante. Simplemente tienes que seguirlo a rajatabla y el éxito está garantizado. El running me sirve para mantenerme sana y liberarme del estrés diario.

He completado 16 maratones. El más rápido lo hice en Austin, en 3:05, y estoy muy orgullosa de ello.

Al ser de Colorado estoy acostumbrada a correr por cuestas. Es bastante divertido que la única cuesta en la ciudad que vivo, Houston, sea un paso elevado.

Empecé como velocista en la high school, pero no era mi especialidad. Mi entrenador me cambió a la milla y a las dos millas.

Corrí el 10.000 en mi primer año en el Whitman College de Washington. Aún era júnior. No sé por qué me gustó tanto dar 25 vueltas a una pista, pero lo cierto es que una vez que conseguí encontrar mi ritmo disfruté mucho con el paso de las vueltas.

Cuando era más joven, mi padre y yo corríamos juntos una milla cada mañana. Me encantaban esos ratos en los que charlaba con él. Luego pasaba mucho tiempo trabajando, fuera de casa, pero la carrera de por las mañanas no nos la quitaba nadie. 

Desde que tuve a mi hija en mayo de 2007 no corro acompañada tanto como antes. Echo de menos ese rollo social de correr y charlar con los amigos.

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Corrí durante los seis primeros meses de mi embarazo. Llegó un punto en el que iba tan lenta que andando conseguía ir más rápido que trotando.

Tres semanas antes de dar a luz, mi amiga Suni Williams (también astronauta de la NASA) corrió el Maratón de Boston estando en el espacio, así que sentí que lo mínimo que podía hacer era correr seis millas. Lo hice muy despacio, a doce minutos por milla, pero acabé.

Mi estilo corriendo no le parece bueno a la mayoría de la gente. Voy con las caderas bajas, pero lo más llamativo es que mis brazos se mueven de tal modo que parece que voy nadando. Siempre que he intentado corregir esto he acabado corriendo más despacio, así que me imagino que no merece la pena.

El running mantiene fuertes los huesos, y esto es muy importante porque en los vuelos espaciales largos lo normal es perder bastante densidad ósea. Durante una misión, dos horas al día las dedico al ejercicio físico. Sería interesante correr en cinta con gravedad cero, aunque lo probé durante un entrenamiento y me pareció que el ritmo era un poco lento para mí.

(Publicado originalmente en el número de abril de 2010)

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