Mitos finlandeses

Los primeros grandes dominadores del fondo.
Sergio Hernández-Ranera -
Mitos finlandeses
Aquellos finlandeses voladores

Nadie duda del especial amor que tienen en Finlandia por el atletismo. Su educado y masivo público, el tradicional talento de sus jabalinistas…Sin embargo, por extraño que parezca hoy, durante muchos años los ases de este país fueron sus corredores de fondo, que ejercieron un dominio aplastante en varios JJ.OO. De Kolehmainen a Virén, pasando por el increíble Nurmi, el atletismo finés halló su veta de oro.

Juho Pietari “Hannes” Kolehmainen (1889-1966) fue sin duda el pionero de la generación conocida como “Los finlandeses voladores”, en la que además de él brillaron con fuerza Nurmi, Ritola y Stenroos. Fue una de las grandes estrellas de los JJ.OO. de 1912 en el vecino Estocolmo, donde ganó tres medallas de oro (5.000 m, 10.000 m y campo a través) y una de plata (en campo a través por equipos). Especialmente emotiva fue su actuación en los 5.000 m, donde su victoria sobre el francés Bouin se resolvió en los metros finales y con un nuevo récord mundial (14:36.6).

Su carrera deportiva se vio afectada por el estallido de la I Guerra Mundial y la consecuente anulación de los Juegos de 1916. Pero en los siguientes, en Amberes 1920, consiguió un sonoro triunfo en maratón con plusmarca mundial incluida (2:32.35). Sacó 13 segundos de ventaja al estonio Lossman y casi cuatro minutos al italiano Arri. Años después, durante la ceremonia de apertura de Helsinki 1952, Kolehmainen (el primer hombre en la historia que rompió la barrera de los 15 minutos en 5.000 m) fue el encargado de encender el pebetero con la antorcha que le transmitió Paavo Nurmi.

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Vilho “Ville” Eino Ritola (1896-1982) obtuvo la friolera de ocho medallas olímpicas. Con 17 años emigró a USA, donde comenzó a entrenar en el Finnish-American Athletic Club junto con Kolehmainen, quien se había instalado en aquel país tras los Juegos de 1912. Ritola desoyó su consejo de competir en Amberes, pero irrumpió en París 1924. En los 10.000 m rebajó su propio récord del mundo en casi 13 segundos (30.23.2) y sacó media vuelta a sus rivales. A los tres días se impuso en los 3.000 m obstáculos con amplia ventaja (9:33.6) y al día siguiente conquistó la plata en 5.000 m tras Nurmi. Obtuvo otro 2º puesto en 10 km cross-country y capturó otros dos oros en dos pruebas por equipos: los 3.000 m y 8 km campo a través. Por su parte, Albin Stenroos triunfó en el maratón (2:41.22.).

En Amsterdam 1928, otra vez tras la estela de Nurmi, logró la plata en 10.000 m, orden que invirtió en los 5.000 m, donde aventajó a su compañero en 12 metros gracias a su ataque en la última curva (14.38.0). Otro finlandés, Harry Larva, se impuso en los 1.500 m (3:53.2).

Ritola nunca compitió en los campeonatos de Finlandia, aunque sí en los USA: ganó una ristra de títulos entre 1922 y 1927 en pruebas como las 6 millas, 10 millas en ruta, 2.000 yardas obstáculos y cross-country. Regresó en 1971 a su país, donde en el habla coloquial “hacer un Ritola” (ottaa ritolat), significa salir de un sitio rápidamente. A día de hoy ningún otro atleta ha logrado su gesta de París 1924: seis medallas (cuatro oros y dos platas) en unos mismos Juegos (Nurmi logró cinco en esa misma cita, si bien todas de oro).

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El increíble Paavo Nurmi (1897-1973) está considerado como el mejor corredor de los años 20: estableció récords mundiales en todas las distancias que van desde los 1.500 m hasta los 20 km. Entrenaba con un cronómetro en la mano para asegurar el ritmo. En Amberes 1920 se impuso en los 10.000 m, en 8 km campo a través individual y por equipos, y sólo cedió en los 5.000 m ante el francés Joseph Guillemot.

París’24 fueron sus Juegos: oro en 1.500 m y en 5.000 m (con 26 minutos entre ambas carreras), oro en 3.000 m por equipos, y otros dos más en 5 km campo a través individual (a + 40º) y por equipos. En sus últimos Juegos, en Amsterdam’28, se hizo con el oro en los 10.000 m y la plata en 5.000 m y 3.000 m obstáculos, prueba que ganó su paisano Toivo Loukola con un récord de 9:21.8. No pudo participar en Los Angeles’32 por aceptar dinero durante una gira de exhibición por los USA y se retiró.

Llegó a batir 22 plusmarcas mundiales, incluídas un 30:06.2 en los 10.000 m en 1924 y un récord de la hora con 19.210 m en 1928. Todavía nadie ha logrado superar su increíble récord de medallas olímpicas: 12 (9 de oro y tres de plata). Su funeral en Helsinki fue de Estado.

La II Guerra Mundial desbarató la producción de campeones finlandeses y un crepuscular Viljo Heino no pudo afrontar Londres’48. Sin embargo, cuando Juha Väätäinen venció en 5.000 m y 10.000 m en los campeonatos de Europa de 1971, nada hacía presagiar que un tal Virén (un policía de Myrskylä que había finalizado en 7º y 17º lugar en esas mismas pruebas) sería el próximo dominador olímpico del fondo.

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Pero Lasse Artturi Virén (1949) acudió a los JJ.OO. de Munich’72 tras entrenarse muy duramente en Thompson Falls (Kenia) y romper el récord mundial de las 2 millas (8:14.0). En la final de los 10.000 m del 3 de septiembre, un grupo de corredores aguanta el impresionante ritmo marcado por el británico Dave Bedford. Virén figura en él, pero en la decimosegunda vuelta tropieza con el estadounidense Frank Shorter y cae al suelo junto con el tunecino Mohamed Gammoudi. Virén se levantó como un rayo y conectó con el grupo, en menosde 230 metros, ante el asombro de todos. A falta de 600 m desencadenó un ataque áureo y ganó en tiempo de récord mundial (27:38.4), fulminando la plusmarca de Ron Clarke, que ya duraba siete años. El belga Puttersmans fue plata (27:39.6), el etíope Yifter bronce (27:41.0), y el español Mariano Haro, cuarto (27:48.2).

Siete días después se disputó la final de 5.000 m. Tras un inicio más reposado, Virén aguantó el infernal trote impuesto a falta de cuatro vueltas por Steve Prefontaine, la esperanza blanca de los USA, y atacó junto con Gammoudi en la última curva para acabar en primer lugar con 13:26.4. Otro finlandés, Pekka Vasala, ganó los 1.500 m (3.36.3) por delante del vigente campeón, el keniata Kip Keino (3:36.8), y el especialista neozelandés Rod Dixon (3:37.5). A su regreso a Finlandia, apenas transcurridos cuatro días desde la final de 5.000 m, Lasse Viren logró el récord mundial de la distancia: 13:16.4.

Virén y su entrenador Rolf Haikkola siempre trabajaron de cara a obtener el pico de forma en año olímpico; lo demás era secundario. No obstante, pescó un bronce en los 5.000 m de los Europeos de Roma’74 (13:24.6) tras el británico Brendan Foster (13:17.2) y el alemán oriental Kuschmann (13:24.0).

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Virén llegó a Montreal’76 con la mejor marca del año en 10.000, la cual mejoró (27:40.38) batiendo al portugués Carlos Lopes (2º con 27:45.17), quien llevó el peso de la final a partir de la octava vuelta y descolgó a Foster (3º con 27:54.92) en el km 8, pero no pudo responder al tirón de Virén justo antes de la campana.

Cuatro días después alternó con Foster el liderazgo de los 5.000 m, pero a falta de 2 vueltas y media se despegó de él y de otros temibles especialistas del 1.500 como los neozelandeses Rod Dixon y Dick Quax, y atrapó su cuarto oro olímpico: 13:24.76. Virén hizo una auténtica demostración de lo que es correr en cabeza; el ritmo con el que sacrificó a sus oponentes durante los últimos 1.500 m le habría valido el 4º puesto en la final del “milqui” que ganó otro “kiwi”, John Walker.

Su histórico “doble doblete” estuvo a punto de frustrarse, pues el COI inicialmente le expulsó de la competición tras la final de 10.000 m: Virén se descalzó y saludó al público mostrando sus zapatillas, lo cual se interpretó como un descarado gesto al patrocinador. Sin embargo, afirmó que tenía ampollas y ganó el recurso dos horas antes de la final de los 5.000 m.

Ávido de emular a Zatopek, tomó la salida al día siguiente en el maratón, donde con 2:13:10 acabó en un encomiable 5º puesto (venció el mítico Waldemar Cierpinski, 2:09:55).

Fiel a su costumbre de relajarse tras los JJ.OO, no participó en los Europeos de Praga’78, donde otro finlandés, Marti Vainio, conquistó el oro en los 10.000 m (27:30.99). Virén se despidió en Moscú’80: allí no pudo responder al demarraje de un cuarteto liderado por el etíope Miruts Yifter, que venció con 27:42.69, y acabó quinto.

La polémica siempre acompañó a Virén. Se le acusó de recurrir al dopaje sanguíneo (por otra parte, legal hasta 1985), cosa que nunca se demostró y él siempre negó, pese a que una revista le ofreció un millón de dólares por contarlo. Al afirmar que su secreto consistía en prepararse por los bosques y crear durante unos años una buena base con la que luego alcanzar el pico de forma con trabajo anaeróbico, la publicación le negó el millón. “La quietud de la naturaleza te da fuerza mental. En los bosques tienes que cambiar de ritmo para evitar las raíces, justo como en competición, donde siempre hay que estar en alerta”. Virén llegó a diputado en el parlamento.

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