Abraham Olano: de ciclista de élite a atleta popular

Recuperamos esta deliciosa entrevista publicada en 2007.
Martín Fiz | Fotos: Rafa Gómez -
Abraham Olano: de ciclista de élite a atleta popular
Abraham Olano: de ciclista de élite a atleta popular

Abraham Olano nació en Anoeta (Guipúzcoa) el 22 de enero de 1970. Sus medidas son 183 centímetros de altura y 76 kilos de peso. Su corazón late a 42 pulsaciones por minuto y es capaz de subir en máximo esfuerzo a más de 186 latidos por minuto. Desde muy pequeño tuvo gran pasión por las bicicletas, aunque pocos aventuraron, al ver al mozo, que fuera a convertirse en uno de los mejores ciclistas del mundo en vez de un cortador de troncos (aizkolari). Era un “chicarrón del norte”. Con nueve años ya montaba la clásica Emporium. Sus primeros entrenamientos fueron similares a los que hacía Haile Gebrselassie. Eso sí, el etíope con zapatillas y los libros amarrados a su brazo izquierdo, mientras Olano en bicicleta y con mochila a sus espaldas. Éste perseguía al autobús que le llevaba a la ikastola Laskorain de Tolosa. Su hándicap fue criarse como un chico alto y robusto. Algunos directores de equipos ciclistas no lo querían en sus equipos porque decían de él que no iba a ser un gran escalador…

La chispa exhibida encima de la bicicleta la heredó de su padre y hermanos, que ejercían como electricistas. En 1992, mientras Fermín Cacho ganaba el oro olímpico en Barcelona, Olano saltaba a profesionales. En 1994 se casa con Karmele Zubillaga, con la que tiene tres hijos (Xavier, Mikel y Uliana). Karmele interviene positivamente en la vida deportiva del ciclista: le hace pasar “hambre” con el fin de limar sus excedentes. 

Tanto es así que pierde más de 15 kilos en 5 años. A partir de ahí no hay Col del Tourmalet (2.115 m) ni L´Alpe D´huez (1.860 m) que se le resista. Después de lograr grandes éxitos (campeón del mundo de fondo en carretera 95, tercero en el Giro de Italia 96 y plata olímpica en la contrarreloj individual de los Juegos de Atlanta, cuarto en el Tour del 97, ganador de la Vuelta a España 98, campeón del mundo contrarreloj 98, etc) decide colgar la bicicleta. Esto sería en 2002, un año después de que Abel Antón y yo “ejecutásemos” las zapatillas de élite. Olano empieza a correr por las calles de Tolosa e incluso por la pista sintética de Berazubi. Su estilo tosco (como cualquiera de los ciclistas que comienzan a correr) y gran envergadura hacen pensar que quizá no tenga demasiadas posibilidades como runner. Pero es obstinado, tanto que entre etapa y etapa de la Vuelta Ciclista a España aprovecha para calzarse unas “bambas” y echar a correr.

Ahora, después de estampar un “marcón” (2:39:19) en San Sebastián, se puede decir que Abraham Olano es el ex ciclista de superélite más laureado en la modalidad de maratón. Con perdón de Víctor Gonzalo y José Antonio Casajús, grandes corredores en la actualidad, pero que no alcanzaron el excelso nivel ciclista de los Olano, Jalabert o Armstrong… Aparece Abraham en malla corta. Me quedo asombrado. ¡Cómo el tipo éste, con ese pedazo de cuerpo, ha podido hacer semejante marca! Es enorme.

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P Me ha dicho un pajarito que antes, cuando entrenabas con el resto del equipo, después de un montón de kilómetros rodados los demás se iban a la ducha y tú seguías machacando…

R Sí. Siempre me ha gustado entrenar. Para ajustar mi estado de forma, dejar mi cuerpo afilado y fortalecerme psicológicamente necesito más entrenamientos que otros. A Escartín, Jalabert y alguno más también les gustaba entrenar mucho.

P ¿Cómo has llevado tu adaptación a correr a pie?

R El primer año me costó bastante. El estilo era torpe, me desplazaba de un lado para otro. A partir de una hora recorrida el dolor de piernas era muy penetrante, sobre todo en las rodillas y los cuádriceps. Era un sinvivir.

P Para hacer 2:39:19 hay que entrenar mucho. ¿Eres un machaca?

R Si lo comparo con todo lo que he entrenado en ciclismo, creo que podía haberme preparado más. Lo bueno es que ahora salgo de casa y a las dos horas como mucho estoy de vuelta. Esto no pasa con la bicicleta. Además, escucho el canto de los pájaros en vez de ver un camión rozándome la “chepa” y pasándome a más de cien por hora.

P No me vengas con rollos. Has entrenado como un “cabrón”.

R Que no Martín, que no. El último mes y medio he entrenado seis días por semana. He hecho entrenamientos largos de dos horas. Las series no me salían muy rápidas pero hacía bastantes y con poca recuperación. Me he animado porque veía que cada día me iba superando. El doctor Arratibel me hizo un plan de trabajo y yo lo cumplí.

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Al cabo de media hora le ofrezco un bidón para que se hidrate. Lo acepta sin pensárselo dos veces y con la experiencia de más de mil batallas bebe sin derramar ni una gota.

P ¿Qué diferencia o similitud encuentras entre correr un maratón con una etapa de montaña de 200 km?

R En ciclismo, en una etapa de 200 km hay muchos de ellos que dejas de pedalear. En lo tuyo (a pie) todo el tiempo estás desgastando, hay un continuo movimiento. Subir un puerto de montaña es durísimo, se te pone la “patata” (el corazón) a tope y las piernas te llegan a arder. La similitud entre los dos es la paciencia. Saber cuál es el momento y aguantar hasta que llegue ese instante puede traducirse en un “minuto de gloria”.

P ¿Te hace ilusión ser el más grande en maratón entre los grandes del ciclismo?

R Me hace ilusión conocer mis límites. Según vosotros he hecho una buena marca. Valoro mucho vuestra opinión (la de los corredores populares). Quiero saber mis límites y conocerme a través del deporte. Donde mejor me encuentro es en el deporte aeróbico y agónico. Subir un puerto de primera categoría, ganar un Mundial con la rueda pinchada o entrar a meta con cientos de dolencias musculares después de 42 kilómetros son emociones que sólo conoce la gente que las experimenta…

P ¿Con quién te gustaría medirte? Lance Armstrong (2:59:36), Fernando Escartín (2:56:52), Laurent Jalabert (2:55:39), Rolf Aldag (2:42:54) o… ¡Qué cojones…! ¿Conmigo mismo?

R Puff. Todos sois grandes deportistas. Unir atodos ellos sería “grande” para el deporte. Deportistas que están acostumbrados a ir en la agonía una vez retirados del deporte de élite y que siguen con el mismo espíritu de lucha. Es un ejemplo para los aficionados y para los más pequeños. Con cualquiera de ellos.

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En uno de los pasos, Mikel, hijo mediano del protagonista, trastea con todo lo que pilla. Es un volcán en pura erupción. No le quitamos ojo, en cualquier momento la puede armar. No entiende de peligros.

P Con todo respeto para Armstrong y para los metrosexuales... ¿Viste a Lance en New York? ¿No te parecía más un actor con instinto metrosexual que un corredor de fondo? Anda, mójate. Y por favor, que esta pregunta se entienda como una pequeña broma…

R Jajaja. Los ciclistas tenemos mucho pecho. Para pulir esto hace falta bastante entreno. Lance siempre fue corpulento y además, si le ha dado por hacer pesas, habrá aumentado sus medidas. Insisto: ocho horas pedaleando restan muchas calorías. Lance seguirá alimentándose como un atleta y si encima no hay desgaste energético… a engordar.

P La ilusión de mi vida era ganar una medalla olímpica. Tú tienes la plata en la contrarreloj de los Juegos de Atlanta. ¿Jugamos a los cromos? Te cambio tu medalla en Atlanta por laque tú quieras…

R Ya lo siento, Martín. Aprecio todos los triunfos por igual y la medalla en los Juegos de Atlanta me hizo mucha ilusión. Si quieres jugamos a los cromos pero no, no cambio.

P ¿Cuál ha sido tu ilusión?

R Un día fue ganar un Tour. Esto ya no puede ser. Ahora bien, mi ilusión la estoy cumpliendo a lo largo del tiempo: mi afición por el ciclismo pasó hasta llegar a ser profesión. Tengo una familia a la que adoro. Tengo lo que desea cualquier ser humano. ¿Qué más puedo pedir?

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P Vuelvo a lo de antes, para preparar el maratón, ¿te has vuelto a poner a dieta? ¿has hecho algo especial?

R No hay que ponerse a dieta. Trato de cuidarme diariamente, aunque también he de decirte que me doy de vez en cuando un gustazo: unas alubias o un chuletón acompañado de un vasito de un buen vino te recupera de todos los males. No hay que ser tan obsesivo.

P A mí me lo vas a decir, sobre todo lo del vaso de vino. Cómo entra, ¿eh? ¿Eso del “muro” a qué te suena?

R En 2005 me di un buen hostión al paso por el kilómetro 35. Para muchos atletas populares es más psicológico que físico. Parece que están esperando llegar allí para decirse “ya he pinchado”. Es como los montañeros con el Yeti. Es cuestión de saber llevarlo, de sufrir esos momentos de incertidumbre.

P Quiero un duelo en zapatillas. Abraham Olano contra Lance Armstrong. ¿Cómo lo ves?

R Bonito. ¡Quién me iba a decir a mí que se iba a hablar de un duelo con Lance sin bicicleta! Me gustan los grandes retos y esto es un desafío muy “fuerte”. Este duelo crearía una gran expectación en los cicloturistas y los atletas populares.

P ¿Te atreves?

R ¿Por qué no? Habría que mentalizarse y, ¡ojo!, prepararse. Ya tuve uno contigo hace unos años. Por cierto, te vencí. ¿Te acuerdas?

P Hay que decirlo todo de aquel duelo. Tú ibas en bicicleta mientras el que escribe (como se puede ver en la foto) se ayudaba de sus zapatillas. Fui un digno perdedor. Bueno, sigamos con las preguntas… Después de todo esto, quizás te dé por hacer algún triatlón.

R El agua me da un poco de “yuyu”. Pero el duatlón sí lo tengo en mente. Es una buena manera de seguir motivado y con objetivos claros.

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P Uno de tus cometidos es diseñar el recorrido de la Vuelta Ciclista a España. Buscas la dureza de etapas para hacer el evento más atractivo, ¿no?

R Paco Giner y yo buscamos carreteras secundarias donde puedan originarse escapadas y todos los corredores tengan su oportunidad.

P En el ciclismo, cuanta más dureza mejor para el espectáculo. En el maratón, cuanto más llano mejor. ¿Eso es masoquismo o espectáculo?

R Antes era masoquismo. Ahora pretendemos que las etapas y grandes vueltas sean, dentro de su dureza, un espectáculo. No vale de nada poner un puerto con gran desnivel en los últimos kilómetros para que los ciclistas se toquen “las narices” hasta llegar a él. Es mejor diseñar etapas con circuitos polivalentes.

P ¿Cuál crees que es tu tope en maratón?

R No sé si en la próxima, pero voy a intentar estar en 2:30. Después del intento, seguiré corriendo, pero iré a acompañar a los colegas.

No se cuál será tu tope. Los runners estamos muy emocionados de ver a todo un campeón del mundo, un medallista olímpico y uno de los mejores deportistas que parió madre mezclarse entre todos nosotros. Es todo un lujo…

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Responder en un kilómetro (3:46 por km = 2:39:19)

¿Cuántos litros de sales minerales habrás ingerido en tu vida deportiva?
 
Un par de cisternas
 
¿Barritas energéticas?
 
Un par de palés
 
¿Quién te sube el pulso?
 
Mi mujer (MF: A mi la mía. ¡Me pone de una mala hostia…! Es broma, ja,ja,ja)
 
¿Usabas pulsómetro?
 
Sí, sobre todo entrenando. En reposo 42 y en pleno esfuerzo 186
 
Peso en plena temporada
 
71
 
Peso en período de descanso
 
82
 
Kilometrada más larga en bicicleta
 
Entrenando, 300 km (8 horas)
 
Kilometrada más larga a pie
 
Entrenando, 32 km (2:15)
 
¿Tu kilómetro más rápido en bicicleta? Sin bajar…
 
A 1:05 (cerca de 60 km/h)
 
Kilómetro más rápido a pie
 
A 3:05 (cerca de 20 km/h)
 
Una pájara
 
Durante un entreno, por descuido en la alimentación
 
¿Paulina Rubio o Shakira?
 
Las dos.
(MF: ¡No es tonto el tío!)
 
¿Eres supersticioso?
 
No
 
¿Spinning, pádel, pesas o deporte al aire libre?
 
Siempre que pueda, al aire libre.
 
¿Proceso gripal o de paz?
 
Proceso de paz
 
¿Alubias, chuletón, besugo o macarrones?
 
Me quedo con el chuletón.
 
¿Agua, vino, sidra o gaseosa?
 
Moderadamente, un buen vino.
 
¿Olano campeón olímpico de maratón u Olano ganador del Tour?
 
Las dos son grandes.
 
(MF: Creo que es muy listo y ambicioso)
 
¿Un ciclista?
 
Miguel Indurain
 
¿Un atleta?
 
Je,je,je… Martín Fiz
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