Entrevista: Dong Liu, el expreso de Dalian

Fue campeona del mundo júnior pero Stuttgart’93 fue el punto de inflexión de su carrera. La corredora china abandonó a su entrenador Ma Junren, para intentar levantarse con su anterior entrenadora.
Jesús Francisco Aguilera / Fotos: Ángel Yuste y Miguélez -
Entrevista: Dong Liu, el expreso de Dalian
Entrevista: Dong Liu, el expreso de Dalian

El azar la trajo a España y las casualidades se fueron encadenando hasta atraparla en estos lares: se casó con el entrenador Luis Miguel Landa y ahora le ayuda a preparar a atletas españoles. Eso le ha permitido seguir comprobando las diferentes técnicas de entreno: aquí se corre menos pero mejor… y se sonríe más.


P: Comenzaste a practicar atletismo a los 11-12 años. ¿Cómo llegó a ti el atletismo en la China de mediados de los 80?
R: Me gustaba correr y corría en el colegio. Siempre iba corriendo al colegio, que estaba a casi 4km, y volvía. Salía de casa a las 5 de la mañana para llegar y entrenar una hora antes de empezar las clases.

P: Parece ser que, inicialmente, no eras de las mejores en esto. ¿Alguna vez te dijeron que no valías, que te dedicaras a otra cosa?
R:Como era muy delgada y larguirucha, siempre pensaron que podría correr y, ese mismo año, a los 12 años, ya competía con el colegio.

P: En tu preadolescencia, ¿qué importancia se le daba en tu país a la práctica del deporte en niños?
R:Al principio hacía deporte el que quería, pero la mayoría no practicaba ninguno.

P: Echando la vista atrás, ¿piensas que el gobierno usaba el deporte como medio para adoctrinar ideológica y políticamente a la juventud?
R:No.

P: ¿Por qué te decantaste en tus comienzos por el 400 y el 800?
R:Porque era rápida y resistente y tenía capacidad para entrenar mucho.

P: Estando en edad escolar, ¿cómo eran aquellas jornadas de entrenamiento?
R:A los 14 años me eligieron para estudiar y entrenar en un centro de alto rendimiento en Shengyang, capital de mi provincia. A lo largo de la semana, entrenábamos 4 días, dos veces; los otros tres días, una vez.

P: Con 18 años pasas a formar parte del grupo de entrenamiento de Ma Junren. ¿Cómo llegaste hasta él o él hasta ti?
R:Con Ma Junren entrené dos años, el último de júnior y el primero de sénior. Acabé de estudiar en el colegio a los 18 años y él me eligió para ir con su grupo.

P: El Sr. Junren tenía fama de dictatorial, duro e intransigente. ¿Era efectivamente así? ¿Cómo era el trato hacia vosotras?
Él era muy duro y exigía casi al límite. Nos trataba de forma distante y seria.

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P: Él nunca entrenó a hombres, ¿verdad? ¿Sabes por qué?
R: Sí entrenaba a hombres. Al principio sólo entrenaba a mujeres, pero creo que a partir de 1994-95 empezó a entrenar a hombres.

P: Ahora que eres entrenadora y tienes conocimientos suficientes, ¿cómo valoras la metodología que Ma Junren empleaba?
R: Sólo puedo decir que jamás emplearía su metodología. Nosotras entrenábamos mucho y sufríamos, necesitábamos un poco de cariño y afecto.

P: En aquella época se llegó a hablar de que era habitual que vosotras, chicas de 17 a 19 años, corredoras de mediofondo, llegaseis a correr 36-38km diarios. ¿Era eso así? ¿No era demasiado?
R: Era así. Entrenábamos dos veces al día, menos los domingos. En invierno sólo entrenábamos y sí, hacíamos todos los días hasta 38km, excepto los do¬mingos, que bajábamos, así que al entrenar una sola vez hacíamos menos kilómetros.

P: Cuéntanos algunos de los entrenamientos tan exigentes que hacíais.
R: Según llegaba la competición, entrenábamos muy fuerte, tiradas de hasta 8 ó 10km a un ritmo que él sabía y a nosotros no nos decía nada, sólo nos decía “más fuerte” o “más lentas”, pero siempre muy fuerte. Acto seguido, cada una hacía su prueba, la que preparábamos. Un día la hacíamos una vez, otro dos o hasta tres veces. Otro día corríamos nuestra prueba dos o tres veces, a continuación una serie de 300m. Si salía bien, sólo hacías una. Si no, repetías hasta que saliese bien. Luego 200m de la misma forma y, finalmente, 150m igual, hasta que saliese bien.

P: ¿Compensaba económica, deportiva y socialmente estar sometida a tanta exigencia, sacrificio y restricciones estando en edad júnior?
R: Nada más acabar el bachiller nos empezaron a pagar un salario pequeño. Cuando quedé campeona del mundo júnior sólo recibí reconocimiento deportivo.

P: Tú eras un tanto rebelde y dura, pero alguna compañera tuya no pudo aguantar tanta pre¬sión y optó por el suicidio. ¿Quién era y qué ocurrió?
R: No lo comento, son cosas tristes.

P: Tanto trabajo comenzó a dar sus frutos cuando te proclamaste campeona del mundo júnior en Seúl’92 con una gran marca de 4:05:14 y unos últimos 300 en 45:25. ¿Cómo recuerdas aquella competición?
R: Yo sabía que estaba muy en forma y que podía ser medalla. Después de la semifinal tenía claro que iba a ganar. Siempre he tenido mucha confianza en mí misma.

P: ¿Qué supuso para ti obtener una medalla de oro a nivel mundial?
R: Nos recibió el presidente de China y también en mi provincia y mi ciudad. Fue muy bonito.

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P: Al no tener tanta relevancia la categoría júnior, se podría decir que sedescubrió a las chicas de Ma gracias a vuestra actuación en el Campeonato del Mundo de Stuttgart’93. ¿Cómo afrontó el equipo chino de mediofondo y fondo esa competición?
Ganamos muchas medallas, pero yo ya no estaba contenta con el grupo y no disfrutaba igual. En ese campeonato entrenaba más con los españoles que con mi grupo.

P: ¿Erais conscientes de la relevancia de rivales, por ejemplo, como Sonia O´Sullivan o Hassiba Boulmerka?
R: Sólo controlaba a Boulmerka, que había sido campeona olímpica y a Lü Yi, que era mi compañera y mi mayor rival.

P: En la final, que ganaste con 4:00:50, demostraste, a pesar de tu juventud, unas tablas y una forma de entender la carrera perfectas. ¿Había alguna estrategia de carrera premeditada?
R: Yo tenía mucha confianza en mí misma. Desde el principio quería controlar la carrera para no tener ningún percance. Además, yo confiaba en mis dos cambios de ritmo en la penúltima vuelta y en la última. Si me dejaban hacer mi carrera, sabía que iba a ganar.

P: Se podría describir aquella final diciendo que saliste en cabeza vigilante, controlando a la perfección para, al paso por el 800, aumentar el ritmo y “quien quiera ganar, que me siga”. Sencillamente perfecta, ¿no crees?
R: Así fue.


P: ¿Cómo se vivió en el equipo tan importante triunfo?
R: No lo pudimos celebrar, pues fue el último día del campeonato. Había quedado con Landa para ir a la fiesta a celebrarlo y no nos llevaron. Estaba desencantada y triste porque no me pude despedir de Landa y de otra gente. Ya no sabía cuándo volvería a ver a mis amigos.

P: Y para ti, ¿qué supuso?
R: No supuso mucho, tenía problemas con el entrenador y una competición en China a los 20 días.

P: Luego vinieron los oros de Qu Junxia en 3.000 metros y de Wang Junxia en 10.000 metros. Todos los oros, mediofondo y fondo fueron para China. ¿Cómo se acogió esa gesta en China?
R: Muy bien, con grandes recibimientos y fiestas. Las tres somos muy amigas y todavía nos hablamos por Skype muchos días. Les hablo mucho de España y de lo que hago, les gusta que les cuente cosas.

P: A pesar de tus prestaciones en la final de 1.500 metros, parece ser que Ma Junren incluso tomó represalias contra ti varias semanas después obligándote a hacer de liebre de Qu Junxia cuando batió el récord del mundo de 1.500m. ¿Cómo sucedió todo aquello?
R: Él estaba contento, pero me recriminó mi actitud con el grupo. Yo había estado en muchos entrenamientos con los españoles y en los calentamientos de las competiciones con Landa. En el Campeonato de China yo gané el 800 y Qu Junxia fue segunda. Luego, Ma dijo que Qu debería ganar el 1.500m y que yo sería su liebre. En esa carrera, la del récord del mundo, yo pasé los 800m en 1:58. Yo podía haber hecho ese récord. En este momento ya decidí no volver a entrenar con él. Después de conocer la manera que tenía Landa de tratar a sus atletas y que todos estaban juntos y felices, cambió mi manera de ver los entrenamientos. No aguantaba a Ma.

 

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P: ¿Te resultaba difícil abandonar la disciplina de Ma?
R: No, me fui con mi antigua entrenadora muy contenta.

P: ¿Cuándo y qué te hizo dar el paso definitivo?
R: Después del Campeonato de China decidí no seguir. Yo pensaba que entrenar era así hasta que en Stuttgart comprobé que las cosas se hacían de otra manera y se podía ser feliz entrenado.

P: ¿Con quién pasaste a entrenar tras dejar atrás el ejército de Ma?
R: Con mi entrenadora de siempre y mi antiguo grupo.

P: ¿Notabas muchas diferencias entre los métodos de uno y otro?
R: Sí, pero mi entrenadora me quería y yo rendía bien.

P: ¿Hasta qué punto, ciertamente, la sangre de tortuga podía incidir en vuestro altísimo rendimiento?
R: Para nada, rendíamos porque entrenábamos.

P:  No obstante, sin sangre de tortuga de por medio tu mejor marca en 1.500 metros la conseguiste en 1997 con unos geniales 3:56:31. ¿Llegaste a pensar en algún momento que valías una marca más cercana a los 3:50:46 de Qu Junxia?
R: Sí, yo hubiese podido batir el récord del mundo, yo era mucho mejor en los entrenamientos, tenía mejores marcas que ella por abajo, tanto en 400m como en 800m y, sobre todo, mejor cabeza.

P:  Afortunadamente, fuiste aprendiendo y formándote hasta convertirte antes de los 30 años en entrenadora. ¿Qué motivó que optaras por seguir el camino del entrenamiento?
R: Lo primero, me gusta el atletismo y, luego, la enseñanza, creo que soy buena profesora y entrenadora.

P: ¿Qué tipo de atletas estaban bajo tu tutela?
R: Desde 800m hasta maratón. He tenido muchas atletas personales muy buenas, como Zhu Xiao Lin en maratón. En mundiales y JJ.OO. siempre queda entre las primeras.

P:  Aunque ya os conocíais de los mundiales de Seúl’92 y Stuttgart’93, tu faceta como entrenadora favoreció que te volvieras a cruzar con el entrenador español Luis Miguel Landa. ¿De qué os conocíais y qué recuerdos tenías de él?
R: Nos conocimos en Stuttgart. Cuando le vi en un campo de entrenamiento donde vivíamos todos, me gustó mucho su manera de ser con los atletas y conmigo. Me ayudó en la semifinal y en la final cuando yo estaba sola. Luego no pude ni despedirme.

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P: ¿Qué te enamoró de España y de un español como Miguel?
R: Cuando nos fuimos de Stuttgart me quedé muy triste y mis amigas me tomaban el pelo con bromas sobre el entrenador español. Luego me encontré con Landa en la Universiada de Pekín, en 2001. Cuando le vi, él no se acordaba de mí. Aquel día creo que fue uno de los más felices de mi vida. Tras la Universiada, nos seguimos viendo en un curso, yo como alumna, y en competiciones. Salíamos con discreción, pero algunos atletas españoles empezaron a sospechar, creo que lo sabían. Mi federación me mandó a entrenar a España con el equipo chino de maratón en el 2006. ¡No me lo podía creer! Estuvimos dos meses, hasta el 21 de diciembre, y me encantó España, el turrón, los villancicos, la gente, todo. Aquí me quieren mucho.

P:  Además, habéis compartido charlas formativas fuera de España, períodos de entrenamiento de atletas chinas en España, etc. Cuéntanos.
R: En el 2009 entrenamos otra vez a los de maratón y nos fue bien. Ahora ya no hemos vuelto con ellas. En las charlas y conferencias nos complementamos, aunque algunas veces discutimos y la gente se ríe mucho.

P: ¿Es más duro un entrenamiento de Junren o una boda china?
R: A Landa la boda china le pareció más dura que un maratón. La boda dura un día entero y hay muchos ritos que se tuvo que aprender y decir frases en chino. ¡Qué risas!

P: ¿Cómo es la vida de Dong Liu hoy día en España?
R: Lo primero, soy feliz con Landa, con la gente que entrenamos en el Car de Madrid, somos como una familia. Los españoles son muy buenos y me aprecian. Me gusta mucho vivir en Madrid. Tengo también un grupo de entrenamiento en el Colegio Nuestra Señora del Recuerdo (los jesuítas), son padres y madres de alumnos. Hay alguno bueno.

P: ¿A qué atletas entrenas aquí en España?
R: Yo soy ayudante de mi marido. He aprendido todas las técnicas y soy el ejemplo para enseñar a los jóvenes.

P: Además de preparar atletas, corres y compites, en este caso, con el recién creado equipo femenino de Bikila. ¿Cuándo te volviste a calzar las zapatillas de competición?
R: El año pasado, El Anchoa organizó una carrera de celebridades en el Campeonato del Mundo Cross de Punta Umbría y corrí, pero verdaderamente empecé a entrenar el 10 de octubre del año pasado. Me convenció Javi Bikila. He sido la primera atleta femenina de Bikila.

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P: ¿Qué diferencias más notables observas entre el atletismo chino y el español?
R: Yo puedo hablar de fondo y mediofondo. Allí no se hace más que correr, correr y correr. Aquí se trabaja mucho la condición física y la técnica. Cuanto más fuerte y técnico, corres más y mejor.

P: ¿Hasta qué punto crees que los Juegos Olímpicos de Pekín han servido para popularizar y extender el atletismo en China?
R: La gente ha conocido más el deporte en general, pero el atletismo no mucho porque no hubo medallas.

P: ¿Han tenido los Juegos de Pekín mucha repercusión favorable en el atletismo de élite?
R: Sí, hay programas, no muy bien hechos, para fomentar el atletismo. Allí todo lo que sea organizar algo es difícil, aquello es muy grande. Mi provincia tiene más habitantes que toda España.

P: ¿Tienes algún contacto actualmente con las chicas que fueron tus compañeras en la época de Ma Junren?
R: Sí, con todas. Nos hablamos mucho. Ahora que he empezado a entrenar, ellas dicen que estoy loca. Les cuento que corro campo a través y que me divierto y no se lo creen. Estoy segura de que alguna de ellas volverá a entrenar.

P: ¿Qué es de algunas de ellas?
R: Wang Jun Xia está casada, tiene una hija y vive durante seis meses en Estados Unidos y otros seis meses en Shanghái. Qu Yun Xia tiene un niño, vive en Dalian, donde vivía yo, y es profesora de Educación Física en una universidad.

P: ¿Qué crees que necesita el atletismo de China para que sea un fiel reflejo de la potencia poblacional y económica que es?
R: Organización. Están desorganizados y se tira mucho dinero.

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