Gelindo Bordin, estratega y sufridor

Martín Fiz entrevista a su ídolo, que fue campeón olímpico de maratón.
Martín Fiz -
Gelindo Bordin, estratega y sufridor
Gelindo Bordin, maratoniano sufridor y estratega

La pregunta del millón: ¿Quién es el mejor maratoniano de Europa? Si jugáramos una partida de poker mi apuesta la encaminaría en busca de los siguientes ases: El checo Emil Zatopek, el portugués Carlos Lopes, los italianos Gelindo Bordin y Stefano Baldini y, para afianzar la apuesta, me guardaría un par en la manga por si vienen mal dadas; contaría con Abel Antón y el que escribe. ¿Qué les parece? Una mano ganadora, de repóker.

Hagan sus propias apuestas. Las radiografías biográficas de Zatopek y Baldini las hemos publicado en pasados números. El siguiente en revelar su perfil va a ser un estratega del asfalto.

Gelindo Bordin (64 kg y 183 cm) nació el 2 de abril de 1959 en Vicenza (Italia). Su astucia en carrera y la capacidad de aguantar volúmenes de entrenamiento de auténtica locura le hicieron construirse un fortín de máxima seguridad en la siempre imprevisible aventura de los 42,195 km. Es más, en mi época de profesional, para sentirme un maratoniano enérgico y triunfador, me abandonaba a una barba de diez días en honor al italiano. Antonio Prieto y Gelindo Bordin han sido mi referencia y en consecuencia, mis ídolos.

Los años pares marcaron las pautas de la trayectoria deportiva de Gelindo. En 1984 debutó en el Maratón de Milán. Ganó con 2:13:20. Buen crono para un debutante. Sigamos en Europa. Dos años más tarde, en 1986, consiguió su primer gran triunfo ganando el Europeo de Stuttgart (Alemania). En 1990 revalidó el título europeo en Split (Croacia), siendo el primer atleta en obtener dos oros continentales en la prueba (actualmente igualado por su compatriota Stefano Baldini: Munich 2002 y Göteborg 2006).

En campeonatos mundiales ha obtenido distintas suertes. En Roma 1987 se disputó el maratón bajo unas condiciones meteorológicas adversas. El calor y la humedad le castigaron duramente y logró la medalla de bronce tras el keniano Douglas Wakiihuri y el djibutí Ahmed Salah. Pero vayamos hasta los Juegos Olímpicos. En 1988, los de Seúl, con los mismos actores en liza y la lección bien aprendida, logró el oro.

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Una vez más, Stefano Baldini conseguiría, en los JJ.OO. de Atenas 2004, igualar tan grande hombrada. En Barcelona 92 puso en juego su título defendiéndolo a capa y espada hasta que tropezó en un avituallamiento con el australiano Robert De Castella. Cayeron y resultó mal parado, teniendo que abandonar a mitad de carrera. A partir de ahí puso fin a su trayectoria deportiva, aunque todavía hoy sigue siendo un referente de este deporte. Actualmente comparte despacho con el ex atleta Francesco Panetta (campeón del mundo en 3.000 m obstáculos en Roma 87) trabajando en la marca de material deportivo Diadora. Es el Director de Marketing a nivel mundial.

P: Qué emoción, entrenar, correr y entrevistar a uno de los corredores que más admiro. Gelindo, ¿Sabes que eres mi ídolo y el de Baldini? Y eso a pesar de ser italiano... No te ruborices.

R: Estoy orgulloso de que dos campeones se hayan fijado en mi estampa. El mío fue el portugués Carlos Lopes. ¡Cómo corría!

¿Por qué te retiraste tan pronto (33 años)?

En Barcelona De Castella y yo éramos dos claros candidatos al triunfo. Ese día hacía mucho calor, quisimos adelantarnos y pillar el avituallamiento antes que nadie y… chocamos y caímos. Mala suerte. Lances de la carrera. Ya sabes cómo se pone el tráfico de atletas en el momento de ir a por líquido. Me rompí el menisco y sufrí dos operaciones. Era el momento de dejarlo.

¿Qué tiene Luciano Gigliotti (entrenador) que no tengan otros preparadores para sacar a dos campeones olímpicos (Bordin en Seúl 88 y Baldini en Atenas ´04)

Mucha experiencia. Sobre todo al adaptar los entrenamientos a cada atleta. Stefano Baldini si hace más de 200 kilómetros se rompe. En cambio, Gigliotti sabía que yo necesita muchos kilómetros para coger el puntito de forma. Observa al atleta. Es muy inteligente.

Baldini ha igualado tu extenso palmarés deportivo. Incluso me atrevo a decir que te ha superado. Te alegras o quieras que no, jode un poco...

Me alegro mucho por Stefano. Somos grandes amigos. Lo único en su contra, nunca ha ganado uno de los grandes maratones comerciales (Londres, Boston, New York, etc).

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Venías mucho a entrenar a España, concretamente al Teide. ¿Por qué Tenerife?

Tenía un buen clima. Altitud. Recorridos sinuosos. Era un buen lugar para entrenarse y aislarse del resto del mundo. Coincidí varios años con el difunto Diego García. Era un buen tío. Después de entrenar nos poníamos morados a cerveza con limón. Eso sí, con un buen platito de jamón (o dos, si resultaba insuficiente).

Según cuentan las malas lenguas, eras un machaca. Dinos cuánto y la calidad de algún entrenamiento que sea de asustar.

Un mes antes de los campeonatos hacía una sesión de 60 kilómetros. Empezaba con 18 kilómetros a 3:50. Seguidamente, y sin parar, corría los 42 kilómetros restantes a ritmo de 2:20 el maratón. Para recuperar: hidratos, jamón, dormir y masaje. Después de esto ¿no te duele nada? Será por el jamón de pata negra... (Muchas risas... ¡Se descojona!)

¿Cómo ves el atletismo en Europa?

Difícil. Seguro que hay talentos pero…¿dónde se esconden? ¿Delante de un ordenador? La vida cómoda y fácil de los niños europeos está siendo un problema a la hora de captar nuevas remesas de atletas. Bien diferente es el panorama africano. Sumidos en la pobreza, ven en el atletismo la salida económica y un modo de vida para los próximos años.

Ahora que no nos oye ni nos lee nadie, dime el secreto para que el equipo español supere a la escudería Italiana.

El entrenamiento no difiere uno del otro. La diferencia que hay es que los atletas italianos preparan exhaustivamente los campeonatos oficiales. Los españoles corren muy fuerte en primavera llegando mermados de fuerza a las grandes citas. Es una cuestión de prioridades; Italia va a por los campeonatos en vez de buscar un buen crono.

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En los JJ.OO. de Seúl, cuando nadie daba un duro por ti, ganaste. Ibas “quedado” a 20 metros de Wahiikuri y Salah.

Fue una carrera muy perra. El plantel de corredores era portentoso. Corríamos a 2:52 el kilómetro en subida. Era un suicidio ir con ellos. Pensé que tarde o temprano disminuirían el ritmo. Wahiikuri era mi punto de referencia y Salah tiraba muy fuerte. No quería que la historia del año anterior en el Mundial de Roma se repitiera, por ello me preparé mentalmente como si en ello me fuera la vida. Cuando les cogí supe que era el instante de tomar decisiones. Me fui hacia delante y gané el oro olímpico (2:10:31). Es apasionante revivirlo.

Hay que entrenar mucho para ser el mejor pero, ¿qué importancia le das a la estrategia en las competiciones?

En una carrera de más de dos horas de duración hay que hacer un estudio del lugar, de las condiciones ambientales y de los rivales. A partir de ahí, dominar la situación. El tanzano Ikanga imponía un ritmo fuerte pero era muy lento al final. Wahiikuri, por su parte, era un buen sprinter. Según fuera el adversario corría de una manera u otra.

¿Cuánto hay que entrenar para ser un número uno?

Depende del físico y de la situación laboral del atleta. Un atleta de élite debe entrenar unos doscientos kilómetros por semana. Hay que correr rápido al menos tres días por semana. Un atleta aficionado dependerá de su puesto de trabajo para ajustar bien la preparación y no caer en lesiones.

¿Qué me dices del boom de las carreras populares? ¿En Italia hay mucha participación?

El running está creciendo mucho. La sociedad trata de cuidarse mejor y de conocer las limitaciones de su organismo. Correr nos hace dinámicos y aumenta la autoestima de forma positiva.

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¿A qué se dedica en estos momentos Bordin?

Trabajo en Diadora. Ser atleta de élite me ha ayudado para “pelear” diariamente en el mundo laboral. Me apasiona mi trabajo.

¿Quién es el mejor maratoniano de la historia?

Difícil elección. Quizás diría el etíope Abebe Bikila. En 1960, en los Juegos Olímpicos de Roma, ganó con un crono de 2:15:16. No te lo pierdas, corrió descalzo...¡sin unas Diadora! En serio, fue el impulsor de la era moderna.

¿Y de Europa?

Me quedo con Carlos Lopes. Por algo fue mi ídolo.

¿De Italia?

(Tras largo meditar...). Hay un empate técnico entre Baldini y yo. Pero me inclino por mí, ya que, aparte de los campeonatos, gané un maratón de los más prestigiosos del mundo: Boston.

Le cuesta aceptar que Baldini esté un peldaño por encima de él. A mi juicio, el récord italiano (2:07:29) en posesión de Baldini inclina la balanza a su favor. Respetemos su opinión.

De España… Vamos a dejarlo. ¿Echamos una carrera a ver quién gana? Me haría ilusión correr contigo, con un campeón olímpico, con una gran persona, con mi ídolo. ¡Ah! El que pierda paga una, dos o tres cervezas con limón... ¡Y una buena ración de jamón de pata negra!

Ya sé quién va a pagar.

(Publicado originariamente en Runner's World en 2007)

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