Iraitz Arrospide, savia nueva en el maratón español

Vasco. 29 años. Con sólo tres de entrenamiento ha corrido el maratón en 2:16:24; tercero en el Campeonato de España y en el ránking nacional de 2018.
Alberto Hernández | Fotos: Jaime de Diego -
Iraitz Arrospide, savia nueva en el maratón español
Iraitz Arrospide, savia nueva en el maratón español

SOPLA VIENTO DEL NORTE. Lo hace con fuerza. Sacude con alegría infantil los cimientos de un oficio antiguo donde son bienvenidas sus maneras de caballero corriente. Inmenso talento por cincelar, humildad a prueba de oropeles. Ojos abiertos sin medida, ansiosos por contemplar lo que deparará esa reciente afición a tejer zancadas, por saber qué más sorpresas aguardan en el camino que le ha llevado...

De la nada al podio español de los 42,195 km en tiempo récord, la tuya es una de las historias más sorprendentes del atletismo español en los últimos años.

Es difícil pensar que podía llegar a este nivel cuando hace justo tres años empecé a correr carreras de 5 km, en parques, en Inglaterra; la primera en 17:57. En aquel entonces creía que tenía mucho que mejorar y ahora sigo creyendo lo mismo, aunque cada vez hay que hilar más fino con la preparación.  Hablemos de tus antecedentes. Empecé muy tarde en el deporte competitivo, con 14 años. Antes hice algo de deporte escolar, pero éramos los sufridores de la liga local. Elegí la natación después de recibir una charla en el colegio del equipo de natación de la zona, el Tolosa. Fue una historia muy similar a la del atletismo, donde me encontré a compañeros que llevaban años metiendo horas en la piscina. Pasé las pruebas de selección de milagro (¡cuántas veces me río con mis entrenadores de natación cuando recordamos aquel inicio!) y después tuve una progresión sorprendente, aunque siempre lastrada por la falta de técnica en el agua.

¿Cuál era tu especialidad?

La braza. Pasé las pruebas de selección previamente mencionadas sólo porque tenía una patada de braza buena. A partir de ahí siempre se me dio mejor que los demás estilos. Aunque en mis últimas competiciones como nadador se me dieron casi mejor pruebas combinadas como los 400 estilos.

¿En qué marcas te movías?

Tengo que hacer memoria... hice 31" en 50 m braza, 1'10" en 100 m braza o bajar de 5 minutos en 400 m estilos, entre otros. Son marcas muy discretas a nivel nacional, pero que me exigió gran disciplina y sacrificio conseguirlas. Mi máximo logro fue participar en un Campeonato de España Junior-Promesa formando parte del relevo 4x100 m estilos, en la posta de braza.

¿Has encontrado notables diferencias entre la metodología de los entrenos en piscina y los de la pista y el asfalto?

Son disciplinas diferentes, que las he vivido en distintas etapas de mi vida. No es fácil hacer una comparación directa. Viví el entrenamiento de natación con unos entrenadores muy bien preparados. Planificaciones profesionales, con trabajo de fuerza, alguna época con dobles sesiones, concentraciones, etc. Tengo recuerdos de sufrir mucho, pero a su vez de haber encaminado mi vida hacia el deporte y pasar horas y horas con mis compañeros en el agua que crearon amistades que durarán para siempre. El atletismo lo he vivido desde un punto de vista completamente diferente. Puedo decir que llevo poco más que un año entrenando con la exigencia con la que lo haciamos en  natación. El atletismo comenzó como una actividad para mantenerme en forma y he aprovechado al máximo el trabajo de años atrás para progresar en el running. El atletismo es más solitario que la natación en mi caso, ya que la mayoría de entrenamientos los hago por mi cuenta y entrenar al límite cuando no hay nadie alrededor es sin duda la parte más dura del atletismo para mí.

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¿Qué ventajas y desventajas crees que tiene el hecho de haber empezado tarde en el atletismo?

Las ventajas son claras. Vengo desde el running popular, sin presión alguna de demostrar nada, muy fresco mentalmente a mis 29 años, cuando empiezan los mejores años de los maratonianos. Por no hablar del desgaste muscular y de articulaciones, que seguro que agradecen que haya empezado tan tarde. Como desventajas, veo principalmente que no tengo una técnica de carrera trabajada (mientras que otros lo llevan trabajado e interiorizado desde muy jóvenes). A priori se podría pensar que habiendo empezado más pronto tendría mejores prestaciones, pero es algo que no se puede saber a ciencia cierta. Además creo que me he beneficiado muchísimo de mi entrenamiento de natación. Creo que las ventajas superan a los inconvenientes en mi caso.

¿Y por qué decidiste centrarte en la carrera más larga del programa olímpico?

Venía de correr carreras populares, sin haber entrenado nunca en pista. En esas circunstancias lo más natural es preparar carreras que van desde los 10 kilóme tros en ruta hasta el maratón. Cuando vi que con muy poco entrenamiento hice marcas decentes en 10km y medio maraton, decidí preparar un maratón pero entrenando con mucho más rigor que como lo hacía hasta ese momento. La razón de elegir el maratón fue principalmente porque era la prueba en la que me parecía que más margen de mejora tendría, y por lo que el maratón supone para un atleta popular; para muchos el mayor reto deportivo.

¿Cómo es tu método de entrenamiento?

Mi método de entrenamiento se basa en combinar un gran trabajo de base aeróbica con estímulos de mucha calidad en pista. El volumen semanal ha llegado a 180-190 km de pico para el maratón de Sevilla, pero la media de las últimas 12 semanas de preparación es cercana a 125 kilómetros. Quitando 3 semanas pico, donde he doblado, el resto de semanas han sido de una sesión por día, casi siempre superior a 20km. Hago un día de descanso cada 2-3 semanas, según necesidad. La base aeróbica la trabajo por mi cuenta, en entrenamientos largos, aburridos y a veces muy exigentes. Los entrenamientos en pista los hago con compañeros medio fondistas que compiten en 1.500 y 3.000 metros, a ritmos por debajo de tres minutos el kilómetro y en series no más largas de 2.000 metros. Mi semana tipo tiene generalmente tres días de calidad; dos en asfalto (a ritmos ligeramente más lentos al de maratón en tiradas continuas de 20 a 45 minutos) y uno en pista, o viceversa. Mi entrenador se llama John Wood; él es entrenador del equipo City of Sheffield, pero no se dedica al atletismo profesionalmente, lo hace por pasión, sin remuneración económica. Supervisa mi planificación y dirige presencialmente los días de calidad en pista. Es un entrenador muy respetado en Inglaterra.

¿Solo tocas esas dos superficies?

Entreno siempre en asfalto, menos las series, que las hago en pista. De momento no he tenido problemas musculares y para mí es más cómodo salir de casa y correr en asfalto que tener que desplazarme a zonas de tierra u otros tipos de superficies para realizar el entrenamiento. Una de mis limitaciones es el tiempo que dispongo para correr, y corriendo en asfalto y saliendo a correr desde casa ahorro tiempo cada día. Además, el asfalto es donde más me gusta correr, y es donde compito, por lo que de momento no me planteo cambiar en este sentido.

Nos han dicho que las cuestas no te van demasiado…

Llevo más de un año sin trabajo específico de cuestas, aunque lo cierto es que para terminar mis entrenamientos diarios debo subir una cuesta muy pronunciada de cerca de un kilómetro. Sheffield, la ciudad en la que vivo, tiene muchas cuestas pero prefiero correr por la casi única zona llana de la ciudad, donde puedo mantener ritmos constantes. Es lo que más se parece a lo que me encuentro en las carreras.

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¿Tenías mucho conocimiento del atletismo antes de empezar a practicarlo?

El mismo que tiene una persona que no se relaciona con este mundo pero que le gusta el deporte en general. Conocía a las figuras más mediáticas como Martín Fiz, Abel Antón, Fermín Cacho, Marta Domínguez, Chema Martínez, y pocos más a nivel nacional. Esa falta de cultura del atletismo me causa más de un problema en conversaciones con compañeros. Cuando me hablan de nombres de atletas históricos y yo me siento mal por no conocerlos.

La vida te llevó a Inglaterra por…

Los estudios. Estudié Ingeniería Industrial en la Universidad de Mondragón y tuve la oportunidad de irme a Inglaterra con una beca Erasmus a realizar mi proyecto fin de carrera. Me gustó lo que me encontré aquí (a nivel profesional) y decidí continuar con un doctorado y trabajando a tiempo parcial. Hasta el día de hoy, cuando mi mujer y yo estamos ya establecidos en Sheffield e incluso ha nacido nuestro hijo, Unax, en esta ciudad.

¿Cómo se apaña un vasco por aquellas tierras?

Los vascos tenemos algo parecido con los ingleses, el tiempo. Es algo que muchos españoles del sur que viven en Inglaterra añoran e incluso les hace volver a su tierra. Para nosotros este tiempo gris es más llevadero y aunque algo más frío y más oscuro en invierno, lo llevamos bastante bien. Vivir en pareja ayuda mucho y en nuestro caso, al ser los dos vascos, mantenemos muchas de las costumbres y alimentación de nuestro origen. Vivimos en Inglaterra, pero al estilo vasco.

A nivel económico, ¿cómo es tu relación con el deporte? ¿Tienes mánager? ¿Cobras fijos? ¿Un sueldo de tus clubes (porque tienes dos, eso es curioso)?

No cobro del atletismo, más que algún premio que pueda ganar en alguna carrera. Es más, tengo que pagar un importe por tener ficha y pertenecer al equipo City of Sheffield. Inicialmente me uní al equipo de Sheffield, pero vi que no figuraba en el ranking nacional. Por lo tanto, hablé con la Real Sociedad, que me acogió a pesar de no ser atleta de pista, y ahora tengo doble ficha, que es posible al ser cada una de un país distinto. Todavía no me ha llegado una oportunidad a nivel económico, aunque si me llegase la cogería con los brazos abiertos. Tengo esponsorizaciones de producto con Suunto y 226ERS, a los que agradezco mucho su confianza en mí. Por último, tengo manager desde finales del 2017, Alberto García, un chico muy joven que acaba de empezar en esto y me contactó con la intención de que ambos podamos beneficiarnos. Me pareció una buena idea, por lo que comenzamos a trabajar juntos.

¿Tienes algún objetivo concreto? ¿Una marca en mente? ¿Una carrera que te gustaría ganar?

Mis objetivos han ido cambiando con el tiempo, según he ido mejorando. Me pongo objetivos concretos, como una marca para un maratón, siempre con una exigencia límite, de modo que casi nunca lo puedo cumplir, pero eso hace que mi entrega en el periodo de preparación sea muy alta. Mirando al futuro, no me gusta llamarlos objetivos, sino sueños, y ahí lo máximo sería participar en unos Juegos Olímpicos. Soy consciente de lo complicado que es, y a día de hoy no está a mi alcance, pero soñar es gratis. La carrera que más ilusión me haría ganar es la Behobia-San Sebastián, por todo lo que supone para mí como guipuzcoano; porque empecé corriendo por participar en esta carrera y por todo lo que significa en nuestra tierra. Es otro sueño y muy complicado de cumplir, ya que siempre acuden algunos de los mejores fondistas nacionales.

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¿El rodaje más largo que has hecho en tu vida?

Un maratón entrenando. Lo hice en la preparación para mi primer maratón en 2016, me acuerdo que terminé en dos horas y cuarenta y cinco minutos. Después no he vuelto a hacer un entrenamiento tan largo, y con algo más que 30 km creo que es suficiente.

¿Y la sesión de series más salvaje?

Las sesiones que más me cuesta afrontar son las que hago por mi cuenta en asfalto. He hecho 3 x 8 km (recuperando cinco minutos suave) en una o dos ocasiones, pero sin mucho éxito, creo que es una barbaridad si se quiere correr a ritmos cercanos al del maratón. De las sesiones más frecuentes, la más salvaje es la de 45 minutos a ritmo cercano al del maratón. Siempre me sale más lento, pero el simple hecho de enfrentarse a ese entrenamiento en solitario es terrorífico mentalmente. Aunque creo que después me beneficio de ello el día de la competición.

¿Visitas mucho el gimnasio o esa musculatura que tienes es una reminiscencia de tus tiempos de nadador?

El gimnasio no lo he visitado en más de dos años. En este tiempo no he realizado ningún trabajo de musculación ni de core. Sin embargo mantengo mucho la musculatura que tenía de antes, tanto de mis tiempos de nadador, donde trabajamos bastante la fuerza, como de hace 3-4 años, que no corría pero pasaba más tiempo haciendo fitness y musculación que el tiempo que paso ahora corriendo. Sé que no puedo vivir de aquello en el futuro y tengo la intención de ir metiendo trabajo de fuerza, aunque no me quede mucho tiempo disponible.

¿Eres maniático con el material y las nuevas tecnologías?

No diría que maniático, pero me gusta disfrutar de las últimas tecnologías, tanto en calzado como en gadgets. Soy bastante analítico y me gusta tener muchos datos de mis entrenamientos para poder trazarlos e ir comparando con el de preparaciones anteriores.

¿Quiénes son los atletas con los que tienes mejor relación?

La verdad es que al vivir en Inglaterra no he coincidido mucho con los atletas nacionales. Tengo buena relación con muchos atletas guipuzcoanos desde hace tiempo. A nivel nacional, el atleta conocido con el que tengo más relación es Jaume Leiva.

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¿Cómo ha afectado la paternidad a tu rendimiento deportivo?

De momento es una incógnita, ya que han pasado justo un par de semanas en las que no he tenido que trabajar. En estas dos semanas he entrenado con total normalidad, sin que los entrenamientos se hayan visto afectados. Veremos que sucede de aquí en adelante, aunque en casa pondremos todo de nuestra parte para que pueda entrenar en condiciones.

La mejor carrera que has disputado hasta la fecha.

A nivel de sentimientos la Behobia-San Sebastián del 2017. Esa lucha con los mejores y el podio final, tercero, son indescriptibles para un atleta popular guipuzcoano. A nivel de rendimiento creo que el Medio Maratón de San Sebastián que se corrió dos semanas más tarde que la Behobia, donde fui como un loco, en solitario, a por una marca imposible, la mínima para el Mundial, que no conseguí; pero hice seguramente mi mejor carrera hasta el momento. Y por último, a nivel de reconocimiento, el Maratón de Sevilla, porque hacer podio en el Campeonato de España es mi mayor logro deportivo de momento.

¿Y la que te gustaría disputar?

No hay una carrera en especial que me gustaría disputar más allá de las que ya he disputado. Mis sueños eran la Behobia-San Sebastián y los maratones de Londres y Berlín. Ahora que ya he disputado esos, me gustaría completar los seis grandes maratones, de los que me faltan Tokio, Boston, Chicago y Nueva York y conseguir la medalla conmemorativa que dan por completar los seis.

Volviendo al maratón, ¿has decidido ya dónde vas a correr este otoño?

Todavía no, pero voy a tomar esa decisión en breve. El objetivo es mejorar al máximo mi marca actual de 2:16:24 e iré al sitio donde más cerca crea que pueda estar de conseguir ese objetivo (circuito, nivel de corredores, meteorología, etc.). A priori, las mejores opciones parecen Berlín o Valencia.

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El haber empezado tarde implica un margen de progresión mayor que el de otros atletas de tu edad, ¿hasta cuándo piensas que puedes rendir al máximo nivel?

Es una pregunta muy difícil de responder. Hay tantos factores externos a la capacidad física que pueden y seguramente irán apareciendo en el camino… creo que si no hubiese ningún contratiempo y mi dedicación lo permitiera, podría seguir mejorando más allá de los 35 años. Sobre el papel puede que fuese capaz de tener un gran nivel a los 38-40 años, pero hablar de eso ahora es muy ficticio, ya que habrá piedras en el camino y porque tampoco sé cómo responderé a la edad.

¿Te has hecho alguna prueba de esfuerzo alguna vez? Porque está claro que lo sucedido en el agua y en el asfalto no puede ser fruto de la casualidad… Tú tienes que ser un súper dotado físicamente hablando.

No creo que tenga grandísimas cualidades físicas. En el agua no destaqué
y a nivel escolar no sobresalía, aunque generalmente era de los mejores cuando hacía cualquier actividad de resistencia. He realizado 3-4 pruebas de esfuerzo, la última el año pasado, pero nunca he hecho una prueba de VO2max con gases. La última prueba de esfuerzo creo que estimó un valor de 77 ml/kg/min. Aunque en el maratón no creo que este valor sea el más determinante para definir el rendimiento.

En el poco tiempo que llevas en las carreras te has ganado la admiración, el respeto y, lo que a nuestro juicio es mucho más importante, el cariño de muchísima gente. ¿Desde tu óptica cómo ves este mundillo tan particular?

Como cuando empecé a correr. Vengo del atletismo popular, y por mi forma de entrenar, la mayoría de días en solitario, no estoy muy empapado de atletismo. Está claro que en mi cabeza ocupa un lugar importante, pero al estar tan aislado se podría decir que no respiro atletismo, como puede ser el caso de mucha gente que se entrena en grupo, que conviven a diario, como yo lo hacía en natación. Eso sí, cada vez me voy adentrando más en el atletismo. Que la gente valore el sacrificio y los resultados que he obtenido es muy gratificante, pero pienso que otros muchos y muchos atletas tienen tanto o más mérito que yo por entrenar igual y a veces sin los resultados que estoy consiguiendo. Cuando todo sale bien es muy fácil sacrificarse, por eso me resto mérito y se lo doy a otros que por distintas razones no consiguen los resultados acordes a lo que han entrenado y aun así se sacrifican día tras día por el amor a este deporte.

¿Dé que hablaste con dos cracks del oficio como Javi Guerra y Jesús España en el podio del Campeonato de España?

Cuando acabamos la carrera pude estar con ellos (y con otros grandes atletas) y hablamos de cómo fue la carrera y de la hazaña de Javi Guerra, que tuvimos la suerte de vivirla y compartirla con él en el podio. Me sentí un privilegiado por poder estar allí, ni me lo podía creer. Por la tarde, coincidí con ambos en el hotel, donde estuve haciendo tiempo antes de irme al aeropuerto. Pude conocerlos un poco mejor, ya todos más relajados, y pasé un rato muy agradable con los dos y sus familias. Para mí fue una experiencia inolvidable.

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