No todo es blanco o negro

Marta Pérez, que compartió línea de salida con Caster Semenya en el mundial de Londres, habla sobre el caso de la atleta sudafricana.
Marta Pérez | Foto: Sportmedia -
No todo es blanco o negro
No todo es blanco o negro

Caster Semenya tiene hiperandrogenismo, y por tanto unos niveles de testosterona mayores a los habituales del género femenino. Pero llegamos aquí al punto clave, y es que no todo el mundo encaja en las definiciones típicas de masculino o femenino. Las personas que nacen intersexuales presentarán a la vez y a lo largo de toda su vida características de ambos sexos.

Prohibir competir a Semenya supondría discriminarla por una condición natural que obligatoriamente la excluye de los estándares de normalidad establecidos. El deporte de alta competición es espectáculo y se rige por muchos otros intereses, pero a todos nos gusta luego defender el espíritu olímpico y sus valores. Y no creo que nadie incluya ahí la discriminación, la estigmatización y el rechazo.

Quienes abogan por prohibir que Semenya compita en categoría femenina lo hacen en nombre de la igualdad de condiciones, de una competición más justa. Pero parece que esta igualdad sólo es estricta a la hora de encajar en nuestra concepción binaria del sexo. Porque es obvio que no todos partimos de la misma base, que muchos atletas de élite tienen una “genética privilegiada” respecto al resto de la población y que existen variaciones naturales que le dan ventaja a un individuo, una población o una raza respecto a las demás. Y aún no hemos tenido en cuenta las diferencias en cuanto al apoyo económico, instalaciones, equipo de entrenadores, médicos y fisioterapeutas, tecnología de última generación… ¿con este panorama de verdad alguien se atreve a hablar de injusticia? 

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Detrás del talento natural y de las ventajas competitivas que cada uno pueda tener, está el talento deportivo, el sacrificio, la disciplina, la capacidad de hacer frente a situaciones adversas, la capacidad psicológica… Y Semenya, además de hiperandrogenismo, también tiene todo esto. ¿Por qué no lo aplaudimos en vez de seguir juzgándola por una imagen poco “femenina”? Término sobre el que, por otra parte, también podríamos debatir.

Otra solución que se ha planteado es que atletas como Semenya puedan competir si se someten a una terapia de reemplazo hormonal para disminuir sus niveles de testosterona. Esto simplemente me parece una barbaridad. Por supuesto que hay intersexuales que deciden o precisan recurrir a ello. Pero si no hay razones médicas que lo justifiquen, no es razonable obligar a alguien a someterse a una terapia que no necesita y que indudablemente tiene sus riesgos. No sólo eso, esta propuesta supone emplear una sustancia externa para modificar tus niveles hormonales naturales. ¿Algo que se administra externamente y pone en riesgo tu salud para modificar tu rendimiento deportivo? ¿No acabamos de entrar en un terreno farragoso?

El caso de Semenya (como han hecho otros previamente) abre un debate extenso y muy complejo sobre identidad de género y deporte. Llegar a una solución unánime y sin objeciones es complicado; como lo es tener que ajustar una realidad tremendamente diversa y variable a las normas tan estrictas que rigen el deporte de competición. Pero dejémonos del ataque y el chiste fácil y abordemos este reto de forma seria y con respeto. 

*Marta Pérez participó en las series preliminares de los 1.500m del Campeonato del Mundo de Londres junto a Caster Semenya. En la foto que ilustra este artículo ambas se saludan tras acabar la prueba. 

 

 

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