Peleteiro y Ortega, bronces en Berlín

Las suyas son la tercera y cuarta medalla de la delegación española.
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Peleteiro y Ortega, bronces en Berlín
Ana Peleteiro celebra el bronce conquistado en el Estadio Olímpico de Berlín | Sportmedia

Berlín, 10 ago (EFE).- la española Ana Peleteiro consiguió en el Olímpico de Berlín su segunda medalla internacional absoluta al clasificarse tercera en la final europea de triple con la marca de su último salto, de 14,44 metros, que la dejó a un centímetro de la plata.

La victoria, con 14,60, fue para la griega Paraskevi Papahristou, la atleta que fue expulsada de los Juegos de Londres 2012 por una broma racista en Twitter, al escribir: "Con tantos africanos en Grecia los mosquitos del Nilo Occidental al menos tendrán comida de su casa".

La alemana Kristin Gierish, campeona de Europa en pista cubierta, se quedó aquí con la medalla de plata con 14,45, su mejor marca de siempre.

Seis años después de proclamarse en Barcelona campeona mundial júnior con 16 años, Peleteiro se ha colgado su segunda medalla internacional con las mayores. Este mismo año había logrado el mismo metal en los Mundiales en sala de Birmingham y se presentó en Berlín con la mejor marca de su vida (14,55) todavía caliente.

Consigue la medalla seis años después de proclamarse en Barcelona campeona mundial júnior con 16 años

Sólo una de sus once rivales en la final aportaba una marca mejor que la suya, Paraskevi Papahristou (14,60), la dama de bronce, pues obtuvo ese metal en los últimos Europeos al aire libre y bajo techo y en los Mundiales en sala de 2016.

La alemana Kristin Gierish, campeona de Europa bajo techo el año pasado, puso altura a la prueba con su primer salto, de 14,45, su mejor marca personal. Peleteiro respondió con 14,42 y Papahristou con un nulo muy largo.

La griega tomó el mando en el segundo turno, con 14,60, relegando a la española, que hizo 14,33, al tercer puesto, en peligro de ceder el bronce provisional a la israelí Hanna Minenko, quinta en los Juegos de Río, que estaba a solo cinco centímetros.

Las posiciones, sin embargo, ya no cambiaron, aunque Peleteiro progresó hasta los 14,44 para quedarse a un centímetro del segundo puesto.

Ana Peleteiro durante el primer salto en la final de triple | Sportmedia

Ana Peleteiro durante el primer salto en la final de triple | Sportmedia
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ORTEGA REGALA SU SEGUNDA MEDALLA A ESPAÑA

A seis días de cumplirse el segundo aniversario de su medalla de plata olímpica en Río, Orlando Ortega ha dado una segunda presea -bronce en los Europeos- a España, el país que le ha dado la oportunidad de alcanzar una vida mejor como atleta de elite.

Nacido el 29 de julio de 1991 en Artemisa, unos 60 kilómetros al noroeste de La Habana, Ortega es nieto de la velocista Cristina Hechavarría, campeona de los Juegos Panamericanos de 1967, y de un jugador de fútbol de quienes heredó los genes para el deporte.

De niño hizo sus pinitos en el béisbol, el deporte más popular de Cuba, pero su talento era escaso. Entonces pasó sin debutar por taekwondo y boxeo hasta que un día, cuando estaba en quinto grado de primaria, se encontró con el amor de su vida, el atletismo.

Su padre Orlando, hijo de la corredora y del futbolista, era un entrenador de 400 metros vallas y trasmitió la pasión al mayor de sus cuatro hijos, que un par de años después comenzó a ganar medallas en los Juegos Escolares, el semillero del deporte cubano.

Orlando fue asimilando los trucos para saltar vallas de manera veloz y elegante y en 2010 formó arte del equipo que fue a los Mundiales Juveniles de Mocton, Canadá.

La IAAF le autorizó a competir por España el 29 de julio de 2016

Seis días antes de cumplir 19 años, sintió estar cerca de su primer gran triunfo internacional. Pasaba por un buen momento de forma pero al atacar una valla en la segunda eliminatoria tropezó, quedó eliminado y vio como se le escapaba la gloria.

Regresó a Cuba, se entrenó como un obseso y un año después fue bronce en los Juegos Panamericanos de Guadalajara (México).

Amigo de los perros, enamorado de las pistas azules como la de Río 2016 y esta de Berlín, y de la música de Marc Anthony, el saltador de obstáculos maduró y a los 21 años se metió en la final de los Juegos Olímpicos de 2012 en la que terminó sexto. Meses después tomó la decisión más polémica de su vida, emigrar a España.

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"No entiendo de política, he pasado muchos campamentos en España y aprendí a querer este país, aquí tendré más oportunidades para moverme por Europa y competir contra los mejores y aquí me quedo", dijo entonces cuando le preguntaron sus razones.

Mientras esperaba la nacionalidad española, que obtuvo el 8 de septiembre de 2015, Ortega se convirtió ese mismo año en el mejor del mundo con un tiempo de 12.94 segundos en la reunión de París de la Liga de Diamante.

La IAAF le autorizó a competir por España el 29 de julio de 2016, justo a tiempo para estrenarse en los Juegos de Río.

Como cubano bajó de los 13 segundos con 24 años (12.94). Ahora sigue empeñado en hacerlo como español. "A Cuba, a su gente y su atletismo le deseo lo mejor, pero España me lo ha dado todo y para ella insistiré hasta volver a bajar de 13 segundos. No me voy a detener hasta lograrlo", repitió.

El año 2017 no resultó propicio para Ortega. Las lesiones perturbaron toda la temporada y llegó muy justo a los Mundiales de Londres, donde volvió a vencer, como en los Juegos de Río, el jamaicano Omar McLeod (13.04) mientras el español terminaba séptimo con 13.37.

La medalla de Berlín le devuelve al podio internacional y le sitúa ya en la rampa de lanzamiento para los Mundiales de Catar 2019.

Orlando Ortega compite en la semifinal de 110m vallas de los Campeonatos de Europa de atletismo en Berlín | EFE

Orlando Ortega compite en la semifinal de 110m vallas de los Campeonatos de Europa de atletismo en Berlín | EFE
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