Rabia y gloria

Conversación con Adel Mechaal
Nacho Barranco | Fotos: Jaime de Diego -
Rabia y gloria
Adel Mechaal: "Tengo que demostrar más a nivel mundial y Birmingham será la prueba de ello"

Llorar. Adel Mechaal solo quería llorar en aquellos días de julio de 2017. Toda su vida titubeaba sobre la cuerda floja esperando a que el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) fallara. En contra o a favor.

El atleta de raíces marroquíes, alma catalana y corazón español sabía que si la resolución era negativa todo desaparecía. El olor a tartán de los días grandes, las medallas colgadas al cuello, los aplausos del público y los titulares en los periódicos dejarían paso al dolor. Ese sentimiento que hiere, pero no mata. Que hace odiar todo aquello que un día amaste. Que te impone el verbo olvidar cada vez que suena el despertador y tu mente juega a revivir los momentos felices.

Pero eso no ocurrió aquel 25 de julio. Adel Mechaal pudo respirar, por fin, con la profundidad que llevaba anhelando muchos meses. Tranquilo, liberando la mochila que cargaba y dejándola únicamente con el peso de los entrenamientos  y la confianza. Todo estaba listo para el gran momento de su carrera deportiva.

Llegarán nuevas marcas personales. Probablemente medallas. Disgustos y alegrías. Fotos en estadios importantes y entrenamientos agónicos en pistas de atletismo anónimas. Pero lo que siempre quedará en el recuerdo serán aquellos días de verano de 2017 en los que Adel Mechaal viajó de la rabia a la gloria. De la nada al todo.

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¿Qué sentías las horas previas a la resolución de tu caso en el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS)?

Llorar. Era como estar metido en un pozo en el que pensaba: ¿Saldré de aquí? Fueron días muy duros, de dormir poco. Hasta el Campeonato de España estaba muy centrado y, de hecho, esa noche salí con los amigos a tomar algo, pero era imposible despejar la mente. No podía evadirme.

En contraposición a esos días, ¿qué sentías cuando fuiste cuarto en el Campeonato del Mundo de Londres?

Esa noche ni me dormí. Estuve esperando a que abriera el desayuno porque no acababa de creerme lo mal que había gestionado la última recta. Era la primera vez que atacaba por el interior y no salió muy bien. Luego, analizándolo en frío, creo que Filip Ingebrigtsen actuó de forma natural. 

¿Te has sentido solo en algún momento durante este año?

Solo, nunca. Por suerte mi hermano no dudó en coger las maletas antes de los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro y venir a Madrid a arroparme mientras yo estaba en busca de abogados. Igual que este año, aquí en Madrid, tratando de buscar el respeto del atletismo español. Lo que sí que es verdad es que algunas personas que eran fieles amigos y gente que pensé que pasase lo que pasase iba a estar ahí, se desvanecieron. Por suerte la familia y los amigos de verdad siempre me han arropado.

Adel Mechaal tras la final de Londres: "No estoy contento".

 

A nivel personal, ¿qué ha supuesto esta resolución del TAS?

Supuso una gran tranquilidad, ya que mi plaza de funcionario en Palamós está muy relacionada con el deporte y, en caso de haber sido sancionado, no me creería la persona idónea para ese puesto. Además de a nivel deportivo, habría sido fatal de cara a mi futuro y el de mi hermano, porque sus éxitos siempre estarían bajo sospecha. Me quité un gran peso de encima.

¿Qué has aprendido de todo este proceso? Tanto positivo como negativo.

El proceso ha sido muy duro. He tenido un gasto económico muy grande y he aprendido que, realmente, no hay que tirar la toalla. Muchas personas me aconsejaron mal, diciéndome que lo dejase estar y aceptase la sanción de 15 meses. Que no me gastase esos 32.000 euros en el TAS ni los costes de mis abogados y que, tras la sanción, estaría de nuevo corriendo. Pero yo tenía claro que era inocente. Lo negativo es que, a pesar del fallo, hay muchas personas que no confían en mí. Y otras muchas que creía eran fieles compañeros, desaparecieron.

¿Te sientes valorado dentro del conjunto del atletismo español?

Sí, creo que se me ha valorado. El anterior presidente de la Real Federación Española de Atletismo (RFEA) y la anterior junta directiva siempre creyeron en mí y me apoyaron.

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¿Por qué te vas a entrenar a Madrid?

Llevaba desde enero del año anterior auto-entrenándome y había alcanzado lo máximo con mi anterior entrenador. Surgieron varios nombres, como Phillippe Dupont en Francia o Steve Vernon en Inglaterra. Aquí, en España, el único nombre que sonaba con fuerza era el de Antonio Serrano.

¿Qué te ha aportado Madrid?

Madrid ofrece todo lo necesario para que un atleta pueda llegar a la élite. Tenemos muchísimas facilidades, desde la pista cubierta hasta la Casa de Campo, pasando por las mejores instalaciones en el INEF.

¿Y qué te ha quitado?

Echo en falta el mar. Soy una persona que me encanta la humedad, no en vano siempre que compito bien es en carreras con algo de humedad. Y la familia, claro, pero tengo a mi hermano cerca.

Ha sido una temporada muy larga, en la que has estado presente en todas las internacionalidades posibles (salvo en el Cto. Europa de Selecciones, donde estuviste cautelarmente sancionado). ¿Cuál ha sido el momento más bonito?

El momento más bonito fue representar a la Selección Española junto a mi hermano en el Campeonato del Mundo de Cross en Kampala (Uganda). Fue nuestra primera internacionalidad juntos y ese viaje no lo voy a olvidar nunca. Ojalá se repita.

¿Y el más duro?

Fueron dos. El primero, cuando me notificaron que no iba a participar en el Campeonato de Europa de Selecciones. Y el otro cuando el día antes de viajar a Chia, al Europeo de Cross de 2016, me dicen que no podía viajar.

(Finalmente y tras recurrir esa sanción cautelar, pudo participar en el Cto. de Europa de Cross 2016, donde fue octavo).

Durante todos estos meses has tenido muy pocos momentos de calma. ¿No has acabado saturado?

La parte final de la temporada, tras el Mundial, se me hizo dura, ya que necesitaba un descanso mental. Durante la temporada solo pensaba en entrenar, comer y dormir, por lo que no sabía ni en qué día vivía. Toda esa monotonía me pasó factura, pero he conseguido cerrar una campaña muy completa y a muy buen nivel. Por todo ello, este año quiero entrenar más que el año anterior.

Considero que el mejor entrenamiento es una competición. Te estimula el sistema nervioso y te hace ver en qué nivel estás. Este año he ganado algunas veces y otras he perdido, pero siempre he sabido que estaba cerca. Y cuando llegó la hora del Mundial, sabía que no eran mejores, que si tenía un buen día, les podía ganar.

¿Qué tiene más importancia, el título Europeo indoor o el cuarto puesto en el Campeonato del Mundo al Aire Libre?

Me quedo con el cuarto del mundial. En pista cubierta iba muy convencido de que podía ganar el oro, pero en el Mundial tenía muchas dudas, no sabía si podía estar en la final. Cuando leía en la prensa “Mechaal opción de medalla”, pensaba, “¿Pero qué opción ven? Si no me veo en la final”. El hecho de quedar cuarto en el Mundial fue algo muy motivador de cara a la temporada siguiente.

En ambas finales llegabas con la confianza suficiente como para ganar (o al menos sacar medalla). ¿Qué te faltó en el mundial para conseguir el bronce?

Analizando la carrera, creo que si hubiera estado un poco más cerca de la cabeza cuando los kenianos cambiaron, habría sido bronce. Mi estrategia era cambiar a falta de 800 metros con fuerza, ya que sabía que la gente iba a estar mermada tras dos eliminatorias duras. Tenía que hacer que llegaran a la última vuelta desgastados, pero los kenianos me pillaron por sorpresa (risas).

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¿Habrías actuado como lo hizo Filip Ingebrigtsen?

Sí.

Después vivimos uno de los momentos más emotivos de tu carrera deportiva en la entrevista en Televisión Española. ¿Qué recuerdos te trae?

Sabía que en zona mixta me iban a preguntar por el TAS más que por el gran resultado obtenido. Quería expresar que me dejasen trabajar, que me dejasen en paz. Aquí ha habido deportistas a los que que se les ha defendido muchísimo, como Alberto Contador, Marta Domínguez o Alejandro Valverde, que han sido condenados por el TAS. Y a mí, que se me ha absuelto, me han señalado constantemente.

Dijiste que buscabas una marca de 3:30 o 3:31 en 1.500 m. ¿Qué te ha faltado para conseguirla?

Ha faltado correr una carrera buena. En el Mundial se pudo ver que estaba para correr más rápido. En Huelva iba a buscar esa marca de 3:30 o 3:31, pero esa noche en el hotel me dijeron que la liebre había tenido problemas con el visado, así que todo ese estrés me afectó mucho. Luego tuve una liebre que iba a correr los 800, pero vas sin garantías y al final tuve que hacer más de 600 metros en solitario. Por otro lado, en la Diamond League he preferido correr 3.000 m, pues me veía con más opciones para optar al premio.

¿Crees que los 3.000 m son tu distancia predilecta?

Sí, desde luego. Es la distancia que mejor se adapta a mí. Para los 5.000 m me queda ganar volumen, y en los 1.500m me falta velocidad.

Recientemente has sido segundo en el Campeonato de Europa de Cross. ¿Crees que perdiste una gran oportunidad?

No creo que la haya perdido porque no he alcanzado mi mejor versión. Es difícil que en el futuro haya un circuito que se adapte tan bien a mis características como el de este año, pero el estado de forma puede ser mucho mejor. Estoy convencido de que voy a volver a pelear por el oro.

¿Cómo has analizado la carrera? ¿Cometiste algún error?

Visto desde fuera, actué mal. Con las cartas sobre la mesa, no tenía que haber roto la carrera a falta de dos vueltas, pero yo quería escaparme para llegar en solitario y saborear la victoria. Me pudo la ansiedad de querer ganar, ganar y ganar. En esa carrera hubo momentos en que tenía que haber sido más frío.

Mechaal plata individual. España plata por equipos.

 

Eres muy analítico en cada competición, sobre todo con los rivales. ¿Quién es el que más te ha sorprendido este año?

A nivel español, Saúl Ordóñez. Creo que es un atleta que nadie tenía en las quinielas. A nivel internacional, la gesta reciente del noruego Sondre Moen.

Llega un año importantísimo, quizá clave para hacerte un hueco entre los más grandes atletas de nuestro país. ¿Tienes más ganas de Birmingham o Berlín?

De Birmingham. No porque esté más cerca, sino porque creo que un Mundial es más importante. Quiero medirme contra los africanos a los que me enfrentaré en Doha 2019. Tengo que demostrar más a nivel mundial y Birmingham será la prueba de si puedo ser competitivo con ellos.

En Birmingham apostarás todo al 3.000 m. ¿Qué necesitas para colgarte el oro?

Entrenamientos y confianza. Sé que estoy para correr en 7:32 o 7:30.

¿No ganar sería un fracaso?

Dependiendo de cómo me ganen. Si te ganan por una décima, no es fracaso. Si te ganan por dos o tres segundos, sí que lo sería.

En Berlín doblarás 5.000 y 10.000 metros. ¿Por qué?

La intención era hacer 5.000 y 1.500 m y sé que muchos lo van a hacer, pero me parece muy arriesgado, por el calendario. No es compatible a mi modo de ver y prefiero apostar al 5.000 m y 10.000m. Por arriba voy muy bien y creo que estoy para correr en 27:35. A ese ritmo sé que no me van a  descolgar y puedo llegar al final y ganar. Luego, cuatro días para descansar de cara a los 5.000 m. Prefiero pelear por dos medallas de oro que hacerlo por una y luego ver qué pasa.

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¿Era innegociable doblar en Berlín?

Sí, era innegociable.

¿Cuál es la distancia en la que crees que de verdad vas a triunfar?

Estoy convencido que en los 5.000 metros. Creo que puedo correr por debajo de 13 minutos y tener buenos resultados a nivel internacional.

¿Es en la que te gustaría triunfar?

No. Me gustaría triunfar en los 1.500 m, pero considero que tengo que trabajar mucho la velocidad. Lo estoy haciendo, pero necesito tener más velocidad para triunfar en esa prueba.

Y después, ¿qué hay más allá de 2018?

Tengo un plan con Antonio Serrano hasta 2020. Después no sé qué sucederá. En los grandes campeonatos quiero doblar y, más allá de 2020, pensar en el maratón. Este año ya quería probar un medio maratón, pero no me han dejado ni mi entrenador ni mi manager (risas). Soy joven para el maratón, pero poco a poco se rompe el estereotipo de que hay que pasarse con más años. Eso sí, todos estos pensamientos vienen de mis dudas sobre la velocidad que tengo. Todo dependerá de eso. Por ejemplo, este año tengo el objetivo de bajar de 49 en un 400 m (después de haber hecho varios).

Muchos expertos te ven posibilidades en los obstáculos. ¿Crees que serías competitivo en esta prueba?

Lo descarto; es una prueba muy lesiva que te quita entrenamiento para correr en liso. Tienes que meter muchas vallas y aprender a saltar cuando vas cansado. Yo quiero alargar mi carrera incluso hasta 2028, así que, a mí, que no me esperen. Pocos atletas de obstáculos han acabado sus carreras sin pasar por el quirófano.

Has hablado siempre del maratón a largo plazo con el objetivo de acabar tu carrera en esta prueba. ¿Con qué posibilidades reales te ves?

Correr entre 2:05 y 2:07. Es algo muy lejano, pero tengo claro que a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles en 2024 voy a ir a pelear. Si no, no tendría sentido. 

¿Da miedo esa distancia?

No. En mi carrera deportiva he hecho tiradas muy largas de más de 30 kilómetros a ritmos de 2h:20 y es algo muy duro, porque después estoy casi que no me puedo ni mover. Lo que me da miedo es la preparación. La distancia en competición no me asusta.

Explica, a grandes rasgos, cómo es tu plan de entrenamiento.

Me baso en un gran volumen de trabajo (entre 160 y 180 kilómetros semanales). Trabajar siempre series largas compaginándolas en el mismo entrenamiento con series cortas. Me gusta hacer un entrenamiento integral. Y darle mucha importancia a las cuestas. Yo hago cuestas durante toda la temporada.

Y la altura, que para ti es básica.

La altitud me ha demostrado que siempre que he subido, he bajado mucho mejor. Los primeros años que entrené en altura (en 2012), hacía un test consistente en un 1.000 y un 2.000 m con cinco minutos de recuperación. Siempre que volvía de la altura, lo repetía. Evidentemente, lo hacía mejor, pero lo importante era la facilidad con la que lo hacía. No concibo el atletismo de élite sin la preparación en altitud.

¿Cómo es una semana de máxima carga?

Lunes: gimnasio y, por la tarde, 18 kilómetros y rectas. Martes: series. Miércoles: rodaje. Jueves: series. Viernes: rodaje y cuestas. Sábado: series. Domingo: tirada larga.

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¿Qué te ha aportado Antonio Serrano a nivel de preparación?

Con Antonio tampoco ha habido una gran variabilidad de lo que yo hacía. Es cierto que él gestiona muy bien las dos tres semanas previas a los grandes campeonatos. Escucha mucho a los atletas y siempre llegan muy en forma. A nivel de entrenamientos como tal, creo que los volúmenes son muy correctos en cada fase. Nunca he dicho: “Hostia, hoy hemos entrenado mucho o poco”.

Sin embargo, eres muy “intrusivo” en el plan. ¿Te gusta cambiar y cuestionar cosas?

Es cierto que, por ejemplo, en las últimas dos semanas antes del Campeonato de Europa de Cross, realicé entrenamientos que sé que me aportan la confianza necesaria antes de una cita importante.

Eres muy analítico con el peso. ¿Cómo controlas la alimentación?

Soy un atleta que considera fundamental el peso. Más peso, más consumo de oxígeno. Pero a mí me encanta entrenar con sobrepeso. No gordo, pero sí con algo de lastre. No en vano, yo en vacaciones engordo entre 8 y 10 kilos y es porque creo fundamental entrenar con algo de peso. Esto lo he hablado con grandes como El Guerrouj o Aouita y te cuentan que es importante saber trabajar con más peso para que te suba el VO2max. Hay que saber controlar la ansiedad cuando se acerca la competición, pero yo, cuando queda un mes para la gran cita, empiezo a controlar mi peso para llegar al campeonato con el idóneo. El mío es 64 kg con 1,84 m de altura.

¿El mejor entrenamiento de tu vida?

El que nunca se me va a olvidar es un 2.000 y un 1.000 m con cuatro minutos de recuperación: a 4:59 y 2:23. Y la tirada más bestia fue el año pasado, dos semanas antes de la Diamond League de Londres: 32 kilómetros a 3:18 min/km.

Una de tus principales virtudes es el profesionalismo que muestras en el día a día. ¿Cuál es la clave para mantener este régimen tan estricto?

Yo creo que lo que me motiva es el sueño de ganar una medalla olímpica. Me lo digo todos los días y creo que, para realizar cualquier sacrificio, tiene que haber detrás un gran deseo. Si no siempre vas a encontrar una excusa para no hacerlo. ¿Por qué haces tiradas largas? ¿Por qué te vas a la altitud? Siempre encuentran una excusa. Tengo la motivación muy alta y trato de hacer todo lo posible por mantenerla. Prefiero hacer las cosas bien y no lamentarme cuando acabe mi carrera.

Siempre entrenas muy fuerte, al contrario que otros atletas, que lo hacen gestionando más los esfuerzos. ¿No crees que eso puede acabar quemándote a largo plazo?

Creo que puede desgastarme a largo plazo, pero mi manager lo dice siempre: cada atleta tiene unos cartuchos y hay que gestionar los esfuerzos. Quiero transmitir que para competir no hay que dar el 100 %. Evidentemente, hay veces que voy con todo, pero en otras intento ser competitivo sin dejarme la vida ni hipotecar la siguiente semana. Creo que hay personas que se equivocan en eso.

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¿Tienes algún referente atlético?

Durante mucho tiempo he tenido como salvapantallas a Eliud Kipchoge, pero no por lo que ha hecho ahora, sino por lo que hizo en 2003. Y a nivel español, por palmarés es Fermín Cacho. Pero a mí me ha ganado ver correr a Reyes Estévez. Su manera de correr… cuando veo a Reyes con esa zancada, dices: “Guau, va andando”. Para mí es una de las personas que corriendo ha mostrado más clase.

¿Y a nivel personal?

Mi padre, sin duda. Él se sacrificó por nuestra familia cuando vino para trabajar en las obras de los Juegos Olímpicos de Barcelona. Soy un hombre muy familiar y cuando estoy lejos de ellos mi padre siempre me dice “Hijo, recuerda que yo os abandoné durante seis años viviendo solo y peleando por un futuro mejor para vosotros”. Tras el Europeo de Cross, por ejemplo, me dijo: “Trabaja ahora que eres joven para vivir bien cuando seas mayor”. Es una persona que me ha dado muchas lecciones de vida.

¿Te sientes valorado por tu familia?

Sí. Creo que mi familia disfruta mucho viéndome correr y es una de las razones por las que no tiré la toalla después de Rio. Ellos me ayudaron a seguir para que luchase hasta el final.

¿Y por el público?

Ahora sí, pero hace unos meses no. Antes pensaba: “Qué cojones, soy el único que ha conseguido los dos dobletes en el Cto. de España en 1.500-3000 m y 1.500-5.000 m y soy más conocido por la independencia y el dopaje que por las medallas". En Belgrado no se me valoró suficiente, pero en el Cto. del Mundo, sí.

¿Por la prensa?

Alguna prensa me valora más, pero otros no, está claro. Hace poco vino a disculparse un profesional a la pista por la política de su periódico. La prensa no tiene que opinar, sino informar. Muchos quieren crear polémica con el dopaje y la independencia.

¿Por tus compañeros?

Mis compañeros de selección más jóvenes, los junior y sub23, sí que creo que me han mostrado sus respetos y me ven como referente de que se puede pelear contra los africanos. Los mayores me ven como una amenaza al poco trabajo que algunos realizan. Cuestionan mis éxitos intentando relacionarlos con el dopaje y no se dan cuenta de que sus malos resultados son debidos al poco trabajo. Ésta es la gran diferencia. En resumen: envidia.

¿Con qué atleta te hubiera gustado enfrentarte?

Arturo Casado. Con el resto de atletas disfruto ganando yo, pero él es el único atleta con el que disfrutaría ganándole.

¿Haces algo cuando no estás corriendo, además de descansar?

Me gusta mucho la playa y la montaña, y Palamós me ofrece eso. Aquí en Madrid no tengo vida más allá del atletismo. Con mi hermano, algunos domingos -que es el único día que no doblo-, elegimos un buen restaurante para cenar. Pero el resto de días es rutina, rutina y más rutina.

¿Dónde te gustaría vivir cuando acabes tu carrera deportiva?

En Palamós, sin duda.

¿Un sueño en tu carrera atlética?

Ganar un oro en los Juegos Olímpicos.

¿Y en la vida?

Tener un trabajo estable, una familia y un hogar. 

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