Histórico Said Aouita

El dominio que este atleta impuso en el mediofondo durante los años ochenta se extendió a todas las distancias, desde los 800m hasta los 5.000m.
Sergio Hernández-Ranera -
Histórico Said Aouita
Histórico Said Aouita

El imaginario colectivo siempre ligará a Aouita con los años ochenta y la explosión de popularidad del mediofondo. Said Aouita (Kenitra, 1960) parecía una incrustación de varios kilates en medio del poderío anglosajón en los 1.500 m allá por 1983, la fecha en que se dio mundialmente a conocer. Acudió por aquel entonces a Helsinki, cuya final de 1.500 m resultó lenta y de táctica timorata. Ovett, Abascal, Steve Scott y Steve Cram, la nueva perla británica, gestaron un ritmo lentísimo (65 segundos la primera vuelta) que, a la postre, minimizó las posibilidades de triunfo del marroquí. En un final sólo apto para sprinters, Cram (3:41.59) se coronó como el primer campeón mundial de la historia, el estadounidense Scott (3:41.87) atrapó valientemente la plata y Aouita (3.42.02) se tuvo que conformar con el bronce. Esta carrera es clave, pues habría de marcar en el futuro próximo las preferencias de Aouita, desmoralizado por ser vencido al sprint, pese a haber acudido a los mundiales de Helsinki con la mejor marca del año (3:32.54) y una clase fuera de toda duda. 

JJ.OO. de Los Angeles, 1984. Aouita se inscribe en los 5.000 m en detrimento de la prueba reina. Sabe que en los 5 km es imbatible. Además, tiene ya la tercera mejor marca mundial de todos los tiempos en 1.500 m y la segunda en 5000 m. En la final, el portugués Antonio Leitao impone un fortísimo ritmo, el cual le viene de perlas a Aouita. En la última vuelta el marroquí demarra incontestablemente y obtiene el oro olímpico en 13:05.59, la 3ª mejor marca de siempre. El suizo Markus Riffel, buen  especialista, también adelanta a Leitao, quien se tiene que conformar con el bronce (13:09.20 por 13:07.54 del helvético). Aouita da la impresión de que los 5.000 m están hechos para él. Al año siguiente, el 27 de julio en Oslo, le arrebata al británico Moorcroft el récord del mundo por sólo una centésima de segundo (13.00.40). No contento con la hazaña, el 23 de agosto en Berlín machaca con 3:29.46 la plusmarca mundial de los 1.500 m que Cram había establecido tan sólo cinco semanas antes (3:29.67). La marca de Aouita tiene un valor añadido: la carrera fue lenta en las dos primeras vueltas (57 segundos al paso del primer 400 m y 1:54 minutos a los 800 m). Después llegó la aceleración.

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1986 es un año grandioso para el magrebí: es el ganador absoluto del Grand Prix de la IAAF. Suele pasar cuando has salido imbatido de 17 carreras en nada menos que 7 distancias diferentes. Espectacular. Se ha quedado a las puertas de varios récords mundiales, cosa que soluciona en 1987: el 16 de julio masacra en París el récord de Steve Cram en los 2.000 m con 4:50.81 y seis días después mejora el suyo propio en los 5.000 m en la reunión de Roma con 12:58.39, marca que le otorga el honor de ser el primer humano en bajar de 13 minutos. 

Días después, mundiales de Roma. Aouita se inscribe simultáneamente en 800, 1.500, 5.000 y 10.000 m para poner nerviosos a sus rivales, aunque finalmente sólo corre los 5.000 m. En la final, el keniata Ngugi marca un buen ritmo, pero no excesivamente rápido. Aouita se lanza a por todas tras el sonido de la campana y el mayor de los gemelos portugueses Castro, Domingos, parece que le aguanta un poco el tirón. Pero es imposible: los últimos 200 m de Aouita son impresionantes y consigue el oro mundial con 13:26.44. Castro gana la plata con 13:27.59 y el británico Jack Buckner entra en tercera posición (13:27.74). Para la historia, el último 400 m de Aouita, cubierto en unos aplastantes 52.92 segundos. A finales de temporada, en septiembre, Said Aouita “sólo” acaba segundo en una prueba de 3.000 m obstáculos (8:21.92, récord nacional), ganada por el especialista italiano Alessandro Lambruschini. Se trata de su primera derrota en 45 carreras desde que en julio de 1985, en Niza, le batiera Steve Cram en un 1.500 m en el que ambos rompieron el récord del mundo. 

1988, JJ.OO. de Seúl. Pese al boicoteo de Cuba, los Juegos coreanos resultan grandiosos. Flo Griffith y Ben Johnson vuelan como a reacción. Johnson es “descubierto” y parece que sus compañeros en la final de 100 m tampoco son trigo limpio. Pero sólo él es descalificado y los Juegos continúan: Kristine Otto ha vaciado la piscina con seis medallas de oro, Artemov comanda una demoledora exhibición gimnástica por parte de la URSS y Arvidas Sabonis, recién levantado de su silla de ruedas, se interpone en el camino de los chicos USA bajo la canasta. Y Aouita, en una decisión más que valiente, se inscribe en 800 y 1.500 m. En julio y agosto ha competido maravillosamente en ambas distancias.

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Su tarjeta veraniega acredita cuatro importantes victorias en las dos vueltas al óvalo, incluyendo un tope personal de 1:43.86 en la reunión de Colonia. La final está plagada de grandes nombres. El inmenso (en sentido literal) Joaquim Cruz, para empezar. El keniata Nixon Kiprotich y el brasileño Barbosa lideran una primera vuelta enloquecida: 49.54 segundos, un tiempo demasiado rápido. Cruz se pone en cabeza a falta de 200 m y el británico Peter Elliot y Aouita se van tras él. El keniata Paul Ereng, detrás. Parece que el oro es cosa del terceto en cabeza, pero en un final absolutamente sobrenatural, Ereng sprinta por en medio de los tres y conquista el oro con 1:43.45, el brasileño Cruz no puede revalidar su título (1.43.90) y Aouita se tiene que conformar con el bronce (1:44.05). La carrera agravó el estado de un tendón dañado del marroquí y, pese a clasificarse para correr las semifinales de los 1.500 m, Aouita decide no presentarse a ellas. Así, Seúl’88 acaba con su vitola de imbatibilidad. Muchos tildan su actuación de “fracaso”, aunque sea estratégico. Pero decidir pasarse a distancias cortas cuando eres el rey en las largas es un regalo para cualquier amante del atletismo. 

En 1989 Aouita gana todas sus carreras de invierno, incluida la que le da el título mundial de los 3.000 m en pista cubierta en Budapest’89 (7:47.94). A principios de ese verano sufre en Sevilla su primera derrota en los 5.000 m desde 1979 a manos del keniata Yobes Ondieki. Pero después, gana 19 pruebas consecutivas entre 1.000 y 5000 m, incluyendo la conquista del viejo récord mundial del también keniata Henry Rono en los 3.000 m. Aouita detuvo el cronómetro en 7:29.45, con un último kilómetro corrido a velocidad crucero (¡2:26.2!). Seis de los diez mejores tiempos en 3.000 m ya eran suyos.

Aouita no compitió en 1990. Al año siguiente sólo pudo acabar undécimo en la final de los 1.500 m de los mundiales de Tokyo’91. En 1992 pareció volver a su mejor forma (batió el récord del mundo de los 3.000 m en pista cubierta, aunque no fue ratificado por cuestiones de forma) y en mayo ganó la milla de Nueva York, pero una lesión le impidió participar en los JJ.OO. de Barcelona. Intentó volver a las pistas en 1993 y 1995, pero sin éxito. Cualquier discusión medianamente seria sobre los amos del mediofondo tiene que contar sin falta con el nombre de Said Aouita. Los datos se comentan por sí solos: entre 1983 y 1990 Aouita ganó 115 de las 119 carreras que disputó, siendo además el único hombre de la historia en haber bajado durante su carrera deportiva de 1.44 en 800 m, de 3:30 en 1.500 m, de 7:30 en 3.000 m y de 13:00 en 5.000 m. Tras su retirada, Aouita trabajó de entrenador nacional en Marruecos y en Australia. 

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