Todos contra Farah

La máxima intriga de la final de los 10.000 metros del próximo viernes día 4 de agosto se reduce a si, por fin, alguien será capaz de poner coto al dominio ejercido en los últimos seis años por el atleta somalí-británico.
SHR | Foto: PAUL GILHAM/GETTY -
Todos contra Farah
Londres 2017 - Análisis previo 10.000m hombres

Mohamed “Mo” Farah puede convertirse el próximo viernes en el fondista con mayor cantidad de grandes títulos logrados de manera consecutiva. Si finalmente atrapase el oro londinense en los 10.000 m, se trataría de la décima medalla de oro consecutiva en diez intentos entre Mundiales y Juegos Olímpicos. Un 100% de efectividad tan sorprendente como intrigante, pues esta pasmosa capacidad de triunfo habla a partes iguales bien y mal tanto de sí mismo como de sus rivales. 

Empecemos por sus oponentes. Queda meridianamente claro que Farah los tiene psicológicamente apisonados. No en vano, la historia de los 10.000 metros a partir de 2011 se reduce a la incontestable victoria del británico de origen somalí con independencia del planteamiento y estrategia de cada carrera, ya sea ésta lenta o rápida, ya sea con sus rivales tirando de ella o yendo a la zaga, ya sea de poder a poder o agazapados tras su dorsal en la última vuelta.

A partir de aquí, cabe hablar tanto de las excelencias pedestres de Mo Farah como de cierta (o total) incapacidad mental de sus rivales. En 2017, dos atletas de Etiopía –Abadi Hadis y Jamal Yimer- encabezan el ránking de la temporada en cuanto a mejores marcas, con 27:08:26 y 27:09:08 respectivamente. Farah es el tercero en discordia con 27:12:09. Con estos mimbres, cabe pensar que cualquier posibilidad de victoria etíope habrá de pasar necesariamente por una prueba disputada a ritmo muy vivo. Pero dada la trayectoria de los últimos años, tampoco se puede apostar por esta posibilidad. Los representantes de Kenia –como Geoffrey Kamworor y Paul Tanui- bien podrían entablar de una vez una estrategia de equipo y atentar de manera fiable contra el insultante dominio del inglés. Pero, de nuevo, las ambiciones individuales redundan al final en un conformismo argento o broncíneo. Tal es el dominio tiránico de Mo Farah.

Los datos muestran que Mohamed Farah está al nivel –si no sobrepasa- a figuras legendarias del fondo mundial como Paavo Nurmi, Emil Zatopek o Kenenisa Bekele. No obstante, también les gana en sospechas merced al impresionante halo de duda que siempre se cierne sobre sus rotundísimas victorias. Pupilo estrella de la confusa forja de campeones del inefable técnico cubano-estadounidense Alberto Salazar, a Farah le acompaña permanentemente un cúmulo de preguntas incómodas, desde los datos de su pasaporte biológico a los lóbregos métodos con profusión de testosterona y L-carnitina que, al amparo del elitismo proporcionado por una marca comercial, se aplican en el todavía inaccesible Nike Oregon Project. Porque sólo así se puede entender el arrollador éxito de un atleta una vez deja atrás su juventud. Alguien que, por ejemplo, para terminar de afinar su velocidad final, como quien no quiere la cosa, se apuntó una vez a un 1.500 m que concluyó batiendo el récord de Europa de Fermín Cacho

La final, el viernes 4 de agosto a las 23.20 hora española.

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