Begoña Manuz: "Si te gastas 300 euros en equipación deportiva, qué mínimo que hacerte una prueba de esfuerzo"

La directora del centro médico deportivo que lleva su nombre aboga por hacer deporte con "sentido común".
Maikel Gómez -
Begoña Manuz: "Si te gastas 300 euros en equipación deportiva, qué mínimo que hacerte una prueba de esfuerzo"
"Si te gastas 300 euros en equipación deportiva, qué mínimo que hacerte una prueba de esfuerzo"

Hace 3 décadas, cuando la medicina deportiva en España estaba lejos de lo que es ahora, la recién licenciada Begoña Manuz partió desde Santander hasta Brasil. Fue en Río Grande del Sul, en Porto Alegre, donde halló los profesionales que pudieran transmitirle sus conocimientos en la terapia deportiva, como Eduardo de Ros, miembro del Comité Olímpico Brasileño y una auténtica eminencia en la materia. Allí descubrió que nos llevaban años de ventaja: “puede que sea por el clima, pero allí el deporte es parte de la vida. En cualquier carrera existe la asignatura del deporte, indispensable para graduarse, e incluso los altos cargos de empresas estaban obligados a pasar evaluaciones funcionales y cardiacas para asegurar que no estuvieran en situación de riesgo”.

Tras el periplo brasileño fundó hace 27 años el Centro Médico Deportivo que lleva su nombre en Torrelavega, especializado en evaluaciones funcionales. Pese a ser un centro independiente y no contar con el músculo financiero de las grandes mutualidades trató de contar con equipamiento específico para las necesidades de la zona. Suyo fue el primer kayaergómetro instalado en España, ideal para los piragüistas. Además, claro está, de los tapices rodantes y bicicletas estáticas habituales en centros de estas características. “Podría decirse que estamos especializados en remo, aunque también contamos con un ergómetro de brazos, ideal para las disciplinas paraolímpicas”.

Por la consulta de Begoña han pasado olímpicos y atletas internacionales, pero también multitud de deportistas aficionados “que quieren pasárselo bien haciendo deporte pero obtener un rendimiento”. Ella lo tiene claro: “hay que tomarse el deporte como una parte más de la vida, no lo único, porque acabarán rallados. Hay aficionados que me piden un análisis de deportista de élite, sin saber si realmente les será útil. Obsesionarse tanto puede hacer que cuelguen la bicicleta”.

Como miembro del Grupo de Nutrición de la Sociedad Española de Medicina del Deporte, Begoña también aporta recomendaciones nutricionales al deportista. “El deportista tiene que beber cada 20 minutos y comer cada hora en competición”. Considera su profesión como “un médico de familia de los deportistas. Acuden aquí para una atención primaria, y si es necesario un especialista, lo derivamos. Trabajamos en equipo”. Señala a a lo largo de la charla que “hay que hacer las cosas con cabeza. En el deporte es mejor la calidad que la cantidad… en los últimos años hemos sufrido varios casos de fallecimiento por muerte súbita: algunos de ellos podrían haberse detectado con una prueba de esfuerza. No es sólo algo relacionado con la edad: si vas a hacer deporte de manera continua, tengas 14 u 88 años deberías hacerte una prueba de esfuerzo”.

Respecto a las pruebas de esfuerzo obligatorias, Manuz señala que “en Francia o Bélgica no sólo exigen un reconocimiento médico firmado, sino incluso para participar en un casting de una escuela de circo, como le ocurrió a uno de nuestros pacientes. España es el único país que conozco que no exige ningún tipo de prueba, además de Estados Unidos, que aboga por la libertad. El reconocimiento médico deportivo con prueba de esfuerzo ayuda a detectar muchas cosas”.

Ella recomienda “realizarse un chequeo médico antes de la práctica deportiva. Tuve un paciente que vino a hacerse una prueba de esfuerzo porque sus hijos le habían regalado un bono del gimnasio. Tras unos 8 minutos en la cinta detecté algo raro en el electrocardiograma y le dije que fuera inmediatamente al Hospital de Torrelavega. Allí le detectaron una obstrucción en una arteria coronaria que podría haber derivado en un infarto. Él no lo entendía, porque jamás tuvo un síntoma… Si te gastas 6.000 euros en una bici o 300 euros, qué mínimo que ir a mirarse por dentro”.

Pero la recomendación final de Begoña es “tener sentido común y pensar que el deporte es una pata más de la vida. Me encanta cuando mis pacientes me envían una fotografía tomámndose una paella después de un maratón”. También les pido que “durante un mes al año se olviden de correr y que hagan otros deportes. Se trata de regenerar la cabeza. Si no, esto se convierte en una patología llamada vigorexia”.

Más información en la web del Centro Médico Deportivo Begoña Manuz.



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