Juicio a la lechuga

Sometemos a juicio a la lechuga, el ingrediente por antonomasia de muchas ensaladas.
Roberto Petukhov -
Juicio a la lechuga
La lechuga aporta más ventajas que inconvenientes | iStock

Si haces una dieta saludable, seguramente tomas ensaladas de forma regular. Y la llegada de los calores sólo puede potenciar tal hábito. Pero, ¿carece de contraindicaciones y tiene un valor nutritivo real su ingrediente básico? Desgranamos los mitos, medias verdades y datos empíricos que rodean a la lechuga.

LA OPINIÓN DEL FISCAL

Baja en calorías y refrescante, pero…

Sí, tiene unas 13 calorías por cada 100 g. Pero la lechuga puede ofrecer una serie de contraindicaciones. A saber, su tronco (tallo) contiene una sustancia que provoca la ralentización del metabolismo del organismo. Esto se traduce en una sensación de relajación. Aparte, la lechuga puede generar gases. “ Esa producción excesiva de gases en un determinado momento (o desequilibrio en la flora intestinal) puede provocar malestar y sensación de hinchazón ”, señala Belén Rodríguez, dietista-nutricionista responsable de tugestordesalud.com. Por otra parte, la lechuga es muy rica en fibra. “ Sobre todo el tallo ”, dice el experto en nutrición Álex Pérez, de la Clínica de Medicina Deportiva Ergodinámica de Barcelona. “ Si mostramos intolerancia a la fibra, mejor comer sólo las hojas. Como ingrediente de un batido vegetal, facilita el proceso digestivo ”, explica.

Y las alternativas son…

Pues todas aquellas verduras que contengan igualmente escasas calorías, pero que no nos hinchen, como la escarola y las endivias. “ Son muy parecidas a la lechuga en cuanto a su contenido en agua, vitaminas y minerales, pero con el doble de fibra. Lo mejor es complementarlas sin excluir a ninguna ”, opina Belén Rodríguez. Además, asegúrate de obtener un efecto diurético con berros, pepino, espinacas y hasta zanahorias. “ En general, todas las verduras y hortalizas, por su alto contenido en agua y potasio, tienen un marcado efecto diurético. De hecho, el mal llamado poder depurativo que se le atribuye a muchas verduras en realidad se debe al estímulo de la función renal (un mayor aporte de agua y potasio genera más producción de orina), que en esencia no es más que “filtrar” la sangre para poder eliminar los productos de desecho. Quien depura realmente es el riñón. El agua no es más que el medio donde se disuelven las sustancias que nuestro cuerpo elimina a través de la orina ”, explica Álex Pérez.

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LA OPINIÓN DE LA DEFENSA

Todo es cierto, salvo alguna cosa.

En realidad, la cantidad de esas substancias contraproducentes es tan ínfi ma, que haría falta zamparnos 3 kg de lechuga para notar de verdad esos efectos ( “Cualquier alimento que monopolice nuestra dieta puede pasar de ser saludable a inadecuado o incluso pernicioso para la salud. Hay que apostar por la diversidad y no por la monotonía dietética” , avisa Pérez). Y, sí, sus hojas pueden funcionar como un buen diur ético. “ De todos modos, a mí no me gusta catalogar a los alimentos de diuréticos. La lechuga, simplemente, es rica en a g u a y fi b r a ”, declara Belén Rodríguez. Hay que tener en cuenta que el “nutricionismo” considera a un alimento por sus nutrientes de forma aislada y no en su conjunto, explica Álex Pérez. “ Siempre se producen interacciones entre los diferentes nutrientes de un mismo alimento, y si comemos varios a la vez (en una ensalada, por ejemplo) la cosa aún se complica más ”.

Su aporte nutritivo real.

Es una verdura rica en potasio, fósforo y… selenio, un antioxidante natural. “ Pero no es una buena fuente de calcio. La biodisponibilidad del calcio en las verduras no es comparable a la de los lácteos ”, apunta Rodríguez. Por otra parte, contiene aminoácidos como la alanina, clave en la creación de tejido muscular y nervioso. También aporta vitaminas C, E y beta-carotenos (el organismo posteriormente los transforma en vitamina A). “ En comparación con otras verduras de hoja verde, el contenido de la lechuga en vitaminas y minerales no es demasiado abundante, pero eso no quita que su presencia en nuestra dieta sea interesante", dice Álex Pérez.

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VEREDICTO

Vistas las pruebas, la lechuga aporta más ventajas que inconvenientes, los cuales sólo se dejarían sentir en caso de un consumo desmesurado. En consecuencia, recomendamos su inclusión (sus hojas, no el tronco) en tus ensaladas incluso de manera constante. Los expertos se muestran tajantes: “Como dietista-nutricionista, nunca podría poner un ‘pero’ a una verdura, alimentos siempre saludables y que debemos potenciar en la dieta. Hay que combinar distintos tipos y procurar que estén presentes en la mesa al menos dos veces al día”, concluye Belén Rodríguez. Su colega barcelonés Álex Pérez es de la misma opinión: “Es un buen alimento a integrar en nuestra dieta. De las dos o tres raciones de verduras u hortalizas que deberíamos comer cada día, lo ideal es que una de ellas sea cruda o en forma de ensalada, con hortalizas, germinados, fruta… y lechuga. Lo mejor es que las hojas que nos comamos verdeen, pues son más ricas que las hojas más blancas en magnesio (presente en la clorofila) y en algunos otros nutrientes”.

Y AÚN HAY MÁS

Su contenido en fibra facilita la digestión. Y la presencia de lactucina, con efecto sedante, puede ayudarte a dormir mejor. “Más que a la digestión, la fibra ayuda al tránsito intestinal y aumenta la sensación de saciedad”, matiza la nutricionista Belén Rodríguez.

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