La lesión del cartílago de rodilla: la amenaza del runner del siglo XXI

El Dr. Manuel Villanueva, gran experto en la materia, nos explica este problema tan común en corredores, así como sus posibles soluciones.
Autor: Dr. Manuel Villanueva- Editor: Ezequiel Bellido / Foto: Revista Trail Run -
La lesión del cartílago de rodilla: la amenaza del runner del siglo XXI
¿Es la lesión del cartílago la amenaza del runner del siglo XXI?

Las lesiones de rodilla se han convertido en ‘el pan nuestro de cada día’ entre deportistas y más específicamente entre los runners. Y es que la rodilla es la mayor de nuestras articulaciones, además de tener un movimiento muy complejo y aguantar enormes fuerzas de compresión y tensión.

Los meniscos, los músculos, tendones y ligamentos, y el cartílago hialino, contribuyen a la distribución y absorción de cargas y a facilitar el movimiento de la articulación. Concretamente este último es un tejido súper especializado, avascular y aneural -es decir no tiene vasos sanguíneos ni nervios y su crecimiento es muy lento-  y esa falta de riego sanguíneo e inervación le otorgan una escasa o nula capacidad de reparación por sí mismo.

Además, la articulación de la rodilla incluye a la rótula, el mayor sesamoideo del cuerpo. El cartílago de esta es muy grueso y delicado, su adelgazamiento o deterioro -la famosa condromalacia o condropatía- hace que la rótula no se deslice suavemente sobre el fémur, aumentando el desgaste. Esto supone una amenaza para cualquier deportista y, cómo no, para el corredor. Con datos en la mano, la condromalacia representa entre el 10% y el 25% de todas las consultas a especialistas en Traumatología y Fisioterapia por problemas en la rodilla, afectando a adultos jóvenes y algo más a las mujeres.

Sin embargo, muchas lesiones del cartílago se localizan en la zona de mayor carga de la rodilla -el cóndilo femoral medial o interno- y es relativamente frecuente, en deportistas, que las lesiones del cóndilo interno se asocien a otras como las del menisco o del ligamento cruzado anterior.

Como hemos dicho, las lesiones del cartílago suponen una amenaza en Traumatología y Medicina Deportiva debido a su difícil recuperación. Pero esto no queda aquí ya que además pueden ocasionar un proceso degenerativo, la artrosis. Esta es una de las enfermedades crónicas más prevalentes en las sociedades desarrolladas, afectando no sólo a las personas de edad avanzada, sino también a deportistas, atletas de élite o personas que padecen obesidad u otros factores predisponentes.

En los últimos años, la investigación básica en Ortopedia relacionada con el cartílago se está encaminando a estudiar los mecanismos básicos que gobiernan la formación, el mantenimiento y la destrucción de dicho tejido articular. En este sentido, el tratamiento y prevención de las lesiones del cartílago incluye opciones quirúrgicas y no quirúrgicas. Ante la dificultad de reparación de las lesiones del cartílago la prevención de su deterioro se ha convertido en una línea de investigación tan importante o más que el tratamiento de las lesiones ya establecidas.

Entre las terapias no quirúrgicas más utilizadas o prometedoras figuran:

-Los protectores del cartílago. La combinación de dos principios activos -Condroitín sulfato y Sulfato de Glucosamina-  tiene el mayor grado de evidencia científica para frenar o retrasar la artrosis, mejorar el dolor, la inflamación y la rigidez. Igual que los antiinflamatorios de última generación, tipo Celebrex.

-Las infiltraciones con ácido hialurónico intraarticular, con plasma rico en factores de crecimiento o con suero autólogo condicionado, ortokine.

Este tipo de infiltraciones no ‘rejuvenecen la rodilla’ pero pueden conseguirse microrreparaciones, mejorías clínicas y de la función y rigidez que pueden durar meses y facilitar al paciente hacer más ejercicio, perder peso, muscular y aumentar el umbral de dolor.  

Respecto al ácido hialurónico, conocido por much@s, existen diferentes tipos, como los de alto peso molecular –de los cuales se suele poner sólo una infiltración- o los de bajo peso molecular de los cuales se pueden poner de 3 a 5. Por otro lado, acaban de salir al mercado ácidos hialurónicos nuevos, que duran más en la rodilla y tienen los mejores efectos de cada uno de los grupos anteriores. Ya tienen publicaciones científicas y algunos el aval de la FDA, siempre tan exigente, para ser utilizados en EEUU y, por supuesto, están disponibles en España. Respecto a estos componentes, los expertos recomiendan –siempre que el paciente responda al tratamiento- repetir cada año, para prevenir la artrosis, con lo que se reduce el consumo de antiinflamatorios y analgésicos.

-El plasma rico en factores de crecimiento es una terapia conocida y extendida con buena respuesta clínica aunque en casos de desgaste de cartílago es una de las indicaciones donde esta terapia es más inconsistente.

-El ortokine es una evolución del plasma rico en plaquetas –PRP- en el que se genera una molécula que bloquea el dolor y la inflamación en la articulación con artrosis, además de inducir microrreparaciones en el cartílago. Es más potente que el PRP en estos casos y sus efectos parecen durar más: 2-3 años, pero, a priori no se puede saber quién va a responder y quién no.

-Las verdaderas células madre pueden ser no cultivadas y cultivadas. Las primeras consisten en sacar sangre de su cresta iliaca o de la grasa de la tripa, centrifugarlas e inyectarle las células en la rodilla del paciente.  

Las células madre cultivadas consisten en sacar grasa o sangre y enviarla a un banco de tejidos; a las tres semanas de cultivarlas el banco de tejidos las devuelve, multiplicadas por 10.000, para ser inyectadas en la rodilla, una o dos dosis. El precio es muy elevado y se hacen, generalmente, en casos muy seleccionados o bajo estudios financiados. La evidencia científica de este tratamiento es aún escasa y no se puede afirmar que rejuvenecen la rodilla ni frenan la artrosis, pese a que cumplen una función antiinflamatoria, de mejoría clínica y microrreparaciones, pero no un verdadero rejuvenecimiento de los tejidos. Con la literatura en mano, no se debería proceder a su recomendación.

Durante las últimas décadas se ha desarrollado diversos procedimientos quirúrgicos destinados a reparar las lesiones del cartílago. La utilización de condrocitos y otras células, combinadas con el desarrollo de nuevas terapias biológicas, como es la ingeniería de tejidos y la terapia génica, pueden hacer que en un futuro a corto o medio plazo, se podría llegar a la regeneración definitiva de las lesiones del cartílago. Sin embargo, se sabe que las lesiones de todo el espesor del cartílago articular o las lesiones difusas del cartílago de una articulación, aún hoy día tienen poca capacidad de regeneración con las técnicas actuales, por lo que sigue siendo fundamental la investigación en la prevención.

Múltiples técnicas quirúrgicas se han desarrollado para intentar solucionar las lesiones de cartílago. Un resumen de las mismas sería este:

-Tratamiento sintomático:

Es el lavado el líquido sinovial y desbridamiento de las lesiones de menisco, cuerpos libres etc, mediante artroscopia.

-Células madre o fibroblastos de la médula ósea:

Consiste en estimular el hueso subcondral, que sí tiene vascularización, para permitir que las células madre pluripotenciales del hueso esponjoso -las que están en el lecho de hueso sobre el que reposa el cartílago- consigan una remodelación y formación de una película o un tapón de fibrocartílago de reparación que cubra y regenere dicha lesión. 

 -Inducción celular de la condrogénesis:

La intención de estas técnicas, dada la pobre capacidad de reparación del cartílago para hacerlo espontáneamente, es utilizar otros tejidos con mayor potencial de diferenciación, cuyas células puedan transformarse –diferenciarse- en condrocitos que formen cartílago. Entre estas técnicas se incluyen el trasplante de periostio, pericondrio y el trasplante autólogo de condrocitos.

-El trasplante osteocondral para las lesiones de cartílago de la rodilla:

Este transplante puede ser del propio paciente -autoinjerto osteocondral-  o de un donante –aloinjerto- . Las desventajas, teóricas, de estos últimos son la pobre viabilidad celular de estos aloinjertos –entre un 10-30%-, la dificultad quirúrgica y el riesgo de infección, reacciones inmunológicas o de transmisión de enfermedades víricas, aunque son excepcionales.

Los factores que nos van hacer inclinarnos por una técnica o por otra son, entre otros, el tamaño y localización de la lesión, el nivel de actividad deportiva y laboral, las expectativas en relación al resultado o el coste económico del procedimiento. Algunos metaanálisis no muestran claras ventajas de las técnicas más complejas y caras frente a las más sencillas, por lo que la investigación continúa abierta.

Más información en la web del Doctor Manuel Villanueva.

 

 

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