Osteopatía de pubis: el mal del futbolista pero también del runner

El Dr. Manuel Villanueva te aclara todo lo referido a esta lesión que puede llegar a incapacitar al corredor.
Dr.Manuel Villanueva -Edita: Ezequiel Bellido / Foto: Training For Gold -
Osteopatía de pubis: el mal del futbolista pero también del runner
Osteopatía de pubis: el mal del futbolista pero también del corredor

Una sencilla batería de preguntas con sus respectivas respuestas que gustosamente contestó el Dr. Manuel Villanueva -uno de los más prestigiosos traumatólogos de España y fundador de la Clínica Avanfi, Medicina Deportiva, Traumatología, Fisioterapia y Podología, que además es maratoniano y sabe de lo que habla-  son la base de este artículo que trata de una de las dolencias más conocidas y sufridas por el runner, la Osteopatía de Pubis. Esperamos que os sirva de ayuda a los que la estáis padeciendo, como de prevención a los que todavía no la conocéis de cerca.

¿Qué es?

El término osteopatía de pubis o pubalgia se refiere a un cuadro clínico doloroso que afecta a la región del pubis con irradiación hacia la musculatura abdominal y los aductores -musculatura de la cara interna del muslo-, ingle y región genital. Otros nombres son entesitis pubiana u osteopatía de pubis.

Afecta más a varones y aunque se presenta principalmente en los futbolistas -50% de los casos- los corredores de fondo también la sufren con frecuencia, además de: jugadores de rugby, ciclistas y levantadores de peso. En la sínfisis púbica se insertan varios músculos: recto abdominal y oblicuos, recto interno y aductor -mayor, medio y menor-.

¿Qué molestias siente un corredor que podría estar padeciéndola?

El cuadro clínico de la pubalgia u osteopatía de pubis, cursa con dolor difuso en la zona inguinal y sobre el pubis que se instaura semanas o meses afectando, inicialmente, a la práctica deportiva y, en las fases finales, a las actividades de la vida diaria, llegando a ser muy incapacitante.

Dependiendo de las estructuras implicadas y de la irradiación dominante del dolor se habla de pubalgia alta -hacia la zona abdominal-, de pubalgia baja -hacia la cara interna del muslo- o de pubalgia mixta.  

La palpación de los músculos aductores, abdominales o de la sínfisis púbica es dolorosa, la contracción isométrica de los músculos aductores o el estiramiento de los mismos es dolorosa y, principalmente en los casos de pubalgia alta, existe dolor abdominal que se exacerba al toser o estornudar, confundiendo el cuadro con una hernia abdominal o inguinal. Una vez que el daño afecta a la entesis o unión osteo-tendinosa o a la propia sínfisis del pubis, el daño va más allá y el dolor muscular puede reflejar un intento de estabilización o inmovilización de una zona dolorosa.

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¿Qué implicación tiene la parte lumbar y abdominal en esta dolencia?

La descompensación motivada por una hiperlordosis, exceso de curva lumbar, o por desequilibrio entre los músculos abdominales y los aductores puede hacer que el corredor vaya sobrecargando y se origine un cuadro clínico que se cronifica -en las primeras etapas es molesta pero no incapacitante-.

La rigidez en la cadera o en la articulación sacroiliaca puede predisponer a esta sobrecarga o a un desequilibrio, el llamado desequilibrio pélvico, que lleva a la retroversión de la pelvis y de la sínfisis púbica por extensión.

En los casos en que podamos identificar las causas intrínsecas que hayan contribuido a la pubalgia -problemas lumbares, alteraciones de la articulación de la cadera como displasias o choque femoroacetabular, debilidad abdominal, diferencias de longitud de las extremidades, hiperlordosis lumbar etc- hemos de corregir estas causas para evitar que el problema se cronifique y fracasemos en el tratamiento. 

Entre los factores extrínsecos asociados se enumeran la mala calidad del terreno deportivo -resbaladizo o pesado- que obligue a un sobreesfuerzo de estabilización al atleta o el entrenamiento inadecuado o excesivo. 

¿Es fácil de detectar o diagnosticar? ¿Cómo se procede?        

El diagnóstico comienza con la sospecha clínica, acompañado de pruebas de imagen para descartar otros trastornos de la articulación de la cadera, de la columna lumbosacra o de la articulación sacroiliaca.

Las radiografías simples, la gammagrafía ósea y la RMN –resonancia magnética-  pueden objetivar lesiones específicas de la sínfisis púbica, de la entesis o de los músculos implicados.

¿Cuál sería el perfil del corredor propenso a padecerla?

En ausencia de enfermedades de fondo de la columna o de la cadera, suele ser aquel corredor que no saca tiempo para hacer trabajo de compensación, de abdominales, lumbares o ejercicios de aplicación de la carrera.

El que tiene una alteración como un valgo o varo excesivo de rodilla que le predisponga a tracciones excesivas de los aductores o aquellos con una limitación de la movilidad de la cadera, por un choque femoroacetabular incipiente u otra alteración, o de la columna lumbosacra por una hiperlordosis, una espondilolistesis o un sacro horizontal.

¿Cómo puede el atleta prevenirla? ¿Existe algún tratamiento infalible?

La prevención será la suma de un trabajo de potenciación lumbar y abdominal, de mejoras en la técnica de carrera, de corrección de alteraciones de la pisada y una planificación correcta del programa de entrenamiento y estiramientos. En medicina no existe un tratamiento infalible.

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¿Por qué fases pasa el corredor una vez tiene la lesión instaurada?

La primera es una fase de tratamiento conservador, que incluye la reducción o el cese transitorio de la actividad deportiva y un plan de rehabilitación y compensación de la musculatura que incluye trabajo isométrico de los aductores y abductores, rectos del abdomen y oblicuos. Se complementa con estiramientos y trabajo excéntrico de la musculatura abdominal y lumbar, isquiotibiales, tríceps sural etc.                       

La fisioterapia manual, la electroterapia pueden ayudar a superar la fase inflamatoria, de dolor y contractura, pero su capacidad para conseguir una reparación de la sentesis de la sínfisis púbica es limitada. Para conseguirlo hemos de recurrir a las terapias biológicas -plasma rico en plaquetas, orthokine-  que se aplicarán bajo control de rayos X o ecografía.

Si no obtenemos respuesta en tres meses de tratamiento podríamos plantearnos el tratamiento quirúrgico que suele consistir en la desinserción parcial del tendón aductor y el refuerzo de la pared abdominal con mallas, mediante una técnica similar a una reparación de una hernia –herniorrafia-.

El consejo del Dr. Manuel Villanueva

Como todas las lesiones crónicas, la información, la concienciación y la prevención reducirán al máximo el riesgo de presentarlas o evitará su progresión ya que suelen ser lesiones crónicas por sobreuso que van desarrollándose lentamente porque, en las primeras fases, es molesto pero no invalidante y el corredor no se para por miedo a perder la forma física si está entrenando para un objetivo.

El trabajo multidisciplinar, con especialistas en medicina deportiva, podólogos deportivos, estudios de aplicación de la carrera, traumatólogos, fisioterapeutas y preparadores físicos, según el cuadro del paciente y sus características deberían ayudarnos a resolver estos cuadros lo antes posible.

 

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