Practica la siesta y rinde mejor

El sueño breve durante el día puede aportarte más beneficios de los que crees.
SHR -
Practica la siesta y rinde mejor
La siesta lleva tiempo incorporada a los hábitos de los deportistas profesionales | iStock

A ESTAS ALTURAS, no es necesario remarcar la importancia de un buen descanso nocturno como factor clave de la vida de una persona, sea deportista o no. Un sueño prolongado y consistente ayuda a reducir los riesgos de sufrir un infarto y de padecer diabetes u obesidad, por ejemplo, y facilita los procesos de memorización. La liberación de la hormona del crecimiento durante esta fase es vital para niños y jóvenes. Y es la parte del día en que el organismo de un corredor realiza las adaptaciones fisiológicas inducidas por el entrenamiento, al que siempre debe seguir una correcta recuperación.

Pero, ¿y la siesta? ¿Qué hay de ese rato después de mediodía en que, sobre todo en verano, caemos en los brazos de Morfeo? ¿Es igualmente clave para nuestra salud?

UN HÁBITO CADA VEZ MÁS PROFESIONAL

En realidad, la siesta lleva ya un tiempo incorporada a los hábitos de muchos deportistas profesionales, no sólo corredores. En los ambientes más profesionalizados se llega a contratar a especialistas que determinan los ritmos circadianos (grosso modo, nuestro reloj biológico interno, adaptado a la rotación del planeta) y nuestros cronotipos (establecen si somos personas que funcionamos mejor de día o de noche) para, conjugándolos con otros datos (edad, peso, rutinas), marcar horarios en los que poder echarse la siesta más reparadora posible.

“Unos buenos hábitos del sueño son tan pertinentes para un deportista de élite como para un ciudadano de a pie”, afirma Nick Littlehales, especialista encargado de controlar las siestas de la plantilla del primer equipo de fútbol del Real Madrid. Littlehales sostiene que durante los últimos cincuenta años se ha producido a nivel global una merma en la cantidad diaria de horas de sueño, por lo que la siesta supone un gran complemento para reducir los efectos de tal reducción. Por otro lado, la siesta parece estar ya definitivamente incorporada a la preparación de los deportistas de élite en tanto que modo de afinar el rendimiento.

MAYOR EFICACIA, MENOS LESIONES Y ESTRÉS

Un estudio de 2011 conducido por la doctora Cheri D. Mah en la universidad de Stanford (EE.UU.) con un equipo de baloncestistas universitarios a lo largo de dos temporadas entre 2005 y 2008 concluyó que la siesta, en tanto que extensión del sueño, contribuía a una mejora del rendimiento atlético, del tiempo de reacción y de la eficacia (en su caso, los baloncestistas aumentaron sus porcentajes de tiro un 9% de media). Se observó también una mejoría del estado de ánimo y del vigor en general, así como una menor somnolencia diurna.

Por otra parte, la siesta modula los niveles de cortisol, la hormona que produce el cuerpo como respuesta al estrés. (Su exceso induce al cuerpo a consumir sus reservas de proteínas, quedando la masa muscular más expuesta a sufrir desgarros). Por tanto, la siesta favorece la salud muscular, dado que ayuda a rebajar el estrés. “La siesta puede contribuir a reducir la ansiedad y el estrés en los deportistas, favoreciendo así la relajación muscular. Pero cuidado: si alcanza fases de sueño profundo, también puede reducir el rendimiento, pues la persona tarda en recuperar la actividad propia de la vigilia”, explica la doctora Renata Egatz Wozniak, neurofisióloga de la Unidad de Ciencias Neurológicas de Madrid.

¿Puede entonces la siesta ser un factor que ayude a limar el estrés mental y los nervios ante una competición? “Sí, dado que tiene sobre todo un marcado efecto ansiolítico”, añade la doctora Egatz.

Publicidad

SI BREVE, DOS VECES BUENA

La comunidad científica tiene ampliamente asumido que la duración de la siesta en los adultos debe ser más bien breve. Sin embargo, no parece estar tan claro que sea más recomendable en una u otra época del año. “No hay evidencia científica de que exista un ritmo estacional determinado (tampoco estudios que demuestren claramente los beneficios de la siesta, añado). En general, con el calor y la inactividad tendemos a echarnos la siesta, lo que puede contribuir a reducir el estrés, siempre y cuando este periodo de sueño no sea prolongado (máximo 20 minutos), ya que si es de mayor duración, el ciclo de sueño nocturno se alteraría”, señala Renata Egatz.

PERO NO IMPRESCINDIBLE

Puede decirse que la siesta no es algo de necesario cumplimiento y que, de hecho, es un descanso complementario más indicado para deportistas antes que para personas con ritmo de vida más sedentario. La tendencia al sueño después de comer forma parte del ritmo circadiano del ser humano, pero sestear puede interferir en el descanso nocturno. “En personas sedentarias, la siesta incrementa los problemas relacionados con esta falta de actividad. En algunos casos, la excesiva somnolencia diurna y las siestas prolongadas, pueden ser un síntoma de ciertos trastornos del sueño, como el síndrome de apneas-hipopneas del sueño (SAOS)”, explica Egatz. “Si el sueño nocturno tiene una duración normal –unas 8 horas– y una estructura adecuada (es decir, una adecuada proporción de las distintas fases de sueño superficial y profundo, con bajo grado de fragmentación), la siesta no es necesaria”, concluye esta especialista en neurofisiología clínica.

En resumidas cuentas, siempre y cuando sea breve, la siesta surte un efecto reductor del estrés y puede aportar beneficios a personas cuya actividad física sea intensa independientemente de cuál sea la época del año.

Publicidad
Te recomendamos

El DS 7 Crossback es el primer coche desarrollado desde cero por la marca premium fra...

Ricochet y Bedlam se unen a la familia ...

Así es la nueva Storm Viper de Joma: una zapatilla para hacer kilómetros en carretera...

Asics celebra el 25° aniversario de la querida y muy conocida GEL-KAYANO con algunos...

Más ajuste, más estabilidad y más amortiguación sin añadir peso. Así es lo nuevo de S...