Una ingesta excesiva de agua puede causar hiponatremia

Reemplazar el sodio perdido por el sudor es la clave.
Nieves Palacios | ILUSTRACIÓN: Yuko Shimuzu -
Una ingesta excesiva de agua puede causar hiponatremia
Evita la hiponatremia

Desde hace tiempo se sabe que estar bien hidratado es un factor fundamental para tener un estado óptimo de salud. Esta situación resulta esencial cuando se practica ejercicio físico, ya que con el sudor aumenta la pérdida de líquido y de sales minerales. La mayoría de los deportistas saben que para su rendimiento es importante beber con regularidad con el fin de prevenir la deshidratación. pero muchas veces no tienen en cuenta la importancia de la presencia de electrolitos y carbohidratos en su bebida. Durante mucho tiempo se insistió en la necesidad de beber agua antes de la aparición de la sensación de sed, sobre todo en los deportes de larga duración como pueden ser las carreras de maratón y el triatlón. Muchos deportistas con diversos síntomas que en su momento se achacaron a cuadros de deshidratación presentaban el estado opuesto, es decir, una sobre-hidratación: y es que de forma paradójica, el hecho de tomar demasiada agua durante una carrera puede resultar peligroso. En los últimos años se ha comenzado a hacer referencia no sólo a la deshidratación y sus complicaciones, sino también al riesgo de sufrir hiponatremia por una ingesta excesiva de agua. Cualquier persona que beba demasiado sin reemplazar de forma adecuada el sodio que se pierde por el sudor está en peligro de presentar este cuadro.

¿QUÉ ES LA HIPONATREMIA? 

La concentración normal de sodio en la sangre es de 135-145 mEq/L. La hiponatremia se define como una concentración plasmática de sodio inferior a 135 mEq/L. El cuadro clínico de presentación va a depender de la magnitud de la hiponatremia y de la velocidad de su instauración.

Los síntomas clínicos pueden aparecer con cifras por debajo de 130 mEq/L, y se manifiestan como malestar gastrointestinal, distensión abdominal y náuseas. A veces, si el cuadro es leve, no se llegan a diagnosticar. Entre 125 a 120 mEq/L aparece dolor de cabeza, vómitos, respiración dificultosa, hinchazón de manos y pies, insomnio, fatiga inusual y desorientación, los cuales conforman el cuadro de hiponatremia moderada. La hiponatremia grave causa convulsiones, colapso respiratorio, coma, daño cerebral permanente y muerte; el sodio en estos casos está por debajo de 120 mEq/L. Las hiponatremias agudas habitualmente debutan con síntomas gastrointestinales (vómitos, náuseas) y posteriormente aparecen los calambres musculares y alteraciones visuales. A medida que desciende la cifra de sodio, aumenta la gravedad de la sintomatología, hasta que se produce edema cerebral y coma. En la práctica clínica también se puede presentar el cuadro de hiponatremia crónica, que se suele manifestar con una sintomatología mucho menor que la aguda, aunque los valores de sodio sean igual de bajos. Cuando aparece una hiponatremia en el deportista lo habitual es que sea de forma aguda, y surja en momentos puntuales de sobreesfuerzo o ante situaciones climatológicas adversas, como altas temperatura y humedad elevada.

Publicidad

¿CUÁNDO SE PUEDE PRODUCIR?

Las situaciones básicas que pueden dar lugar a una hiponatremia se pueden resumir en cuatro:

- Falta de aporte de sodio en la dieta. En la práctica, es muy difícil llegar a esta situación.

- Eliminación renal excesiva, por abuso de diuréticos y/o presencia de fallo renal. 

- Eliminación anormal de líquidos orgánicos ricos en sodio, que de forma habitual no salen de nuestro organismo, como por ejemplo en grandes diarreas, vómitos, aspiraciones nasogástricas, etc. 

- Aporte excesivo de agua a nuestro organismo, situación que diluye la concentración de sodio en sangre, aunque la cifra total pueda ser normal. El tipo de hiponatremia más habitual en deportistas se suele deber a una sobreingesta de líquido (hipervolémica) que no contiene electrolitos en su composición (especialmente sodio), y por tanto hay un desequilibrio entre el nivel de agua corporal y el sodio. Se caracteriza por una disminución en la osmolaridad plasmática: es una hiponatremia por dilución que se manifiesta cuando en el plasma existe más agua de lo normal para la cantidad de sustancias en él disueltas. En la práctica, está causada por la ingesta inapropiada y exagerada de agua.

Publicidad

DEPORTISTAS EN PELIGRO 

A medida que la popularidad de las carreras de maratones ha ido en aumento, se ha multiplicado el número de advertencias sobre el riesgo que supone el estado de hiponatremia y su posible responsabilidad como causa de muerte en los corredores de largas distancias. Los resultados de un estudio realizado durante el maratón de Boston del 2002 (Almond y cols), indican que la hiponatremia se produce con mayor frecuencia en los corredores que no son de elite y puede llegar a ser grave. De los 766 corredores inscritos en el Maratón de Boston estudiado por Almond, 488 (64%) proporcionaron una muestra de sangre en la línea de meta. El 13% tuvo una concentración baja de sodio sérico, de 135 mEq/L o menos, mientras que el 0,6% tuvo hiponatremia crítica (120 mEq/L o menos).

En los análisis estadísticos realizados, la hiponatremia se asoció a una ganancia sustancial de peso, a un consumo de más de 3 litros de líquidos durante la carrera, al tiempo de competición superior a 4 horas (los deportistas lentos tienen más tiempo para beber en exceso), al sexo femenino y a los extremos de los índices de masa corporal (bajos y elevados). Cualquier persona que beba demasiado y no reemplace de forma correcta el sodio que pierde a través del sudor está en peligro de tener hiponatremia. Entre los deportistas, deben tener especial cuidado:

- Aquellos que practican deportes de resistencia y entrenan más de cuatro horas al día.

- Aquellos que siguen dietas bajas en sodio.

- Los corredores maratonianos principiantes, que llevan un ritmo lento y están excesivamente preocupados por su hidratación.

- Aquellos que se sobrehidratan antes, durante y después de los entrenamientos. 

- Aquellos deportistas que eliminan un exceso de sodio por el sudor (su piel y ropa quedan cubiertos por un residuo blanco después de la realización del ejercicio físico). 

Publicidad

CONCLUSIONES PRÁCTICAS 

La ingesta correcta de bebidas antes, durante y después de la práctica de ejercicio físico ayuda a mantener la concentración de glucemia dentro de unos límites adecuados mientras dura la actividad, maximiza el rendimiento deportivo y mejora la recuperación. Se tiene que estar bien hidratado antes del ejercicio y hay que beber suficiente líquido durante y después del mismo para equilibrar las pérdidas. Pero el hecho de hidratarse no es sinónimo de que el deportista ingiera agua sin tener en cuenta otros factores. En este sentido, la educación y el conocimiento son fundamentales para que la persona que practica deporte se beneficie de una correcta hidratación. Las bebidas para el deportista que contienen hidratos de carbono y electrolitos pueden consumirse antes, durante y después del ejercicio ya que ayudan a mantener la concentración de glucosa en sangre, proporcionan energía al músculo y disminuyen el riesgo de deshidratación y de presentar hiponatremia. 

Publicidad
Te recomendamos

El nuevo Peugeot 508 apuesta por cambiar tu concepto de berlina...

Análisis con cifras y datos en busca de la hidratación perfecta para el corredor...

Ricochet y Bedlam se unen a la familia ...

Así es la nueva Storm Viper de Joma: una zapatilla para hacer kilómetros en carretera...

Más ajuste, más estabilidad y más amortiguación sin añadir peso. Así es lo nuevo de S...