Que no falte el ajo en tu dieta

Estas son las múltiples cualidades de un producto alimenticio de primera.
Álex Pérez -
Que no falte el ajo en tu dieta
Además del ajo blanco, podemos encontrar versión rosada y morada, así como ajete o ajo tierno | iStock

Ay, el ajo... El ajo es el primo-hermano de la cebolla, el cebollino y el puerro, pero tiene unas propiedades nutricionales un pelín diferentes. El que solemos consumir más habitualmente es el blanco, aunque también podemos encontrar la versión rosada o morada, o el ajete o ajo tierno.

En 100 gramos de alimento podemos encontrar unos 23 de carbohidratos, unos 6 de proteínas y unos 2 gramos de fibra, apenas hay grasa. Abunda el potasio, el calcio, el magnesio y el fósforo, así como una significativa cantidad de vitaminas del grupo B (concretamente la B1 y la B3). El total de aporte energético del ajo está en unas 120 kcal por cada 100 gramos de alimento.

Conviene comer el ajo cocinado y no crudo, ya que es algo indigesto.

El ajo tiene probadas propiedades antisépticas, y se ha visto que ayuda a eliminar del intestino bacterias dañinas. También es diurético, al igual que sus primos-hermanos, y tiene efecto vasodilatador, por lo que se asocia a un impacto muy positivo en hipertensos y enfermos de arteriosclerosis. En este sentido se le pueden atribuir propiedades cardioprotectoras.

Es un poco indigesto, por lo que conviene comerlo cocinado y no crudo, aunque en tal caso alguno de sus nutrientes puede perder algo de eficacia, sobre todo las vitaminas.

No hay que olvidar que el olor que produce en el aliento es de armas tomar. Si vas a besar a alguien y vas a comer ajo, lo mejor que puedes hacer es compartir menú. Dos comiendo ajo, no se ofenden el uno al otro. Y no hay que olvidar que el olor a ajo también ahuyenta a los vampiros.

El ajo tiene efecto vasodilatador, muy positivo para hipertensos, enfermos de arteriosclerosis e incluso para montañeros.

El gran alpinista, por edad y trayectoria deportiva Carlos Soria es un adicto al ajo: cada día come por lo menos un diente de ajo crudo en el almuerzo. Posiblemente va buscando su efecto vasodilatador, que en la alta montaña es garantía de que la sangre fluya con más facilidad, dado el espesamiento natural que se produce en ella, fundamentalmente por dos motivos:

  • La deshidratación que se suele producir al estar en altura.
  • La mayor concentración de glóbulos rojos (hematocrito) que se produce como consecuencia del proceso de aclimatación. Ante la falta de oxígeno el cuerpo fabrica más glóbulos rojos y esto hace que la sangre se espese un poquito.
Te recomendamos

El DS 7 Crossback es el primer coche desarrollado desde cero por la marca premium fra...

Ricochet y Bedlam se unen a la familia ...

Así es la nueva Storm Viper de Joma: una zapatilla para hacer kilómetros en carretera...

Más ajuste, más estabilidad y más amortiguación sin añadir peso. Así es lo nuevo de S...