El deporte te "entrena" contra el estrés

Una investigación realizada con estudiantes en período de exámenes pone a prueba una interesante hipótesis.
Alex Hutchinson -
El deporte te "entrena" contra el estrés
El deporte te "entrena" contra el estrés

Si le preguntas a un corredor por qué corre muy probablemente te cuente que lo hace por los beneficios mentales, además de los físicos. A mucha gente el ejercicio les hace sentirse mejor y les permite manejar mejor el estrés del día a día. Eso es lo que parece, a simple vista. ¿Pero podría la ciencia confirmarlo?

Una teoría que explicaría cómo funciona esto es la "hipótesis de adaptación a los estresores cruzados". La idea generalizada consiste en que el organismo tiene preparadas una serie de respuestas espefíficas hacia cualquier estímulo que genera estrés. Según el estudio, cualquier "amenaza emocional, física o psicológica que perturba la homeostasis".

La reacción de "lucha o huida", coordinada por nuestro sistema simpático, estimula las hormonas de estrés, aumenta el ciclo cardiaco y la presión sanguínea y activa la mente para que estemos alerta. Algo genial en el caso de que tengamos que huir de un mamut, pero si el estrés se convierte en crónico se convierte en algo negativo que puede afectar a la salud en forma de enfermedad cardiaca, obesidad y depresión.

Como el ejercicio actúa en sí mismo como un estresor, activa una respuesta que en cierto modo es de "lucha o huída", así que no deja de ser un tipo de "entrenamiento" de los sistemas de respuesta al estrés. Con la repetición, tu sistema simpático perfecciona su respuesta al estrés, disminuyendo la reacción y desconectando cuando la situación de estrés ha desaparecido (y una de las cosas buenas del ejercicio es que sabes perfectamente cuándo acaba). La hipótesis del "estresor cruzado" sugiere que el entrenamiento mejora tu respuesta ante otras formas de estrés.

Se han realizado muchos intentos para saber si la hipótesis es cierta o no, con resultados dispares. Uno de los problemas radica en que la mayor parte de los estudios se han realizado cruzando secciones (por ejemplo, observando un gran grupo de individuos en un momento dado). En este caso, aunque el resultado fuera que la gente que hace ejercicio tiene una respuesta más saludable ante el estrés, es difícil diferenciar si el ejercicio es el responsable, o si la gente más tranquila tiene más tiempo para hacer ejercicio. Por otra parte, es difícil reproducir los estresores de la vida diaria en un laboratorio.

Un nuevo estudio en la última edición del Diario Europeo de Fisiología Aplicada, publicado por investigadores del Instituto de Tecnología de Karslruhe, en Alemania, derribó estos dos problemas diseñando un estudio de una manera bastante interesante. Los responsables del estudio dividieron a estudiantes de ingeniería eléctrica en dos grupos al comienzo del semestre académico y la mitad de ellos siguió un plan de entrenamiento aeróbico de 5 meses (consistente en dos sesiones de carrera a la semana). Medieron la respuesta al estrés de los estudiantes al principio del estudio y al final del plan de entrenamiento, coincidiendo con la época de exámenes.

En vez de medir la respuesta al estrés en un laboratorio, los responsables del estudio hicieron que los sujetos llevaran un aparato que monitorizaba su frecuencia cardiaca durante periodos de 36 horas (incluyendo un examen). Para tener una estimación de la activación del sistema simpático se han de observar variaciones sutiles entre latidos: cuando estás estresado, el corazón tiende a latir de manera más regular, mientras que al estar relajado hay una mayor variación en la frecuencia cardiaca.

Los estudiantes que habían realizado el programa de ejercicios mostraron una frecuencia cardiaca más variable durante el periodo de exámenes comparado con los que no se ejercitaban, lo que sugiere que su organismo aguantaba mejor el estrés, lo que valdría como prueba empírica a la hipótesis de la adaptación al estresor cruzado.

Además, esto ayudaría a confirmar la sensación de mucha gente que comenta sentirse menos estresado al hacer ejercicio. Los autores señalan que tendría algunas implicaciones más sutiles, también: sabemos que el ejercicio está relacionado con un menor riesgo de enfermedad cardiaca (pero los mecanismos conocidos, como la reducción de la tensión sanguínea, el peso, el colesterol, etc... sólo ayudan a comprender un 60 por ciento de la reducción de los problemas cardiacos. ¿De dónde viene el 40 por ciento restante? Es posible que los efectos de reducción de estrés son uno de los factores "ocultos" por los que el ejercicio ayuda a proteger tu corazón.

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