Estrategias mentales para evitar lesiones

El coco también corre.
Dimitry McDowell | ILUSTRACIÓN: Alberto Seveso -
Estrategias mentales para evitar lesiones
La mente contra las lesiones

Sesiones planificadas

Al empezar cada sesión debe tenerse claro lo que se va a hacer y para lo que va a servir. Improvisar y acabar haciendo más de lo previsto es comprar papeletas para la lesión. Siempre es mejor quedarse corto que pasarse de rosca.

Con cierta flexibilidad

No obstante tratar de cumplir un plan al 100% tiene sus inconvenientes. No somos atletas profesionales y salir a correr en un día en el que hace muy mal tiempo, nos sentimos mal o hay que romper un plan laboral, familiar o de amigos, no es una buena medida. Un día de descanso siempre viene bien y hará que al día siguiente salgamos más motivados.

Escuchar al cuerpo

Hacerse el sordo ante las señales que el cuerpo nos manda es un error que puede traer malas consecuencias. Una cosa es sentir cansancio o los gemelos cargados, lógico si la sesión ha sido dura; y otra que el dolor proceda de un inicio de lesión y no echemos el freno. Seguir y seguir mientras el dolor aumenta nos mandará al banquillo.

No hundirse

Si por desgracia estamos lesionados de verdad y no podemos correr, hay que mantener a moral alta. Ser positivo ayuda a la recuperación, está más que demostrado. Además se puede aprovechar el período sin correr -si la lesión lo permite- para hacer otros ejercicios que además de ayudar a la recuperación nos vengan bien cuando volvamos a correr: yoga, estiramientos, abdominales, etc.

Plan de recuperación

Hay que tomársela como si estuviésemos entrenando para una carrera. Anotar las sensaciones, informar a nuestro médico o fisio de lo que vamos notando, hacer los ejercicios que nos manden, aplicar el hielo o los productos adecuados, etc.

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Desahogarse cuando haga falta

Si no mejoramos y cunde el desánimo, no es malo expresar la frustración gritando o llorando. Es mejor que tragarse esa decepción. Unos segundos de desahogo y, tras ello, a cambiar el chip y a pensar en positivo.

Mantener el contacto

No poder correr no significa aislarse y olvidarse de este mundillo. Recomendamos seguir viendo carreras, acompañar a los amigos en bicicleta si podemos pedalear o tomarles tiempos, participar en foros, etc. Un corredor lesionado sigue siendo un corredor, no se pierde esa condición por no poder salir a entrenar.

No es el fin del mundo

Por mucho que nos guste correr no tiene que llegar a convertirse en lo más importante de nuestra vida, porque no somos profesionales sino populares. Es lógico que tener que dejar de correr por un tiempo desanime, pero hay cosas mucho peores en la vida que una lesión deportiva.

No existe un airbag

Las lesiones forman parte del deporte y nadie está a salvo de ellas. Hay que estar mentalizado que a todos, sea cual sea la edad o el nivel, le pueden llegar. Y en cualquier zona del cuerpo y de tipos y grados diferentes. Por mucha prevención y cuidado que se tenga no existe una fórmula mágica ni un seguro que nos libre de ellas. Por tanto todo aquel que haga deporte debe estar preparado para lidiar con la lesión.

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