¿Eres competitivo o prefieres reservarte?

Evita estos instintos poco saludables y mejora tu rendimiento.
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¿Eres competitivo o prefieres reservarte?
¿Hípercompetitivo o infracompetitivo?

La emoción de la victoria puede terminar por causar adicción. Basta con preguntarle a Meghan Kennigan, de 28 años, natural de Chicago. Después de vencer en su primer maratón (la edición de 2009 del Maratón de Illinois, con una marca de 2 horas y 55 minutos) programó en su agenda una serie de competiciones con el objetivo común de no bajar del podio o de, como mínimo, resultar vencedora de su grupo de edad. Salir con el “cuchillo entre los dientes” acabó por resentirla. Según su entrenador, terminó “con bastante fatiga acumulada y molestias continuas”. ¿Cuál era el problema? Meghan ya no se divertía corriendo.

Aviso a navegantes: no es necesario ganar carreras de manera habitual para sufrir los efectos negativos de la competitividad llevada al extremo. Es más, cualquier popular enfermizo puede volverse muy competitivo. Tampoco es saludable ser un tipo acomodaticio, según los expertos. Lo más sano es ser un poco competitivo, para mantenerte motivado y concentrado. El equilibrio se adquiere cuando tus objetivos te motivan y estás atento a tu rendimiento (y no al de otros corredores). ¿Quizá tu ansia competitiva se está desbordando? Si quieres saber qué tipo de corredor eres, echa un vistazo a estos ejemplos; sus remedios te ayudarán a estar en el punto óptimo. 

HÍPERCOMPETITIVO 

SÍNTOMA

Entrenas al ritmo de otro corredor incluso aunque acabes vacío.

REMEDIO

Escucha a tu cuerpo, será un mejor entrenamiento que intentar igualar los rodajes del resto. Anota aspectos como la fatiga general, el insomnio, dolores y molestias. Si paras de inmediato, evitarás una lesión que te puede dejar en el dique seco durante semanas. Se recomienda incrementar la distancia entre un 5 y un 10 por ciento a la semana. Aumentarás tu fuerza y prevendrás lesiones, pero requiere paciencia, y no existe una fórmula ideal para todo el mundo. Cada corredor es diferente.

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SÍNTOMA

Comes, duermes, corres.

REMEDIO

Si tu ansia de competición bloquea otras áreas de tu vida, tienes un problema. Haz una lista de los compromisos importantes y reserva algo de tiempo para cada uno a la semana. Reservar tiempo para ver a otra gente y hacer otras actividades te permitirá tener algo de perspectiva sobre el running. Si te lesionas o te sale un mal día de competición, al menos no sentirás que tu mundo se acaba.

SÍNTOMA

Te olvidas de tu estrategia de carrera para adelantar a cualquier rival.

REMEDIO

Los días previos a un evento debes pensar en una estrategia y ensayarla. Incluso puedes convertirlo en tu propio mantra: “Empieza suave, acaba fuerte”. Tus objetivos deben reflejar tu estado de forma, y no el de tus compañeros. Si te concentras en el resto de la gente no vas a mejorar. Es más satisfactorio mejorar tu propia marca.

SÍNTOMA

En un rodaje suave con colegas, te obsesionas en ir un poquito más rápido.

REMEDIO

Si siempre tienes una actitud competitiva todas tus carreras serán estresantes y no disfrutarás. Anota todas las cosas que te encantan de correr para recordarte el por qué lo haces. Apúntate a una carrera de disfraces, haz de voluntario, como marcador de ritmo... y disfruta.

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INFRACOMPETITIVO

SÍNTOMA

Entrenas mejor que compites.

REMEDIO

No tienes miedo de esforzarte, ya que lo haces cuando entrenas, pero a lo mejor te pone nervioso el día D. Antes de competir, recuerda lo bien que te salieron aquellas series, o pide a alguien que te lo recuerde, será más convincente. O repítete: “¿Por qué no?” para recordarte que ya te toca competir como es debido.

SÍNTOMA

Tu rutina es... rutinaria.

REMEDIO

En la variedad está el gusto. Haz un día de series, cambia de circuito, mete cuestas… Todo ello tiene beneficios psicológicos y físicos. Salir de la zona en la que te encuentras “cómodo” hará que ganes resistencia y velocidad. Aparte, ganarás confianza y motivación, y recuperarás las buenas sensaciones del running.

SÍNTOMA

Evitas las series y la competición.

REMEDIO

Hay corredores que temen las situaciones competitivas. O cambian de objetivos por miedo al fracaso. ¿Por qué no te planteas metas pequeñas y asequibles, que no te impresionen, como acabar tu primer maratón con fuerzas, en vez de un objetivo numérico? Si avanzas poco a poco, tu confianza crecerá y, del mismo modo, lo harán tus resultados.

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