“Lo difícil no es entrenar sino estar convencido de querer hacerlo”

Consejos racionales para ayudarte como runner ante tus objetivos del nuevo año.
Ezequiel Bellido Verdú / Foto: Runner's World -
“Lo difícil no es entrenar sino estar convencido de querer hacerlo”
“Lo difícil no es entrenar, es estar convencido de querer hacerlo”

 “Lo realmente complicado no es entrenarse sino estar realmente convencido de comenzar a entrenarse. La cabeza es el músculo más importante”. Esta es una gran frase y mejor razonamiento del que fue el pionero de la alta dificultad de la escalada deportiva, el alemán Wolfgang Güllich.

Ya acabó la Navidad y entramos en un nuevo año, como siempre terreno de juego para nuevas ilusiones, propósitos y objetivos. Seguro estoy que dentro de estos uno de los más perseguidos es comenzar a correr para ponerse en forma, y lo más importante, llevar una continuidad. Por lo que sé -seguro que estaréis conmigo- en la mayoría de los casos se suele conseguir lo primero -pero sin ponerse en forma- pero el porcentaje de éxito baja considerablemente en lo segundo. Como dijo en su día el gran ciclista Miguel Indurain: “lo difícil no es ganar un Tour de Francia sino seguir ganando y mantenerte arriba del todo”.

El inicio de un nuevo periodo de tiempo: un nuevo día, una semana, un año etc, siempre aporta un plus de motivación. No cabe duda de que al ser humano le va eso de ‘borrón y cuenta nueva’, y a las pruebas me remito: no me negaréis que no es todo un clásico eso de comenzar un lunes con el plan de entrenamiento, una dieta o yendo al gimnasio. Por otro lado, estrenar material o herramienta para facilitar la actividad también ayudan al personal a ponerse en marcha: nuevas zapas, reloj,  pulsómetro o vestimenta guay. Lástima que, aunque todo esto pueda hacerte la carrera más fácil, no te ayude realmente a llevar una continuidad. Tal cual niño abriendo un nuevo regalo y dejando de jugar con él en cero coma, en unos días la mayoría de los nuevos propósitos caen en saco roto pese a que pensamos tener todo lo necesario. 

¿Dónde está el fallo?

Sinceramente, uno de los grandes problemas está en dejarse llevar por la ilusión y hacer las cosas por impulsividad. Así, y antes de ponernos en marcha debería ser obligatorio un previo análisis de nuestros acicates, a saber: porqué querer hacer tal cosa o desear llegar a tal sitio. Al fin y al cabo somos seres racionales y tenemos la capacidad de pensar, quizás no estamos utilizando bien esta virtud que nos diferencia de los demás seres – o directamente no la utilizamos- y que deberíamos usar no sólo en el ámbito laboral sino también cuando buscamos objetivos personales y deportivos por y para nosotros.

Otro de los dichos populares tiene aquí su importancia: “De ilusión también se vive”. Sin duda, pero ojo con lo que nos ilusionamos si no podemos darle forma, continuidad o bien no hemos sido capaces de conseguirlo nunca pese a haberlo intentando en repetidas ocasiones. Os aseguro que en estos casos es muy fácil llegar al punto de la desmotivación. Si uno quiere evitarla, lo suyo es poner la cabeza fría y comenzar a reflexionar. ¿Y cómo se hace eso en el ámbito de los objetivos?

Por lo pronto, quedémonos con algo que ya sabíamos: vivir con calidad pasa también por tener ilusiones y objetivos, pero cuidado, no unos cualesquiera. Estos deben ser realistas y alcanzables, o lo que es lo mismo: debemos de poder conseguirlos con un esfuerzo y tiempo que sepamos que vamos a poder dar e invertir, deben estar a nuestro alcance y debemos saber que tenemos un alto porcentaje de posibilidades de conseguirlos. Si somos capaces de darles alcance, habremos puesto la primera piedra hacía la durabilidad de tus objetivos y con ello de la ilusión. Ahora irremediablemente muestra actividad formará parte de nosotros, nos aportará y enriquecerá nuestras vida y viviremos más lejos de la desmotivación que antes.

Pero esto no es todo. Mentalizarse en crucial para llegar al éxito, ya sea a la hora de perder peso o preparar un objetivo deportivo. La voluntad y la motivación se alimentan de muchos factores, pero el más básico es que nos podamos autojustificar de forma contundente a la hora de exponer las razones por las cuáles queremos movilizar nuestras energías en la búsqueda de algo, yendo al grano: ¿Por qué realmente queremos entrenar para conseguir tal marca o acabar aquella carrera?

Según la consistencia de nuestras respuestas, la motivación por ese objetivo se agotará a la primera de cambio o se podrá alargar en el tiempo de forma casi infinita, llegando a que correr –en el caso que nos ocupa- pase a ser para nosotros, tan vital como comer o dormir.

Trázate una sólida estrategia, un plan, no tengas miedo a preguntar o asesorarse, no te desanimarse ante los tropiezos, no tener ninguna prisa y sobre todo, sé realista y coherente con tus objetivos y capacidades. Estas podrían ser entre muchas, algunas pautas para conseguir que seas firme y resistente en la búsqueda de tus ilusiones y objetivos. ¡A por ell@s!

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