Rompe con los obstáculos mentales

No dejes que te bloqueen.
Esther González -
Rompe con los obstáculos mentales
Refuerzo mental

Todos tenemos un diálogo interior y pensamientos automáticos. Pero, en la mayoría de las situaciones, no somos conscientes de lo que nos decimos. Sin embargo, ese diálogo interior suele conllevar distorsiones y pensamientos negativos que pueden influir en tu rendimiento e incapacitarte a la hora de entrenar y competir. Es esencial que aprendas a escucharte e identificar qué te estás diciendo a ti mismo, porque el cuerpo y la mente funcionan juntos. A corto plazo, los pensamientos negativos afectan a tus capacidades físicas, ya que aumentan tu nivel de ansiedad. Ésta suele dificultar la respiración, acelerar el pulso y provocar malestar y tensión muscular. A largo plazo, esos pensamientos acaban afectando directamente a tu autoconfianza y autoestima. A continuación te vamos a presentar algunos de los pensamientos negativos y errores cognitivos más comunes y darte estrategias para aprender a gestionar esos obstáculos mentales.

OBSTÁCULO 1

FOCALIZARTE EN ASPECTOS NEGATIVOS Y TENDER A GENERALIZARLOS

¿Tiendes a fijarte sólo en lo negativo que te ocurre, piensas o te dicen sin prestarle atención a lo demás? ¿Te reconoces en este tipo de pensamientos: “Hoy el entrenamiento me ha salido mal, igual no estoy tan bien como pensaba”, “me he lesionado, nunca volveré a ser el mismo”? ¿Sí? Entonces tiendes a focalizarte excesivamente en lo negativo. Cuando nos focalizamos sólo en lo negativo o en lo que hemos hecho mal, solemos caer en otro error que es la sobregeneralización. Esto ocurre cuando a partir de un único acontecimiento negativo tendemos a extenderlo a todo lo demás. Por ejemplo, pensar que una carrera te va a salir mal porque no estás satisfecho de tu marca en la anterior.

SÁLTALO

El primer paso es identificar las cosas negativas que te dices. Aprovecha tus entrenamientos para tomar conciencia de tu diálogo interior y registrar los pensamientos negativos que más afectan a tu rendimiento. Si notas que estás generalizando lo negativo, intenta relativizar: “El entrenamiento no fue bueno pero hoy estaba cansando. Mañana lo haré mejor.” El segundo paso es recordar las carreras en las que has estado tranquilo y satisfecho de ti mismo e identificar los pensamientos positivos que te han ayudado a no perder confianza. Apúntate estos pensamientos y tenlos presentes cuando corras. Si aun así hay momentos en los que te cuesta más desconectar de los pensamientos negativos, puedes utilizar otras estrategias como elegir una palabra que te motive o centrarte en tu pulso o tu respiración. Ten en cuenta que para ir automatizando este hábito es necesario que lo repitas varias veces. Pero este ejercicio merece la pena ya que entrenándote poco a poco lograrás focalizarte con más facilidad sobre lo positivo.

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OBSTÁCULO 2

DUDAR DE TUS CAPACIDADES

¿Has tenido alguna vez este tipo de pensamientos? “No puedo”, “no me va a salir bien”, “soy incapaz de conseguirlo…”. Te debilitan mucho ya que, además de afectar a tu autoconfianza impidiéndote ver tus habilidades, pueden llevarte a generar expectativas negativas antes de una carrera. Y, si no te crees capaz de conseguirlo, esta creencia se podrá convertir en realidad, puesto que no asumirás todos los riesgos ni te darás todas las oportunidades para conseguir tu meta.

SÁLTALO

Para corregir esta creencia es útil que tengas claro cuáles son tus capacidades. Haz una lista de tus puntos fuertes como corredor. También se los puedes preguntar a tu entrenador y/o a tus compañeros. Intenta cambiar el “no puedo” por un pensamiento más positivo. Para que funcione tienes que elegir uno que te creas. También puedes utilizar un pensamiento neutro, es decir, que te va a quite la atención al negativo y que no te va a incapacitar, como por ejemplo: “Voy a intentarlo aunque sea difícil” o “tranquilo que lo he entrenado”. Estos pensamientos te ayudan a controlar mejor tus nervios y a sentirte más tranquilo. Durante la carrera no te compares con los demás, calma tus dudas centrándote en lo que tienes que hacer y en el aquí y ahora.

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OBSTÁCULO 3

IMPONERTE METAS DEMASIADO RÍGIDAS

Tener metas concretas estimula nuestra motivación y ayuda a dar lo mejor de nosotros mismos. Pero, cuando nos imponemos objetivos demasiado rígidos se convierten en un factor de estrés y de preocupación que nos pueden afectar a la hora de competir. ¿Cómo identificar una meta rígida? Presta atención a tu diálogo interior. ¿Observas algún pensamiento del tipo “tengo que....”, “debo de hacer…?”. Si es así, probablemente te estés planteando tus objetivos como obligaciones.

SÁLTALO

Para corregir este error hay varias estrategias. Ante todo, asegúrate que los objetivos que te planteas son realistas. No te obsesiones con una sola meta ya que si no la consigues te expones a tener una decepción y a pensar en negativo. Ten otras metas alternativas, menos ambiciosas que la principal pero que también puedan darte satisfacción si las consigues. Esto te ayudará a mantener una actitud positiva durante la carrera. Aprende a modificar tu dialogo interior, en vez de pensar “tengo que ser más rápido que en la carrera anterior, de lo contrario mis esfuerzos no habrán servido para nada”, intenta pensar “me gustaría ser más rápido que en mi carrera anterior”, de este modo te presionarás menos y disfrutarás más.

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