10 consejos para correr por montaña

Lista elaborada con la colaboración de nuestros lectores más expertos en la materia.
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10 consejos para correr por montaña
10 consejos para correr por montaña

1. POR LOS PIES

Si vas a correr por terreno lo suficientemente técnico, es aconsejable que pruebes un calzado específico para correr por montaña. Su configuración especial y características te servirán para correr de un modo más seguro y evitarás lesiones. Si optas por un calzado de entrenamiento, intenta que sea un modelo con suficiente amortiguación y control de movimiento... y deja las “voladoras” de asfalto en casa, ya que no son lo ideal para una carrera por montaña.

2. POCO A POCO

Si vienes del asfalto y nunca has corrido por montaña, es bueno comenzar paulatinamente. El primer día no elijas una senda demasiado técnica, ni corras demasiado tiempo. Trata de fortalecer los tobillos, ya que la pisada es muy diferente a la de la carrera “en llano” y son propensos a las lesiones. Poco a poco te  irás notando más fuerte y confiado: será el momento de añadir técnica.

3. LA EQUIPACIÓN

Qué llevar cuando salgamos a correr por montaña es una de las preguntas recurrentes de los corredores. Todo depende del tiempo que vayamos a dedicarle. Para pruebas de menos de una hora no es necesario nada especial, salvo que haga mucho calor y no haya fuentes, entonces te vendrá bien una mochila de hidratación. Si la salida es mayor (hasta 2-3 horas, o 5 horas mezclando correr y senderismo) acuérdate de llevar algo de alimento (barritas energéticas, geles) y suficiente agua. Opcionalmente y según la meteorología y la distancia se aconseja un teléfono móvil, cortavientos, un pequeño frontal de LED (por si oscurece), e incluso un mapa de la zona y un pequeño kit de primeros auxilios. Algo de dinero en billetes pequeños te puede ser de ayuda en caso de que quieras volver antes de tiempo y te apetezca coger un autobús o el tren de vuelta. 

4. LA DIFERENCIA, CUESTA ABAJO

Los mejores corredores de montaña destacan porque bajan a toda velocidad por pendientes empinadas. Si estás en forma cardiovascular podrás enfrentarte a las rampas cuesta arriba, pero la bajada requiere técnica. Lo primordial es relajarse al bajar, disfrutar de las sensaciones y no alargar la zancada innecesariamente, lo que fatigará tus cuádriceps. Cuidado con frenarte en exceso, también comprometerá tus músculos. Y, por supuesto, la práctica mejorará tu técnica.

5. ARRIBA, ARRIBA

Cuando toque subir cuestas, lo primero es mentalizarse. Nunca es tan duro como parece. Además, es difícil lesionarse en las cuestas, ya que tu impacto y cadencia disminuyen, así que, ¿de qué preocuparse? Recuerda avanzar a zancadas cortas, y, como los ciclistas, mejor una mayor cadencia que un gran desarrollo. Rodillas arriba y el pecho fuera para que la cuesta pase lo antes posible.

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6. MUEVE LOS BRAZOS

Balancear el tren superior es algo que puede ayudarte a subir las cuestas más fácilmente. Si son cortas y muy pronunciadas, ese vaivén te dará algo más de fuerza para subir. Al contrario, si la cuesta es más larga pero su pendiente es menor, lo mejor es pensar en la eficiencia de carrera (zancadas cortas y rápidas). 

7. PIE A TIERRA

En ocasiones merece la pena parar a caminar, apoyándote firmemente en tus rodillas. ¿Cuándo hacerlo? Por norma general, lo lógico es hacerlo en el momento en que avances más rápido así que corriendo. No tengas miedo, muchos corredores de montaña lo hacen. Lo crítico es decidir el momento justo para echarse a caminar. Y, si quieres, alterna tramos de caminar y correr en mitad del ascenso, mejorarás poco a poco y no perderás tanto tiempo.

8. EN COMPETICIÓN

¿Qué carrera de montaña elegir? El criterio es similar al que deberías tener para elegir una de asfalto: divertirte al máximo. Una pista: las carreras de montaña son mucho más divertidas que las de asfalto, así que prueba un día. Como consejo, empieza con carreras cortas (10 kilómetros es una buena medida de prueba) antes que pasarse a algo más largo, que probablemente te resulte más pesado y menos divertido. Ya habrá tiempo de progresar.

9. OLVIDA EL RELOJ

Entrenar por montaña es totalmente diferente en cuanto a ritmos a entrenar en asfalto. Si llevas un GPS, olvídate de comprobar a qué velocidad vas, ya que el terreno no es uniforme y es difícil desplazarse tan rápido. En su lugar, piensa que cada paso es diferente y estás mejorando tu potencia y fortaleciendo tus articulaciones, lo que te hará “volar” en el asfalto.

10. MEJOR ACOMPAÑADO

El principal consejo es ese. Si vas a salir a correr por montaña, alejado de la “civilización” y en terreno técnico, es mejor ir acompañado por si las cosas se tuercen. Si no tienes más remedio que ir solo, avisa a alguien de la ruta que vas a seguir y llévate un móvil. Es mejor prevenir que curar, ya lo sabes. ¡Y del paisaje se disfruta mejor en compañía! 

 

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