Hoy se cumple un año del récord de Karl Egloff en el Aconcagua

Recuerdo de aquella gesta y repaso a los curiosos datos del Suunto del gran atleta ecuatoriano.
Ezequiel Bellido Verdú / Foto: Karl Egloff -
Hoy se cumple un año del récord de Karl Egloff en el Aconcagua
Un año del récord de Karl Egloff en el Aconcagua

Ya han pasado 365 días desde que Karl Egloff se batía con el Aconcagua y se dejaba hasta el último gramo de energía para conseguir una de las plusmarcas más sonadas a una gran montaña, en este caso la más alta de Sudamérica con 6.962 metros. Y es que tal día como hoy, 19 de Febrero de 2015, este ecuatoriano tan sólo tardó 11 horas y 52 minutos en ascender y descender de esta gran cima situada en la cordillera de los Andes, concretamente en la parte occidental de Argentina.

 Egloff, considerado como uno de los mejores ‘speed climbers’ del momento, además de experimentad guía de montaña, especialista en mountain bike y corredor de montaña trazó una estrategia muy bien cuidada que le llevó a coronar su cima en poco más de 8 horas, para luego descender en aproximadamente 3:45 horas. En el momento de hacer cumbre, Karl llevaba una ventaja de 45 minutos sobre el tiempo del anterior recordman, ni más ni menos Kilian Jornet. En el descenso, y tras haber descendido 1000 metros negativos, la renta del ecuatoriano se iba a más de una hora sobre el considerado como mejor corredor de montaña del planeta. Los siguientes kilómetros de bajada fueron bastante duros para Egloff quien cedió algo de tiempo, por lo que a falta de 10km y sobre los 3.000 metros de altitud tan sólo le quedaban 40 minutos de ventaja respecto al mejor crono de Jornet. Finalmente la ventaja se estabilizó y a su llegada a Honcores, punto de partida y llegada, su tiempo mejoraba en 57 minutos al anterior récord.

Podríamos pensar que para conseguir dicha gesta Karl hizo bombear su corazón a tope, pero según los datos de su Suunto, nada más lejos de la realidad. Su frecuencia cardiaca media se situó en las 142 ppm, que representa algo más del 70% de su frecuencia cardiaca máxima situada aproximadamente y según él en las 193ppm.

En este sentido, recuerdo los comentarios de Egloff días después de la hazaña:

“Si saber dosificarse es una de las claves para triunfar en la larga distancia, si correr en estas altitudes, todavía hay que estar más atento a esta variable. Me algo que conseguí, no sobrepasar las 150ppm por encima de los 5.500 metros, esto me ayudó mucho a no bajar mi rendimiento y fue clave para mantener mi ritmo. De hecho creo que desde esa altura a la cumbre fue la sección que más tiempo le saqué a Kilian”.

Las mayores pulsaciones alcanzadas por Karl fueron de 162ppm, así lo recuerda él:

“Recuerdo que esto fue cuando llevaba unas 3 horas y cuando corría a buen ritmo sobre los 4.000 metros de altitud para que no separarme mucho de los mejores parciales de Jornet”.

Increíblemente, en las dos últimas horas de esta aventura, la frecuencia cardiaca del recordman de la Aconcagua se mantuvo constante entre las 135-145ppm, dosificarse era fundamental:

“Tenía claro que por leve que fuera, un desfallecimiento en la última parte de mi reto lo hubiera llevado todo al traste por lo que intenté mantener la cabeza fría y dosificar mi esfuerzo estabilizando mi pulso. Esta última media maratón del final, con tramos tan corribles se me hizo muy dura a todos los niveles, tuve que ir marcándome pequeños objetivos a los que llegar, esto me hacía animarme mucho”.

Más cifras curiosas que se pueden extraer de este portentoso corredor que moviliza 87 ml /kg/ min, como consumo máximo de oxígeno –cifra de atleta de élite-, mide 175cm, pesa 63kg y tiene un 9% de grasa corporal en forma y su corazón late a 38ppm, son estas:

-Su velocidad media fue de 5’5km/hora.

-Dio más de 48.400 zancadas, unas 68 de media por minuto.

-Su cuerpo quemó unas 7.000 calorías en las casi 12 horas de reto, lo que consume un hombre normal en casi 3 días.

Pese a todo lo anterior, Karl Egloff me confesaba que:

“Las grandes montañas todavía nos tienen que dejar descubrir lo que los seres humanos podemos ser capaces de rendir a la hora de conquistarlas lo más rápidamente posible. Aún hay un gran campo por delante y desconocido en el speed climbing”.

En breve sabremos el calendario del ecuatoriano para esta temporada y si dentro del mismo habrá algún intento de récord a otra gran montaña. Lo que si sabemos con certeza es que antes de que acabe este año, Karl tendrá por delante uno de los mayores retos de su vida, criar a su primer hijo, fruto de su reciente matrimonio con Adriana Velasco. ¡Enhorabuena!

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