Corremontañero, ¿estás preparado para competir?

Los previos a la carrera pueden ser tan importantes como el mismo entrenamiento, echa un vistazo..
Ezequiel Bellido Verdú / Foto: Salvador Calvo -
Corremontañero, ¿estás preparado para competir?
Corremontañero, ¿preparado para competir?

¿Cuáles son las cosas que debes de tener tan atadas como tus zapatillas para poder presentarte en la línea de salida con garantías de éxito?

Por más experiencia que acumules como corremontañero con dorsal uno nunca está exento de que ‘te pille’ el toro en las horas previas a tu carrera. Los nervios, la tensión pueden echar al traste meses de entrenamiento por algún descuido con el que no contabas. Son las ‘pequeñas grandes cosas’ que se engloban dentro de la ‘logística del corredor de montaña’, detalles que damos por hechos por su sencillez pero que realmente son tan importantes como el mismo entrenamiento. Llegar con el tiempo justo a la salida, haberse olvidado algún elemento fundamental o no calentar bien, bien podrían servirte de justificación para explicar el porqué no te salió la carrera que esperabas. Adentrémonos en algunas de las más básicas..

¿Qué llevar en la bolsa de competición?

Más de una vez habrás visto una imagen, con la preparación del material con el que se dispone a competir algún corredor de montaña, normalmente este se dispone encima de una cama y es algo que casi siempre han tenido protocolizado ‘los buenos’. Ahora y de forma muy acertada, son los ‘amateurs’ los que lo imitan. Ya lo dice el dicho: “Hombre prevenido vale por dos”.

Los preparativos y supervisión de la bolsa de competición deben realizarse la tarde o día antes de la misma. En ella no te debería faltar de nada, más vale que sobre que no que falte. Material arriba o abajo, la composición básica de una bolsa de carrera tipo para una corremontes podría ser la siguiente:

-Vestimenta de competición: equipación (camiseta y pantalón) + zapatillas de competir+ calcetines de correr.

-Guantes + gorra +gorro o buff.

-Vaselina + esparadrapo + imperdibles + crema para calentar piernas (si solemos usarla).

-Pulsómetro o GPS.

-Riñonera o mochila y productos de alimentación en carrera y post-carrera     (muy personal de cada corredor).

-Líquido (agua o bebida isotónica, al menos de 300 a 500cc en botellín).

-Una segunda muda completa + zapatillas cómodas para después de la prueba.

-Kit de aseo + toalla.

 

La importancia del calentamiento

Según la época del año, y ya que ahora estamos en invierno, no estaría de más ir ya vestido desde tu casa con un chándal para el calentamiento. Proceder de forma suave con un trote te vendrá muy bien para entrar en calor. Todo esto depende del protocolo pre-carrera de cada corredor, de tu nivel y de la longitud de la carrera que vayas a afrontar. El calentamiento debería ser indirectamente proporcional a la distancia de carrera, es decir, a menor distancia de prueba, mayor intensidad y duración de tu ‘warm up’

La vestimenta de carrera deberás decidirla –en un alto porcentaje - según la meteorología de ese día: frío, nieve, lluvia, humedad o calor. En caso de duda meteorológica, si afrontas una carrera donde se toca altitud o si esta se celebra en  invierno, otoño o inicios de primavera, es interesante llevar un poco de todo (ya dijimos antes que “hombre prevenido…”) y elegir lo que te vas a poner tras el calentamiento.

Importante para principiantes: No olvides nunca de probar vestimenta y zapas de competición antes de vestirte la ocasión. Estas deben de transmitirte comodidad y confianza.

El estrés: Imprescindible y positivo pero en dosis razonables

Otra cuestión importante es la gestión del estrés a pocas horas del pistoletazo de salida. Pese a que esta variable es fundamental para conseguir una buena activación así como necesaria para una buena actuación -si eres capaz de gestionarla bien-. Si preguntáramos a unos cuantos corredores sobre cuál es el peor momento antes de una carrera, seguramente nos dirán que el día antes.

Es comprensible que la tarea de preparar el ‘petate’ para mañana ponga a algunos en modo alerta competitiva y les recuerde que mañana toca sufrir un poco. El ser humano es muy listo y por esta razón pone en marcha un mecanismo de ‘evitación pasiva’ – dejo de hacer algo para evitar recordar lo que me toca mañana- por el cual procastina los preparativos.

¿Eres de los que no gestiona bien esta presión y dejas para mañana lo que puedes hacer hoy? En tus manos está si quieres cambiar el significado de la versión anterior. ¿Cómo? Utilizando la confección de la bolsa de competición para concentrarte y pensar de forma positiva. Esto es solo una cuestión de hábito y de querer ver el vaso medio lleno. Háblate de lo fuerte que estás y de lo bien que has entrenado, son reclamos que te puedes ir diciendo al tiempo que montas tu equipaje. Visualiza tu carrera, siempre con imágenes positivas y consiguiendo la actuación que crees que mereces –¡sé objetivo!-.

Todo esto irá formando ‘un todo’ que te llenará de confianza y te pondrá en una privilegiada situación frente al reto que te espera mañana.

 

El viaje

A no ser que la carrera se dispute en tu pueblo o ciudad o te hayas desplazado algún día antes a cientos de kilómetros para estar en el lugar de la prueba,siempre suele haber el típico viajecito corto que te conducirá a la línea de salida.  Como en el punto anterior, positivo es anticipar este asunto. Tener claro el día, hora y lugar de salida es fundamental para no perder ni un minuto ese día y no echar más leña al fuego del estrés. Pero hay más cosillas que nunca está mal que tengas atadas:

-El itinerario que vas a seguir.

-Calcular el tiempo empleado.

-Con quien vas a ir.

-Si vas en nuestro coche y si conduces tú.

-Lugares para aparcar en la salida.

Un par de matices más para no olvidar:

-Tener o no el dorsal en tu poder, implicará invertir más o menos tiempo en conseguir una situación de confort que te permita ponerte a calentar con tranquilidad.

- Si no confías en la puntualidad de tus acompañantes -pueden ser buenos amigos, pero no por ello puntuales-  o bien en su manera de conducir -existen los casos de sensibilidad a la conducción de otros, implicando mareos o vómitos y por extensión mala actuación en carrera- mejor coge tu vehículo.

 

¡Una hora para la salida!

Una vez llegado al punto de destino, estas serían por orden las pautas que te pueden ayudar a gestionar mejor tu tiempo antes de la competición:

-Si no tienes dorsal ni chip -si lo hay- ve andando a por ello y regresar corriendo al coche con un suave trote, te ayudará a activarte. Si tienes todo en tu poder las primeras acciones antes que ninguna deberían ser: insertar el dorsal en la camiseta de competición y el chip en la zapatilla.

-Evita distraerte o cruzar largos diálogos con conocidos, compañeros etc. Estas son situaciones que suelen darse con mucha frecuencia y pueden hacer que luego nos pille el toro. Espera al ‘tercer tiempo’-al finalizar la carrera- para contaros las batallitas.

-Si hace frío, ponte el chándal y da un trote muy suave de 10-15 minutos. En muchos casos el corredor suele aprovechar este momento para buscar un lugar apropiado para ir al baño. Es momento para buscar la tranquilidad mientras trotas. ¡Te quedan 45 minutos para la salida!

-Una vez realizado el suave calentamiento, seguro que ya estás más cerca de saber con qué ropa vas a correr. Llegas al coche, estiras un poco y procedes a ponerte ‘el traje de luces’. ¡Quedan 20 minutos para la salida!

-Si utilizas pulsómetro y vaselina, colócate primero el aparato y luego la vaselina, ¡no querrás liarla parda untando la banda y que luego no te funcione el chisme! Por cierto, no te estreses más si ves que este marca cifras algo alteradas, es normal por la tensión pre-carrera. Recuerda que la vaselina va en los lugares de posible roce y nunca estará de más ponerte en la planta y en los dedos de los pies. ¡10 minutos para la salida!

-Una vez cambiado es posible que con los nervios quieras ir a hacer el famoso  ‘pipí del miedo’. Una acción ideal tras la cual puedes aprovechar para ir haciendo unas cortas rectas a ritmo vivo hasta la línea de salida. Luego, sitúate lo mejor posible, aunque siempre según tus pretensiones atléticas, sé objetivo en tu colocación. Ahora, es momento para oxigenarte, tranquilizarte, animarte e imaginar cómo quieres que sea tu actuación. Sencillas estrategias que te costarán muy poco y pueden aportarte mucho.

¿Te sientes realmente preparado ahora?

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