¡Corremontañero amigo del GPS, no pierdas el norte!

Una reflexión para el corremontes exageradamente enamorado de la tecnología de muñeca.
Ezequiel Bellido Verdú -
¡Corremontañero amigo del GPS, no pierdas el norte!
Si eres un corremontañeros amigo del GPS, cuidado ¡uno pierdas el norte!

¿Eres de los que no te conformas con la experiencia vivida junto a la montaña, tus zapatillas y emociones?  ¿No te das por satisfecho con la ruta y el esfuerzo realizado, así como esa sensación de mente en blanco y desahogo post esfuerzo?

Si tu respuesta a estas dos cuestiones es NO, puede que seas de l@s much@s corremontañer@s de l@s que yo llamo ‘GPS’s’, sí, me refiero a es@s que van todo el rodaje mirando su reloj-pulsómetros-GPS multifunción y se pierden el paisaje que a su paso le ofrece la montaña. También suelen ser l@s que al finalizar el rodaje, necesitan saber rápidamente y en datos objetivos lo que han realizado para confirmar de manera inmediata su estado de forma.

Distancia total, pulsaciones, velocidad, desnivel acumulado, incluso hoy día hasta zancadas por minuto o tiempo de impacto de la zapatilla en el suelo. Todo esto son referencias que están a la orden día y que se puede saber con facilidad con la adquisición de un reloj GPS. No seré yo quien ponga en duda la valía y utilidad de estos chismes a la hora de obtener, comparar o archivar parámetros que pueden ser muy útiles para saber si te estás poniendo fino, lo que ocurre es que en la mayoría de los casos la obsesión es tal que a la larga pueden hacer que perdamos la verdadera esencia de lo que es correr por la montaña, en definitiva ese reto, esa cercanía entre nosotros y ella.

Tiene su aquel que el GPS se inventará en su día para saber el posicionamiento de un objetivo sobre la tierra y por extensión para orientarnos, pero hoy día la gran mayoría de los corredores lo utilizan para obtener datos y datos sobre ellos y sus experiencias deportivas. Al final estos son tantos y tantos que consiguen el efecto contrario y más de uno ya se ha desorientado…

Si terminas la sesión y te falta el tiempo para mirar las diferentes pantallas para ver lo realizado, si inmediatamente le echas una foto a los datos para subirlos a las redes sociales, si tu mente se pone a valorar rápidamente la velocidad media y la distancia recorrida y por tanto si lo sube o no al Strava, si no escuchas el canto de ese pájaro, no te sientas en el maletero del coche con esa cara algo ida y la mente en blanco mientras te secas el sudor –esa sensación de jodido pero contento-  y te relajas, es que quizás el GPS se esté interponiendo a la gran experiencia que podrías sentir corriendo al aire libre

Está claro que es difícil  ir contracorriente cuando vivimos en la época del móvil, las redes sociales, la tablet, la música mientras entrenamos o de los datos permanentes que incluso puedes subir a la red de forma simultánea, pero una cosa es vivir con tecnología punta que nos permita avanzar y otra es pasarse de rosca y hacer que esa mismas herramientas se vuelvan hacía nosotros y hagan perdernos muchas de las razones por las cuáles nos enganchamos a esto de correr por la montaña: menos estrés, tensión y exigencia que la ruta y más aventura y cercanía con nosotros mismo y la naturaleza. Toda esta evolución se podría volver en una involución en sí misma y hacer que lo que podría ser un ameno placer se convirtiera en un aburrido sacrificio sin sentido.

Para nada estoy infravalorando el GPS o aparatos similares para correr por la montaña, pero por favor, no hagamos lo mismo que con el teléfono móvil. Este comenzó siendo una herramienta para transmitir mensajes de calidad o de importancia en momentos de urgencia, y  hoy día lo hemos convertido en todo lo contrario: muchos mensajes superfluos y llamadas de baja calidad en el contenido y poquísima urgencia que ocupan tontamente nuestro tiempo y atención.

Interesante es recoger datos, comparar si ha habido o no mejora, ver la ruta por la que has ido o ver si has corrido más rápido aquel segmento, pero por favor, un poco de raciocinio, que lo anterior no te haga perder lo mejor. Aplica el sentido común con este juguetito y no pierdas el norte..

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