Lolo Díez: “En la Dragon’s Back solo pensaba en correr, en avanzar”

El corredor español finalizó 7º en una de las carreras por montaña por etapas más duras del mundo.
Ezequiel Bellido / Foto: Loïc Trégan -
Lolo Díez: “En la Dragon’s Back solo pensaba en correr, en avanzar”
Lolo Díez: “En la Dragon’s Back solo había tiempo para correr y avanzar"

Justamente hoy hace una semana-el pasado lunes 22 de mayo- se daba la salida a una de las carreras por montaña por etapas más duras y exigentes del panorama mundial de trail running, la Dragon’s Back. Esta es una prueba apenas conocida por los aficionados a correr por el monte pero por lo que hemos podido saber, de las más atractivas si eres de los que todavía te va lo auténtico y genuino.

La 4ª edición de la Berghaus Dragon’s Back contó con 300 participantes que partieron desde el Castillo medieval de Conwy, situado en la costa norte de Gales, para retar en 5 ‘súper’ etapas a un trazado que sumaba 315km y 15.500. Así, sin más, puede parecer sencillo para un corredor preparado y con fondo pero la verdad es que no lo es. Por lo pronto, se puede ver que al hacer la división se tienen que completar cada día una media de 63km y superar más de 3.000 metros de ascenso. Por otro lado, el formato es bien curioso debido a estas variables:

-El trazado que recorre casi todo Gales de norte a sur y finalizaba en Carmarthenshir, no estaba marcado, por lo que además de la forma física y recursos mentales, los dotes de orientación del corredor son una variable definitiva para su éxito final.

-Los participantes podían orientarse por los tracks para su GPS que la organización les daba, pero esto no quería decir que estos les llevaran por la ruta más corta, sino por la más segura y fiable. Por lo tanto, el buen uso del mapa y la brújula es fundamental para optimizar el itinerario.

-Los tiempos de corte por cada uno de los ckeck points son muy ajustados y por tanto no daban pie a perder mucho tiempo buscando el itinerario.

Y si todo lo anterior no era suficiente, ahí va alguna dificultad más que nos explicaba Lolo Díez –abanderado de las marcas Prozis y Berg- uno de los dos españoles que finalizaron la prueba, en su caso en una meritoria 7ª plaza –el otro fue Jorge Urquizu en la posición 29-:

“Su peculiar formato sumado a la longitud y desnivel positivo a salvar por los participantes es lo que la hacen tan atractiva y diferente. Finalizar ya es un logro. En la primera edición poco más de la tercera parte de inscritos finalizaron, en la segunda se subió al 40% y en la tercera fueron la mitad los que acabaron, de todos ellos, tan sólo un español. Este año el % de finishers se ha vuelto a reducir a casi el 40%”.

Díez añade:

“Gestionar el esfuerzo se complicaba mucho cuando además, si marcabas un buen tiempo un día, al día siguiente sabías que tenías la ventaja de salir más tarde y por tanto más tiempo para descansar, pero también el hándicap de que la organización te obligaría a cumplir tiempos de paso más exigentes por los diferentes ckeck points. En mi caso nunca pensé en lo que me quedaba por delante, sino en correr y avanzar, sin pensar”.

Además de todas estas dificultades, Lolo Díez nos explicaba a Runner’s World otros aspectos que son típicos en este tipo de carreras inglesas:

“Creía que mirando los tracks serviría pero luego te das cuenta que estos te llevan en línea recta, algo imposible por la montaña. En este sentido tuve que ir viendo mapas para poder orientarme. Por otro lado, correr no fue fácil pues siempre estabas pisando agua y muchas veces te hundías hasta la rodilla e incluso hasta la cintura. Pasamos, frío y niebla, pero también calor los 3 últimos días. Esto hizo que cambiara la estrategia y me obligara a pasar por arroyos para beber. Como curiosidad, el último día me quedé sin agua a unos 20km de meta y gracias a un camión de helados que vi en una carretera pude comprarme uno e hidratarme un poco”.

En el caso de este corredor español, fueron 5 jornadas en las que estuvo activo entre 8 y 10 horas, sumando un total de 46:40 horas aproximadamente y quedando bastante cerca de corredores de ‘caché’ mundial como el británico Jez Bragg y el americano Nickademus Hollon.

Como no podía ser de otra forma, las tres primeras plazas del podio fueron para corredores británicos, acostumbrados a este tipo de carreras y buenos conocedores de la zona. El más rápido fue Marcus Scotney quien se aprovechó de dos descuidos de orientación de su compatriota Jim Mann –finalmente 2º- para bajar de las 38 horas. Neil Talbott fue quien cerró el podio absoluto.

Entre las chicas la más fuerte fue la irlandesa Carol Morgan, 9ª de la general absoluta tras 48:41 horas.

Respecto a la organización, el bravo corredor madrileño nos daba su opinión:

“La organización de la Dragon’s Back no tiene ni un pero, para el corredor,todo espectacular y al detalle. Lo único que eché de menos fue un poco de animación en las llegadas de cada día y especialmente en la última etapa. Tras más de 300km de carrera no había apenas gente en meta ni tan siquiera un poco música”.

Clasificación final en la web de la Berhaus Dragon’s Back.

 

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