¿Dejaste el asfalto para probar el trail running?

¿Es más duro el asfalto que la montaña? Si eres un corredor de ritmo diesel y quieres probarte en la montaña, seguro que te vienen bien estos consejos.
Ezequiel Bellido Verdú | Fotografía: Cavalls del Vent -
¿Dejaste el asfalto para probar el trail running?
Recomendaciones para pasar del asfalto al trail running

¿Cómo me inicio en el trail running si vengo del asfalto?

Si ya sabes lo que es correr a ritmo continuo en ruta y durante algunos años te has desplazado a velocidad de crucero por el asfalto ya tienes mucho camino recorrido para incorporarte con garantías a la montaña. Tu bagaje kilométrico te habrá ayudado a conseguir una mente y un cuerpo que ya saben lo que hay que hacer para resolver la ecuación que nos llevará a sufrir lo justo como para  conseguir las sensaciones que nos lleven al disfrute (en definitiva lo que todos buscamos).

Sin duda que tu preparación muscular y cardiovascular estará a la altura para debutar en poco tiempo en una carrera por montaña de 15-20km, pero cuidado, antes de comenzar no descuides tomar nota de estos aspectos:

-       Cambia tu mentalidad: Por poco desnivel que tenga una prueba por montaña siempre invertirás más tiempo que en una de asfalto que tenga los mismos kilómetros. Concéntrate y disfruta de cada piedra que pisas  y olvídate de los ritmos y referencias.

-       Elige bien tu carrera debut: Aunque ya seas corredor (incluso maratoniano) te recomendamos que para debutar en montaña lo hagas en una carrera accesible. El recorrido ideal podría aproximarse a 15-20km de longitud, algo más de 1000 y menos de 2000 metros de desnivel acumulado (suma de ascenso y descenso) y una dificultad técnica baja-media.

-       No olvides andar: Aunque te pueda parecer una tontería, no dudes en entrenar el andar. Dominar este arte es casi obligatorio en la montaña. Normalmente quien viene de asfalto anda un poco pez en este recurso tan útil a la hora de salvar desniveles al tiempo que se ahorra musculatura y energía.

Publicidad

-       Trabaja la fuerza: Realizar trabajos de fuerza excéntrica reforzará tus cuádriceps. Como hemos dicho antes,  tus rodillas te lo agradecerán en las bajadas. Para darle caña al apartado concéntrico, la bici de carretera o montaña te pueden ayudar mucho.

-       Hazte ‘amigo’ de las bajadas y del terreno técnico: Así como andar, otros caballos de batalla del corredor de asfalto que prueba la montaña suelen ser las bajadas y los terrenos técnicos. El objetivo al principio es transitar por ellos de forma fluida y sin errores. Ya verás que sin darte cuenta y con el tiempo, consigues ir más rápido en estos tramos. Todo gracias al aumento de tu repertorio gestual y confianza.

¿Es verdad que correr por el monte es más llevadero que hacerlo por el asfalto?

Si eres un ¡corredor de raza’ mentirías si no dijeras que lo que te motiva es buscar tu capacidad para medir de la manera más exacta posible tu energía / potencial con la distancia o reto al cual te enfrentas. Ya sea ruta como en montaña esto suele ser complicado, todo un desafío. En general e independientemente del nivel que tengas como corredor, cualquier distancia y disciplina puede ser agónica y exigente si eres capaz de conseguir lo anterior.

El asfalto ya te ha mostró su dureza cuando te imponías  aguantar una distancia a un ritmo y a una cadencia de zancada muy similar. Intentabas llevar una velocidad constante y el alquitrán te permitía que está fuera mucho más alta que en montaña. Muscularmente apenas tenías descanso aunque  medir tu energía en el tiempo de actividad era algo más sencillo que en la montaña. Es lo que tenía el llano.  

Publicidad

El presente te llevará a experimentar como un evento corremontañero te dificultará un poco más la graduación de tu esfuerzo, no teniendo más remedio que correr a ritmos muy dispares y adaptándote al recorrido con diferentes recursos: Andar en una dura rampa, hacer ‘caco’ (caminar-correr) en una interminable subida, alargar la zancada y avivar el ritmo en el llano o bajar rápido una pendiente.

Cierto es que en general, los horarios máximos que las organizaciones de muchas carreras por montaña imponen para finalizar sus recorridos suelen ser más accesible a todos los públicos que los que se exigen en carreras de asfalto. En este sentido y objetivamente hablado, para finalizar una prueba de montaña no se necesita ser  tan ‘atleta’ como para finalizar una carrera en ruta pero cuidado en presentarte en la línea de salida sin haber pegado ni ‘chapa’. El monte no se anda con contemplaciones y siempre se hará de respetar.

Así, y por lo pronto: ¿Qué es más difícil, finalizar una media maratón en llano en 2 horas o una carrera por montaña de 21km y 1000+ en 4-5 horas?

Cada disciplina tiene lo suyo pero objetivamente hablando y para alguien que lleve muy poco correteando, es bastante más accesible completar esa media maratón de montaña de la que hablamos que correr a ritmo continuo y a menos de 6’/km durante 21km.

Publicidad
Te recomendamos

La compañía de neumáticos premium Hankook tiene sus miras puestas en el presente… y e...

Con mejoras en el upper pero manteniendo su tradicional personalidad de rodadora...

Participa en nuestro sorteo y gana una de estas dos magníficas chaquetas de cuero Ind...

Ricochet y Bedlam se unen a la familia ...