El doctor Manuel Villanueva analiza la lesión de Emelie Forsberg

La corredora sueca sufría hace unas semanas la rotura del ligamento cruzado de su rodilla, una de las lesiones más graves que puede tener un deportista.
Ezequiel Bellido Verdú / Foto: Monrasín -
El doctor Manuel Villanueva analiza la lesión de Emelie Forsberg
Análisis de la lesión de Emelie Forsberg por el Dr. Manuel Villanueva

A principios de este mes que estamos a punto de dejar y en el contexto del Campeonato de Europa de esquí de montaña, Emelie Forsberg anunciaba en redes sociales que se acababa de romper el ligamento cruzado de su rodilla. Forsberg es una de las mejores corredoras de montaña del mundo -además de pareja de Kilian Jornet- y como no podía ser de otra manera las redes sociales echaban humo.

Estoy seguro que a la gran mayoría os sonará esta lesión por la que está pasando la sueca, quizás más de uno de los que ahora leáis este post la habéis sufrido. Y es que romperse el ligamento cruzado de la rodilla es de lo peor que le puede pasar a un deportista. En este sentido he creído muy interesante preguntarle sobre muchos aspectos de esta lesión al Dr. Manuel Villanueva, una gran eminencia en tratamientos de lesines de miembros inferiores y superiores. Villanueva es el primer traumatólogo español premiado por la American Academy of Orthopaedic Surgeons (AAOS) por sus avances y puesta en marcha de técnicas quirúrgicas Ultramínimamente Invasivas Ecoguiadas:

¿Cómo puede detectar el corredor de montaña una rotura de este tipo?

Con frecuencia el deportista ha sentido un chasquido dentro de la rodilla en el momento de la lesión. Su detección empieza con la historia clínica. El paciente nos describe el mecanismo de la lesión -generalmente con bloqueo, rotación, valgo forzado de la rodilla- tras la cual en las primeras horas se produce dolor e inflamación. Otro mecanismo de lesión, con los esquíes, es la torsión con caída hacia atrás, lo que provoca un giro y una tracción violenta de la tibia con respecto al fémur. Menos frecuente es la tracción pura tras un salto -con desplazamiento de la tibia hacia delante, respecto al fémur- con caída sobre la cola de los esquíes.

La presencia de hematoma -sangre en la articulación- es un signo de rotura del ligamento cruzado anterior en el 80% de los casos, pero hay que analizar que no existan lesiones combinadas del ligamento colateral medial y del menisco.

En su diagnóstico médico final son imprescindibles las pruebas complementarias como la Resonancia Magnética.

Supongo que los trail runners tienen más riesgo de padecer una rotura de este tipo que un corredor de ruta..

Sin duda romperse el ligamento cruzado corriendo en ruta es rarísimo pero tampoco es frecuente entre corredores de trail running, en este caso Emelie se lo rompió esquiando.

Existen una serie de factores de riesgo que predisponen a este tipo de lesión, por ejemplo: el tipo de deporte, la edad, la forma física, el sexo -por ejemplo en el esquí es más frecuente en mujeres que en hombres-. Otras variables pueden ser el tipo de superficie en determinados deportes o el tipo de nieve en el caso del esquí.

Entre los factores intrínsecos, el sobreentrenamiento, los calendarios apretados, la elevada exigencia que supone rendir al máximo y mantenerse en la cima, la falta de descanso o una alimentación inadecuada podrían ser detonantes. Pensemos que cuando un deportista está muy fatigado, la coordinación entre la contracción y relajación de músculos antagonistas falla y se pueden producir lesiones por mal apoyo.

Efectivamente, si un corredor de montaña cuya exigencia es más elevada que en otro tipo de actividades no ha tenido en cuenta estos factores de riesgo tendrá más riesgo de lesión, pero a veces es tan sólo una combinación de factores unido a la mala fortuna.

¿En qué otras disciplinas deportivas se suele ver este tipo de lesión?

Son más frecuentes en el fútbol, esquí, rugby, baloncesto o balonmano, deportes de contacto o con apoyos fuertes, bloqueos y maniobras de pivote sobre una de las piernas.

¿Qué es lo primero que recomendarías hacer cuando detectamos ese chasquido en la rodilla?

Sobre todo, no apoyar o apoyar lo menos posible, poner hielo y buscar asistencia especializada. No apoyar o hacerlo con muletas es una medida de precaución, por si hay una fractura del platillo o meseta de la tibia o de otras estructuras. También es importante para disminuir la inflamación y el derrame de la rodilla, lo cual permitirá luego acelerar el proceso de recuperación.

El especialista puede llegar al diagnóstico de rotura del ligamento cruzado anterior sólo con la exploración y establecer desde ese momento el plan terapéutico óptimo. Aun así, lo correcto es solicitar la Resonancia antes comentada para determinar el alcance de la lesión y si hay otras estructuras dañadas: el hueso, cartílago, meniscos etc.

¿Es esta una de las peores lesiones de rodilla que puede sufrir un corredor o hay de peores?

Las hay peores, se pueden combinar lesiones de más de un ligamento, las llamadas lesiones multiligamentarias o lesiones complejas, que son aquellas que afectan a más de una estructura, como los meniscos o el cartílago hialino, la estructura especializada que recubre los huesos en las articulaciones y que absorbe impactos.

Entre las lesiones multiligamentarias la combinación más frecuente es la lesión del ligamento cruzado anterior con el ligamento colateral medial, que representa el 70% de la lesiones multiligamentarias. La afectación de varios ligamentos puede combinarse con lesiones de los meniscos causando la temida triada o pentada. La ‘triada desgraciada’ fue descrita en 1950 por el doctor Donald H. O´Donoghue como la ‘triada triste de rodilla’. Es la lesión más temida por los deportistas de élite, sus entrenadores y su equipo médico. Hoy se sabe que es más frecuente la asociación de la lesión del ligamento cruzado anterior, ligamento lateral interno y del menisco externo que con las lesiones del menisco interno, la descripción original.

Las causas son el prolongado tiempo de recuperación, la cantidad de estructuras implicadas, la posibilidad real, aunque baja, de no recuperar el nivel de movilidad y función anterior a la lesión y el paso obligado por quirófano si se quiere volver a competir. Y afectan fundamentalmente a futbolistas, baloncestistas, esquiadores y también corredores.

Las lesiones complejas de la rodilla, aquellas que afectan a más de una estructura, son una amenaza para la carrera de un deportista.


¿La solución de este tipo de lesiones siempre pasa por el quirófano?

El Dr. O´Donoghue afirmaba que: “Solamente una meta se permite en el tratamiento del atleta y esta es la recuperación completa”.

Casi el 20% de los pacientes que no se operan tienen fallos repetidos de su rodilla, lo cual puede ocasionar daño de otras estructuras. Aunque 30 años después de la generalización de la artroscopia se ha visto que la operación del ligamento cruzado anterior no previene el desarrollo de artrosis en pacientes con lesiones múltiples y complejas la operación es necesaria para la práctica deportiva normal. De otra forma la paciente tendría que limitar su actividad o asumir fallos intermitentes que le pueden provocar el daño de otras estructuras, como el cartílago y los meniscos.

En el caso de Emelie Forsberg, ¿qué se le ha habrá hecho exactamente?

Entiendo que le habrán reconstruido su ligamento cruzado con tendones tomados de los músculos de la pata de ganso -semitendinoso y recto interno-, o con una parte de su propio tendón rotuliano. Estas dos son plastias o reconstrucciones autólogas, realizadas con los tejidos del propio paciente. También se puede hacer con un injerto de tendón rotuliano tomado de un banco de tejidos. Al cabo de unos meses este tejido ya es de la paciente y tiene su ADN, pues en el proceso de congelación y preservación se le borra todo rasgo genético e inmunitario al tendón del donante.

Tras esta intervención, una corredora como la sueca, ¿puede volver a ser la misma a nivel deportivo y correr sin problemas dándolo todo en la montaña incluso en las bajadas?

El 80% de los pacientes, según los metaanálisis recuperan su actividad deportiva, pero no todos con la misma intensidad. El nivel competitivo sólo lo mantiene un porcentaje aproximado del 60%. Estos estudios están realizados entre la población deportista general. Seguramente el porcentaje de atletas ‘de élite’, como Forsberg, que alcanzan su recuperación total y el nivel competitivo previo a la lesión pasa del 90%. Otro aspecto destacado es que, aunque la recuperación física se alcanza entre los 6-8 meses, los atletas, por otros factores como los psicológicos tardan más en alcanzar los niveles competitivos.

En cualquier caso el mensaje es que cuando un paciente se opera lo hace para recuperar su actividad al 100%, aunque puede que no se sienta realmente bien y no alcance de nuevo su nivel hasta pasado un año.

¿Cuánto tiempo debe de pasar desde el final de la operación para iniciar la rehabilitación y cuánto hasta que un paciente operado del cruzado vuelva a trotar?

La rehabilitación tiene muchas fases. Puede comenzar casi en la semana después de la operación con medidas pasivas de drenaje y electroestimulación. El apoyo se limita o protege, parcialmente, durante 3-4 semanas. A partir de las 6 semanas se empieza con los ejercicios contra resistencia y del tercer al cuarto mes el deportista empieza a correr. Las pautas varían un poco dependiendo de la lesión, tipo de paciente, el criterio del cirujano o las lesiones asociadas.

No conozco las particularidades del caso de Emelie pero normalmente hasta los 5-6 meses no se suele recomendar correr por la montaña. Y como he comentado antes, para recuperar su nivel previo al menos debe de pasar entre medio año y un año.

¿Qué recomendaciones le darías a un corredor operado de cruzado a modo de reforzamiento muscular?

Propiocepción, aunque la musculatura es la gran aliada de nuestras articulaciones estos superatletas no suelen fallar en esto, pero van a llevar su resistencia al límite.

La fatiga y deshidratación pueden hacer que se pongan en riesgo por malos apoyos, agotamiento e insuficiencia muscular, pero la propiocepción es la clave de la seguridad.

Que nuestros músculos sean capaces, de modo natural, de relajarse, contraerse, funcionar de modo correcto agonistas con antagonistas es para mí, junto con la potenciación muscular, la base de la prevención y seguridad, física y mental de un atleta una vez que supera una lesión tan importante.

Es imprescindible trabajar todos los grupos musculares, para evitar descompensaciones, desde los abdominales, lumbares y al menos, uno o dos días a la semana realizar ejercicios de fortalecimiento del tren inferior.

Otras recomendaciones son cuidar el calzado, el equipo, realizar entrenamientos cruzados, descansar y cuidar la alimentación, algo que seguro hacen todos los atletas del nivel de Emelie Forsberg, a quien le deseo una pronta y satisfactoria recuperación.

Además de traumatólogo, médico de Avanfi y Presidente de la Asociación Española de Cirugía Ecoguiada, el Dr. Manuel Villanueva es deportista y maratoniano, completando las 6 Majors –maratones más importantes del mundo-. Días antes de esta entrevista ultimaba su preparación de cara a la Maratón de Tokio que se acaba de disputar este fin de semana.

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