Karl Egloff y Kilian Jornet: entrenamiento secreto hasta el top del Mont Blanc

El ecuatoriano-suizo y el español se conocieron estos días en Chamonix, lejos de la rivalidad surgió una gran amistad.
Ezequiel Bellido Verdú / Foto: Karl Egloff -
Karl Egloff y Kilian Jornet: entrenamiento secreto hasta el top del Mont Blanc
Karl Egloff y Kilian Jornet y su entrenamiento secreto hasta el top del Mont Blanc

Ya hace varios meses que a Karl Egloff le rondaba en su cabeza, concretamente me lo comentó a mediados de marzo y en su visita a España. Tras su menos sonado récord en el Kilimanjaro y su mediática plusmarca en el Aconcagua, a Egloff le motivaba en gran manera regresar a Europa con el fin de echar un vistazo a las condiciones del Mont Blanc así como conocer en persona a uno de sus ídolos, Kilian Jornet. Si además hacía buenas migas con él, compartía sensaciones y concretaban juntos algún entrenamiento, su viaje habría merecido la pena.

Karl era consciente de la gran marca que Kilian realizó en speed climbling al Mont Blanc, 4:57 horas. Fue en 2013 cuando el astro mundial del trail running ascendía junto a su buen amigo Mathéo Jacquemoud, coronaron juntos tras 3:30 horas  de esfuerzo pero una caída en el descenso apeó a Jacquemoud a continuar y Jornet continuó la bajada en solitario. Con los datos que tenéis el lap del descenso es fácil de calcular, sencillamente prodigioso.

Tras obtener el visto bueno de sus patrocinadores, un simple acercamiento por mail fue suficiente para que ambos cracks de la velocidad en alta montaña se citaran para conocerse en Chamonix. Hace pocos días se saludaban en persona, el feeling entre ambos fue instantáneo. Rápidamente Karl le propuso a Kilian el entrenamiento que le gustaría hacer: seguir la misma ruta que él siguió en 2013 para reconocerla. Jornet aceptó de buen gusto.

La verdad es que la quedada de estos dos grandes hubiera sido susceptible de la publicación de una gran noticia en los medios especializados pero como grandes que son, tiraron de cordura al ser conscientes de que ese mismo fin de semana Chamonix era la capital europea del trail running, con la celebración de varias pruebas dentro de su ‘Marathon del Mont Blanc’. Ellos sabían que anunciar su encuentro con antelación, quizás hubiera desviado quizás la atención de medios y aficionados.

Y llegó el momento de su entreno secreto. Su idea era partir desde Chamonix y coronar el Mont Blanc, todo a ritmo ligero por la misma ruta que le valió a Kilian la plusmarca anteriormente referida. Sabiendo bien quien son estos dos fenómenos, la historia no podía ir por otro camino: velocidad, dificultad, exigencia y horas de esfuerzo. Un objetivo fuera del alcance de las personas normales y que para ellos no deja de ser algo habitual.

Ya metido en harina, partían este sábado a las 7:00 horas y desde Chamonix. Según me comentaba Karl, el ritmo es bueno, un servidor diría que brutal:

“Antes de llegar a los 3.300 metros llevamos 20 minutos de adelanto sobre el mejor de los horarios marcados en su día por Kilian y Mathéo. Por un momento pensamos que si la montaña nos deja y no fallamos podíamos acceder a cercarnos a uno de los récord más ajustados del mundo de los que existen en speed climbing”. 

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Siguen avanzando, con ganas y motivación pero a partir de esa altitud parece ser que montaña se pone terca y la nieva acumulada comienza a hacer más lento el avance. Como siempre dice mi buen amigo Karl:

“Los récords los propone el hombre y es la montaña la que los permite”.

En esta ocasión parece ser que la fugaz idea de aprovechar de ese entreno para conquistar la marca de Jornet se les esfumó tan rápido como les vino. Los últimos 1500 metros de desnivel positivo se les hacen muy duros por las condiciones que impone el Mont Blanc, aún así su lap de llegada al top es de 4:25 horas, un registro descomunal para la mayoría de los mortales si tenemos en cuenta que se superan casi 4.000 metros de desnivel positivo con los dos últimos en soberana altitud.

Es hora de descender y tal como muestra algún que otro video colgado en redes sociales ambos gozan de los lindo, bajo sus pies casi 4 kilómetros de desnivel negativo para disfrutar, poner en práctica sus habilidades psicomotrices y el poder excéntrico de sus extremidades inferiores así como para seguir aprendiendo de la montaña.

“Uno puede tener mucha experiencia en grandes cumbres pero estas nunca dejan de enseñarte. Un fallo en el material te deja KO en este tipo de rutas donde tanto glaciar y desnivel hace que todo sea ultra light. En mi caso cogí crampones para el glaciar pero no acerté, unos ‘spikes’ me hubieran ido mucho mejor. Otro de los secretos es la paciencia. Parece ser que esta ruta al Mont Blanc apenas da 3 o 4 días de tregua en todo el verano para ser atacada de este modo. Ahora sé mucho más de esta gran montaña para un futuro”, me decía Karl tras su descenso.

En síntesis, un gran encuentro de dos talentos, dos genios de lo atlético en la alta montaña en donde lejos de la rivalidad, surgió una gran amistad. A saber lo que pueden tramar juntos en el futuro..¿Quizás un intento express al Everest?

Un par de datos curiosos

-Estar un par de semanas en Chamonix –sobre los 1.000 metros de altura-, supuso a Karl Egloff perder su aclimatación para rendir mejor en altitud. Ahora tiene muy claro que si atentará alguna vez el récord del Mont Blanc debería de hacerlo sin apenas pasar días en esta cota, es decir casi recién aterrizado de Ecuador. ¿Curioso verdad?

-Kilian Jornet compitió la tarde del viernes –12 horas antes de esta machada- en el Kilómetro Vertical del Mont Blanc, consiguiendo una 6ª plaza. Sin palabras…

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