Soy trail runner ¿contrato a un entrenador?

Si ya estás enganchado a la carrera por montaña quizás te asalte esta duda, aquí te la resolvemos.
Ezequiel Bellido Verdú / Foto: Vicent Peris -
Soy trail runner ¿contrato a un entrenador?
Soy trail runner ¿es bueno que contrate a un entrenador?

¿Llevas poco en el trail running y todavía no tienes un plan de entrenamiento? Tranquilo, no te estreses. No es muy normal que tras aterrizar a un mundillo tan atractivo como la carrera por montaña te dé por llevar una estricta rutina y por entrenar todos los días. Lo lógico y normal es que por lo menos en los inicios corras por sensaciones, te impregnes de paisajes y alucines corriendo a tu ritmo por lugares por donde en la vida imaginaste avanzar a la carrera.

Pero claro, que no te sorprenda cuando llegue el día en el que te sientas tan enganchado como para que no pueda pasar una semana sin disfrutar de tu sesión corremontañera. Ya llevas varios meses en esto, cerca de un año, quizás más de uno, quizás casi dos. Te das cuenta que sin apenas jadear,  eres capaz de correr a una velocidad más que decente por subidas en las que antes te tocaba ventilar de lo lindo para poderlas superar a paso ligero. Tu mejora es indudable y quieres más. No podría ser de otro modo, las buenas sensaciones enganchan y has aprendido que ahora estas duran más y que te encuentras con ellas muchas más veces que antes. Te sientes fuerte, pero los recursos para intentar estar más fino se te acaban. ¿Quizás es el momento de ponerte en manos de un entrenador?

De todo hay en la viña del señor, corredores que entrenan casi a diario porque no pueden pasar sin hacerlo, les sienta bien, sin más. En estos casos lo más frecuente es caer en la rutina a la hora de entrenar, el repertorio y por tanto la mejora es limitada y llega  un momento que esta brilla por su ausencia. Recuerda que para mejorar hay que intentar cumplir con el principio de la adaptación, es decir, cuando nuestra fisiología es capaz de crear recursos nuevos para superar una carga o estímulo al cual no se había enfrentado antes. A cuantas más situaciones nuevas nos enfrentemos, más recursos necesitaremos y por tanto más avanzaremos. Tal como decía el gran Albert Einstein: “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”, una frase que suele utilizar muchas veces mi gran amigo Nacho Martínez Navarro -Investigador, Estudioso del entrenamiento y Doctor en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte-.

Al otro lado de la mesa estaría aquel corredor que en poco tiempo es capaz de darse cuenta que con lo que está haciendo quizás llegue más lejos, pero no más rápido. Aquel que diría algo así cómo: “Necesito reinventarme”.  Volverse a inventar a uno mismo es serio y en la mayoría de las ocasiones no pasa por sí mismo sino por la figura de un entrenador. Verse a uno mismo desde fuera es complicado y por tanto la figura de un entrenador podría ser la solución. Cierto es hace poco menos que una década tener un entrenador personal versado en las carreras por montaña era algo poco común. Hoy día mucha gente que no quiere estancarse recurre a los servicios de estos profesionales que deben tener muchos conocimientos teóricos y prácticos para asesorar y con ello ayudar a quien los contrata: desde saber las vías energéticas que hacen falta educar para poder rendir en una u otra distancia, hasta la técnica que es mejor para según qué terreno, pasando por alguna noción de hidratación y alimentación en carrera y sobre todo, claves estratégicas, psicológicas y motivaciones. A la larga y en corredores ya muy curtidos, la figura del entrenador pasa a ser más la de un motivador, la de un amigo con grandes dosis de empatía que está al lado de su corredor y entiende a la perfección lo que le pasa y por tanto lo que necesita hacer y oír.

No omitiré la gran cantidad de medios e información que hoy día tienes a tu alcance para asesorarte en internet, redes sociales, medios especializados etc. Si eres espabilado, objetivo y selectivo, quizás pueda sacar partido de la misma para podértela aplicar. Quede claro que toda ella es genérica y poco personalizada. Esto unido a tu poca experiencia hará que esta opción tenga sus riesgos.

Para finalizar este breve recorrido por el mundo del entrenamiento aportaré mi respuesta y posterior razonamiento a la pregunta que lanzaba en el titular de este articulillo: ¿Es práctico contratar a un entrenador?

Directamente sí, y más si cumples con el perfil que hoy día inunda el universo de la carrera por montaña: trabajador/a, papa o mama y corredor/a. O lo que es lo mismo, disponer de un tiempo muy limitado para poder entrenar, a lo que se suma no llegar precisamente fresco y descansado al entreno.

Ya han pasado 10 años desde que un servidor fundó junto con otros dos compañeros la primera escuela que hubo en España dedicada sólo y exclusivamente al entrenamiento y asesoramiento del corredor de montaña. Por aquel entonces una de las razones que llevó a dar forma a aquel proyecto fue la de enseñar al corredor a cómo organizarse y optimizar su tiempo a la hora de entrenar. Las obligaciones laborales y familiares colapsaban el día a día de aquel fanático que soñaba con mejorar en la montaña y por tanto por alcanzar un sueño deportivo, un objetivo personal. Hoy día esto no ha cambiado y aún así, hay practicantes que tras estar guiados por un profesional del entrenamiento dejan sus servicios alegando ‘falta de tiempo’. Si el asesor tiene experiencia, es competente y empático lo primero que hará será además de analizar tu perfil fisiológico y bagaje o experiencia, informarse del tiempo del que dispones semanalmente para ejercitarte. A partir de aquí te deberá hacer ver cuál es tu realidad y con ella, los objetivos que te podrías plantear. Estos siempre deben ser realistas al igual que alcanzables en un alto porcentaje.

Por tanto, cuanto más ocupado tengas la agenda, más sentido tendría la contratación de un profesional del entrenamiento. La clave: optimizar y sacar todo el rendimiento al poco tiempo del que dispones.

En este sentido, algunos matices finales que creo interesantes:

-Comprometerse con un entrenador es seguir de forma convencida las pautas que te da, si no estás convencido, mejor no sigas por ese camino.

-Si el entrenador es competente sabrá negociar contigo los objetivos así como su metodología de trabajo, ofreciéndote varios caminos para llegar a tu objetivo.

-En ocasiones serás tú mismo quien tendrás que dirigirle para hacerle ver que es lo que mejor te sienta. Él debería estar atento a tus sensaciones y ser capaz de tenerlas muy en cuenta.

-El diálogo, la empatía y la motivación son tan importantes como los conocimientos sobre entrenamiento de ese profesional. Si no te sientes escuchado, no hay feedback por su parte y tampoco compromiso, quizás no sea el entrenador que necesitas.

-Respecto al punto anterior, es imprescindible lo primero, el diálogo. Por corta que sea la conversación entrenador-alumno es fundamental al menos una vez a la semana.

 

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