Aprende la técnica y... ¡vámonos de marcha!

Aunque al principio pueda pareceros complicado, con el paso del tiempo comprobaréis la naturalidad con la que lo ejecutáis.
Coral Aja -
Aprende la técnica y... ¡vámonos de marcha!
Aprende la técnica y... ¡vámonos de marcha!

En el anterior artículo sobre marcha atlética os contábamos qué es y sus múltiples beneficios. Pues bien, ahora es el momento de explicaros un poco más en profundidad cómo se realiza correctamente la técnica de marcha. Aunque al principio pueda pareceros complicado, con el paso del tiempo comprobaréis la naturalidad con la que lo ejecutáis... ¡y no querréis hacer otra cosa!

Antes de comenzar, hay que tener en cuenta las reglas básicas de la marcha:

- No se debe perder (a vista humana) el contacto con el suelo. Siempre debe haber, al menos, un pie en el suelo. Recordad que de lo contrario estaríamos corriendo.

- La pierna de ataque, en el momento de tocar el suelo debe estar estirada. La flexión de rodilla entonces es motivo de sanción.

- En las competiciones de marcha, hay una serie de jueces que supervisan la técnica y sancionan con tarjetas (paletas) amarillas a quienes no estén ejecutando correctamente la técnica. Esas paletas pueden ser subidas a un tablón. Cuando un atleta acumula un total de tres tarjetas en ese tablón, es descalificado de la competición.

Una vez conocidos estos aspectos básicos, vayamos con la técnica. La marcha tiene dos fases principales: apoyo simple y doble apoyo: 

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  • 1. Fase de apoyo simple. Este es el momento que proporciona aceleración y prepara al pie que está libre para su posterior colocación. Esta fase a su vez se divide en tres subfases, que ejecuta la pierna de apoyo, es decir, la que está en contacto con el suelo.

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  • Tracción. La pierna de apoyo entra en contacto con el suelo. Esta pierna se encuentra extendida en la articulación de la rodilla. El pie va tomando contacto con el suelo de manera progresiva desde el talón hasta los dedos, pasando por el metatarso. El movimiento de tracción termina cuando el pie pasa por la vertical del cuerpo. ¿Qué ocurre con la pierna que está “libre”? Esta inicia un movimiento en forma de péndulo, pasando el pie a ras del suelo y flexionando (ahora sí) la rodilla.
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  • Sostén. Sirve como enlace entre la tracción y la impulsión. La pierna de apoyo está estirada, descansando el peso del cuerpo sobre la misma. La cadera está en su punto más alto, mientras que la otra pierna, más relajada, sigue con su movimiento de péndulo para llevar la otra pierna hacia el “ataque”. 
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  • Impulsión. Aquí comienza la aceleración y las piernas se preparan para ejecutar el doble apoyo. Se inicia cuando el cuerpo pasa por delante del punto de apoyo. La pierna que antes estaba libre, termina su movimiento y realiza una extensión de la pierna hacia adelante, entrando de talón. 
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    Aquí se puede comprobar el movimiento de péndulo que realiza la pierna libre durante la fase de apoyo libre:

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    • 2. Fase de doble apoyo. Es necesaria para mantener siempre el contacto con el suelo, una de las reglas básicas de esta especialidad. En la fase de doble apoyo termina la fase de impulsión de una pierna y comienza la de tracción con la otra.

     

    Como veis, aunque la teoría pueda parecer difícil, en la práctica no lo es tanto. A fin de cuentas, la marcha ha sido definida por muchos como la máxima expresión del andar. Solo pruébalo, ¡te enganchará! ¿Nos vamos de marcha?

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