¿Eres corredora y aún no te has atrevido con el Pilates?

Descubre todos sus beneficios en mujeres asociados al running
Lucía Fernández -
¿Eres corredora y aún no te has atrevido con el Pilates?
¿Eres corredora y aún no te has atrevido con el Pilates?

¿Quién no ha escuchado hablar hoy en día del Método Pilates? En el gimnasio nos ofrecen clases de pilates, cada vez son más las clínicas de fisioterapia que complementan sus tratamientos con estos ejercicios, centros de yoga donde además imparten pilates… pero ¿qué es realmente el Método Pilates?

Según el propio Joseph Hubertus (creador del método) es un sistema de acondicionamiento físico y mental, que mejora la fuerza, la coordinación y la flexibilidad. El propio Joseph Hubertus denominó a su método “la ciencia de la contrología”. Y, bajo mi punto de vista, nada define mejor esta gimnasia como la palabra “contrología”. Pilates es control. Una concentración máxima es fundamental para realizar los ejercicios. Es la manera de moverse sincronizando la respiración, optimizando la musculatura sin provocar tensiones. Lo que nos lleva a una corrección postural muy interesante en nuestra vida diaria. Y si lo extendemos al mundo del running, los beneficios son aún más interesantes. Si aplicamos la contrología a la carrera, significará que estamos dando cada zancada, cada pisada, con control sobre nuestra técnica, cuidando nuestra postura y con conciencia de nuestro cuerpo y nuestro movimiento.

Si bien todo esto es de especial interés para una buena ejecución del gesto de carrera, quiero dedicar estas líneas, sin embargo, al beneficio que yo creo fundamental para la mujer corredora. Y no es otro que la implicación de la musculatura pélvica y la musculatura profunda del abdomen en los ejercicios de pilates.

Si hay una musculatura que tiene que estar en perfectas condiciones para la práctica del running (por la cantidad de lesiones y descompensaciones que previene) yo diría que ese es el transverso abdominal y el suelo pélvico. Como deporte de impacto, el running provoca una presión aumentada sobre nuestro suelo pélvico. Si le sumamos la anatomía femenina, con una apertura fisiológica de esta zona (la vagina), y factores de riesgo como los embarazos y partos, estamos ante la posibilidad de padecer problemas en esta zona. Y dichos problemas pueden ir desde incontinencia urinaria (grados leves a graves), incontinencia fecal, prolapsos uterinos, dispareunia o dolor durante el coito, dolor lumbar, etc.

Así pues, muchos ejercicios del Método Pilates nos aportan una fortalecimiento del transverso abdominal y suelo pélvico, sin aumento de la presión abdominal, como sucede con los abdominales tradicionales.

Por último, me gustaría añadir que no hay dos corredoras iguales, anatómicamente no lo somos, es por ello que un trabajo de pilates efectivo, deberá ser individualizado. Obviamente, aquellas mujeres que ya tienen alguna disfunción del suelo pélvico.

 

Lucía Fernández

Enfermera, monitora de Pilates y directora del centro TeCuidaPilates

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