¿Cómo de lento o rápido debo correr?

El truco está en encontrar tu ritmo “crucero”
Jennifer Van Allen -
¿Cómo de lento o rápido debo correr?
¿Cómo de lento o rápido debo correr?

Las primeras veces que sales a correr, no sabes cuál es tu ritmo, quieres mejorar tu condición física, fuerza y resistencia, pero no tan rápido como para hacerte daño. (Si lo haces demasiado y demasiado pronto es una causa muy común de lesión).

Pero, ¿cómo saber a qué velocidad o ritmo debes correr? Sigue estos consejos:

 

Mide en minutos, no en kilómetros

No te preocupes por tu ritmo o kilómetros realizados cuando estás comenzando a correr. El primer paso es centrarte en construir un acondicionamiento físico general, y para hacer del ejercicio un hábito.

Los principales beneficios para la salud como un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares como la diabetes y la hipertensión serán resultado del tiempo que pasas elevando tu ritmo cardíaco.

No importa cuántos kilómetros sumes, solo dale importancia a ir aumentando el tiempo progresivamente.

 

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Si andas, que sea rápido

Si estás caminando, la cadencia debe ser rápida. Debes ser capaz de mantener una conversación, pero si puedes cantar, es muy probable que vayas demasiado lento. Si está resoplando, vas demasiado rápido.

 

Inicio lento

No importa lo lejos que quieras llegar o cuánto tiempo vayas a correr, comienza lentamente para calentar y aumentar gradualmente tu ritmo cardíaco.

Eso hará que el entrenamiento sea más sencillo. No hay mejor sensación que terminar el entrenamiento con fuerza; si terminas arrastrándote, vas a desmoralizarte y va a ser mucho más difícil salir con ganas en tu próximo entrenamiento.

Uno de los errores más comunes de las corredoras inexpertas es comenzar demasiado rápido.

 

Sintoniza con tu cuerpo

Una vez que encuentres un ritmo con el que te sientas cómoda, conecta con las señales que te manda el cuerpo: ¿Qué ritmo llevas de respiración? ¿Qué frecuencia de zancada llevas? ¿Cómo sientes los músculos de las piernas?

Conseguir sentir cómo te sientes en ese ritmo cómodo hará que lo memorices de cara a los próximos entrenamientos.

 

Correr relajada

Cuando comienzas a correr, es común apretar los músculos que no están involucrados; y esto puede debilitar la fuerza que necesitas.

Así que cuando las cosas se pongan difíciles, haz una exploración corporal: relaja tu frente, afloja la mandíbula, mantén tus manos relajadas (imagina que llevas una hoja de papel entre el pulgar y el dedo índice), y no te olvides de respirar.

¡Te sorprenderás que cuesta muchísimo menos si corres relajada!

 

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