A tono con los años

Está demostrado que con la edad perdemos en mayor proporción la fuerza, así que tonifica primero para correr después.
Aurora Pérez , foto de Félix Sánchez -
A tono con los años
A tono con los años

Pienso que en la vida, en el día a día, es conveniente tener rutinas, lo cual no quiere decir tener una vida rutinaria.

Quien más quien menos tenemos unos horarios en los que nos movemos habitualmente. Tener la vida organizada nos ayuda a no despistarnos y a aprovechar el tiempo de manera más eficiente.

He comprobado que en general quien tiene motivación y voluntad real de dejar un apartado de su agenda diaria para el ejercicio físico lo consigue.

Y ahí es donde quiero hacer hincapié para introducir una cuña de motivación para las que somos más maduritas.

A partir de una determinada edad comprobamos que nos cuesta más perder las grasitas que se empeñan en ir acompañándonos allá donde vamos.

Sé que es un mantra muy repetido pero no por ello hay que obviarlo, “junto a la dieta, ejercicio”. Pero vamos por partes.

Más que empezar por grupos de entrenamiento enfocados a la competición y/o participación en carreras populares, tratemos de no quemar etapas.

Lo que en principio más nos interesa es que la atonía o debilidad muscular vaya desapareciendo. Ahí empieza el trabajo de gimnasio.

Vamos a olvidarnos de la báscula, y vamos a centrarnos en el estado de nuestra mente y nuestro cuerpo. Nosotras sabemos muy bien cuándo nos encontramos en nuestro peso y cuándo hemos de echar un poco el freno y limitar los alimentos que satisfacen la “gusa” pero no nos nutren. También sabemos que un capricho, de vez en cuando nos alegra el día y no nos perjudica, los extremos no son aconsejables pues crean mayor ansiedad y nos llevan a un círculo vicioso.

Es conveniente no obsesionarse con la balanza pues si vamos abandonando la debilidad muscular, y vamos ganando músculo a costa de perder grasa, puede que pesemos más pero será un peso sano, pues aporta una definición a nuestros músculos que resultará más saludable que las grasillas que amenazan a nuestros brazos, piernas y barriguita dotándolos de indefinición y flacidez. Estamos en una palabra “tonificando” el cuerpo y esto supone la puerta de entrada al bienestar, es decir nos sentiremos más saludables por dentro y por fuera.

Notaremos que “la fuerza nos empieza a acompañar” y que según vayamos asimilando ese trabajo de gimnasio nos encontraremos más ágiles y activas.

Digo todo esto porque está demostrado que con la edad perdemos en mayor proporción la fuerza. Pero el lado positivo es que es un parámetro en cierto modo reversible, no vamos a ganar la fuerza que pudimos tener con 25 años, pero si podemos recuperar parte y sobre todo no perderla en mucha proporción y conseguir un buen mantenimiento de ella. Si acostumbramos a nuestra musculatura a currar, dejará de ser perezosa.

Vuelvo a insistir, vamos a empezar a correr cuando nuestras piernas estén tonificadas y su musculatura esté fuerte y activa pues es la mejor forma de evitar las lesiones, uno de los mayores sinsabores que puede conllevar la práctica del deporte. Y no nos olvidemos de brazos, abdomen y tronco, ya que todos corren con nosotros no solo los pies y las piernas.

El ejercicio físico, es la mejor de las rutinas y el mayor enemigo de la vida rutinaria. Y es el mejor alimento tanto para el cuerpo como para la mente, ¿por qué? Porque alimenta y nutre pero no engorda.   

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