Correr en alta mar

Casi cualquier sitio es idóneo para correr, y si además es un paraje inolvidable, la diversión se multiplica
Nerea Ruano -
Correr en alta mar
Correr en alta mar

Corremos por las aceras de las ciudades, por la orilla de la playa, por la montaña, por los parques, por el paseo marítimo, en la cinta del gimnasio, por un polígono a las afueras de la ciudad… podemos correr casi por cualquier sitio, incluso yo lo he hecho alguna vez en un parking dando vueltas de 300 metros, ¡todo es cuestión de querer!

Por supuesto, no todos estos lugares son iguales de placenteros ni transmiten las mismas sensaciones, pero en ocasiones, debemos adaptarnos a las circunstancias si no queremos perder entrenamientos.

Y si por lo que sea, no se puede, ¡pues no corremos ese día que tampoco pasa nada! Hacemos una sesión de fortalecimiento en casa o sencillamente damos descanso al cuerpo.

 

Ahora que comenzamos a organizar las vacaciones de verano, tenemos dos opciones: o bien aprovechar para dar un respiro al cuerpo y a la mente de kilómetros, o como en mi caso, al ser unas de las cosas con las que más disfruto, aprovechar para poder salir a correr casi a diario tranquilamente y sin prisas.

Si optas por la segunda opción, bien por puro placer, o bien porque estés preparando un carrera este otoño como puede ser un maratón, no siempre encuentras a la primera un destino vacacional donde puedas correr cómodamente.

Y es que a veces el destino ideal está en el lugar más insospechado… ¿quién me iba a decir a mí que podría correr por la cubierta de un barco, a modo de pista de atletismo, en alta mar?

 

Y es que esta es una de las propuestas que te ofrece la compañía Norwegian Cruise Line; pone a tu disposición todos los medios para que puedas seguir con tu plan de entrenamiento y una alimentación saludable a bordo del barco a la que vez que disfrutas de todos las comodidades de un crucero.

Un gimnasio totalmente equipado con una zona enorme de cardio con elípticas, cintas, bicicletas estáticas... otra de máquinas y peso libre y hasta una sala para las clases de spinning, ¡no habrá excusa posible para que no mantengas tu rutina de fortalecimiento!

Pero sin lugar a dudas, yo me quedo con dos momentos: las clases de yoga en la cubierta superior, al amanecer; y los rodajes por la cubierta específica al atardecer.

Y todo ello con una oferta gastronómica muy variada, con muchas opciones para mantener tus hábitos saludables y por qué no, darte un capricho de vez en cuando. 

Al atracar el barco en las diferentes ciudades donde hace escala, también tienes a tu alcance excursiones deportivas muy divertidas, como fue el caso de Nápoles donde pude vivir en primera persona una visita a la ciudad a golpe de pedal, en bicicleta; o una caminata hasta el cráter del monte Vesubio. ¡Que el ritmo no pare!

 

Porque la voluntad de querer salir a correr, es lo único importante, y si además podemos disfrutarla en un bello paraje, ¡respira, llena tus pulmones de aire y siéntete afortunada por ello! ¡Seguimos!

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