¡Nervios fuera!

“Algo en mi interior se transforma en las carreras, los nervios desaparecen, y me siento capaz de todo”, nos cuenta Cruz Mateo
Cruz Mateo -
¡Nervios fuera!
¡Nervios fuera!

En mis planes no estaba correr el Campeonato del Mundo de Medio Maratón de Valencia, pero por casualidad vi en el Facebook que la revista Runner’s World Woman, junto con Asics y Healthia, lanzaban un sorteo conjunto para participar en este campeonato. Y bueno, me apunté, resultando que a finales de febrero me vi con un dorsal, equipación Asics para correr, un billete, una habitación de hotel donde alojarme en Valencia, y una prueba de esfuerzo para realizar la prueba, ¡estaba feliz!

Desde el primer momento quise plantearme este medio maratón como un entrenamiento más, de cara al Maratón de Madrid. Sin embargo, los nervios previos no me los quitó nadie.

Como la carrera era por la tarde, decidí viajar el mismo sábado por la mañana. Llegué a Valencia a las 12:30, y fui corriendo a buscar el dorsal a la Feria del Corredor. Allí me esperaba Elisa, de Asics, un encanto de persona, que me acompañó a recoger el dorsal y me ayudó a tranquilizarme, ya que, la verdad, me estaba poniendo un poco nerviosa.

Ya con mi dorsal, y con la bolsa del corredor, me dirigí al hotel con la necesidad de desconectar antes de comenzar a correr, los mensajes de Nerea de Runner's World Woman me ayudaron a salir tranquila. La carrera empezaba a las 17:30 h., y a las 16:15 decidí ir hacia la salida, aunque ésta quedaba cerca.

 

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De camino mi cabeza empezó a dar vueltas sobre el viento que hacía, y si sería capaz de correr al ritmo que me había propuesto, ya que me conozco, y sé que es ponerme un dorsal y que los nervios afloren.

Llego a la Ciudad de las Artes y de las Ciencias, donde se agolpa la multitud. Me doy cuenta del ambiente. Está todo muy bien organizado. Tras dejar las cosas e ir a los servicios (varias veces) me dirijo a mi cajón de salida, donde me encuentro a un Tiger de los Tigers Running Club, Miguel Ángel Hernández. Le comento mi estrategia de la carrera: los 10 primeros kilómetros a ritmo maratón, y luego ir bajando 5 segundos cada 4 kilómetros.

Suena el pistoletazo de salida, y… ¡allí vamos! Algo en mi interior se transforma en las carreras, los nervios desaparecen, y me siento capaz de todo. Los primeros kilómetro los hago un poco rápido, a pesar de que casi no se puede correr. Pienso en que tengo que dosificar las fuerzas. Llegamos al kilómetro 4 y empieza a llover (menos mal que dura poco). Los kilómetros van cayendo casi sin enterarme, aunque el aire resulta incómodo por momentos. Llego al kilómetro 12 casi sin darme cuenta, y Miguel Ángel, con quien estaba corriendo, me dice que tire, que me ve con fuerzas.

 

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Los siguientes kilómetros los hice sola. Creo que es la primera vez que esto me ocurre en una carrera, pues siempre he tenido un compañero al lado. Y casi sin darme cuenta la carrera se estaba acabando. Allí estaba la Ciudad de las Artes y de las Ciencias. Los últimos metros se pasaron volando. Me emocioné al pasar por encima de la pasarela. Y cuando creía que nadie me recibiría y felicitaría al acabar, voy y me encuentro a Rodrigo, el papá de una compañera de mi hijo (ninguno de los dos sabía que iba el otro). Así que pudimos felicitarnos el uno al otro, y comentar la carrera entre nosotros.

Al terminar me quedé con la sensación de querer volver a Valencia a competir. El ambiente y la organización me parecieron de diez.

¡Muchas gracias por esta oportunidad de oro!

 

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