Heroínas Anónimas: Agustina de Mendoza

“Yo sufrí depresión, odiaba la vida y gracias al running estoy aquí”, nos cuenta Agus
Agustina de Mendoza -
Heroínas Anónimas: Agustina de Mendoza
Heroínas Anónimas: Agustina de Mendoza

Hola, soy Agustina de Mendoza, argentina, tengo 34 años y vivo hace 2 años en Alicante. Me considero una persona luchadora, fuerte y positiva pero no siempre fui así. Y por eso que quiero contarles mi historia, porque si no hubiese sido por el running quién sabría lo que sería de mí ahora.

Hace tiempo que corro, hará 13 años, pero antes lo hacía solo como un ejercicio para estar en forma. No fue hace mucho más de 3 años cuando realmente empecé a interesarme por este deporte. Es que existe una gran diferencia cuando haces algo con verdadero amor y pasión.

Días oscuros

En el 2015 sufrí un pico muy fuerte de estrés. Comenzó con una situación que fui guardando años tras años por miedo a enfrentar la realidad: “No era feliz con mi profesión de odontóloga”. Lo primero que deben pensar es: “¿Por qué? si con esa profesión se gana buen dinero”. Pero es que al final es cierto lo que dicen, el dinero no compra la felicidad. Mi profesión nunca me gustó, ni siquiera cuando estaba en la universidad pero como se me daba fácil el estudio y además era buena alumna seguí sin darle importancia. Es que la verdad me fascina cómo funciona el cuerpo humano y soy muy curiosa pero eso no quiere decir que la odontología ni la medicina sea mi verdadera vocación.

Recién titulada, comencé a trabajar en clínicas dentales. Las sensaciones de infelicidad y desagrado eran cada vez mayores, odiaba los domingos sabiendo que al otro día debía ir a trabajar a la clínica y deseaba que los días pasaran rápido para poder irme a casa. Siempre cuando regresaba de un viaje lloraba sabiendo que tenía que volver a la rutina del trabajo de odontóloga. Por suerte tengo habilidad manual y el trabajo de dentista se me daba bien pero lo hacía sin motivación, sin pasión. Pero eso era lo más difícil, yo pensaba: “¿Por qué voy dejar de hacer algo que me sale bien? Además mis pacientes me quieren”. Así pasaron los años, los sentimientos de tristeza eran cada vez más fuertes y aparecían nuevos temores: “Si dejo mi profesión, ¿qué dirán mis padres que tanto les costó pagar la carrera?”, “ya estoy grande, soy una loca en pensar en estudiar algo diferente”, “soy una irresponsable e inmadura, mi deber ahora es la estabilidad monetaria, comprarme una casa y centrarme en tener hijos”, etc. Esos temores de a poco disminuían mi autoestima. Empecé a transformarme en una persona tímida y negativa.

Después de 9 años sintiendome así además me irritaba muy fácilmente, trataba mal a las personas, sobretodo a las personas que más quería. Comencé a alejarme de mis amigos y no quería salir o ver a nadie. Fue allí cuando decidí ir a un psicólogo, sin embargo estaba tan negativa que tampoco quería que me ayudara. Es que el estrés es un enemigo silencioso, que te va marchitando de a poco por dentro y va pudriendo todo lo que te rodea. A medida que te sumerges más y más dejas de ver soluciones y todos son problemas. Empiezas a no encontrarle sentido a nada y piensas que quizás el mundo está mejor sin ti.

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Se asoma un rayo de luz

Encontrándome ya en esta situación, algo dentro mío me dijo: “¡Basta!, es momento de hacer algo”, por lo que decidí hacer un viaje. Eso siempre me hace bien y me fui un mes a Londres sola, sin conocer a nadie allí, a pensar. En ese viaje, aprovechando que tenía tiempo, salía a correr a menudo. Cada vez que regresaba me sentía muy bien, mejor que una sesión de terapia con el mejor psicólogo, mejor que la mejor píldora que me pudieran haber recetado para la tristeza, mejor que todo. Empecé a relajarme y ver las cosas más claras. Ya no veía problemas sino soluciones. Tenía que hacer algo con esa situación que me estaba matando, necesitaba un cambio, necesitaba dejar la odontología y seguir mi pasión de una vez por todas.

Una vez de regreso en la ciudad en la que vivía en ese entonces, Santiago de Chile, me puse en campaña. Le conté mi situación a mi pareja y él decidió acompañarme. Ahorramos dinero, yo hice unos cursos de marketing y luego decidimos mudarnos a España, cerca de mi hermana quien en ese entonces vivía en Francia. Llegamos a Alicante ya que a él le ofrecieron un trabajo en esa ciudad y yo me inscribí en un posgrado en Marketing Digital. Ese año de estudio lo aproveché para hacer deporte y comencé a correr verdaderamente: “El mar y el running, la mejor terapia”.

Heroínas Anónimas: Agustina de Mendoza

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Cada tanto surgían dudas, temores e incertidumbres de si estaba haciendo bien en cambiar de profesión con 31 años de edad pero yo me ponía mis zapatillas de correr y me sumergía en conversaciones conmigo misma. Empecé con 5 kilómetros de terapia, luego 8, 10, 15, 17…. Me hacía sentir tan bien que cada vez lo necesitaba más. Allí es cuando surgió el verdadero amor y necesitaba contárselo al mundo. Quería transmitir que el running me ayudó a superar mis miedos, a ser más fuerte, a que a pesar de todo hay que ver lo positivo, a no rendirse y seguir luchando…. ¡a amar la vida!

A través de mi cuenta de Instagram empecé a compartir fotos junto a mensajes de motivación. Además creé una comunidad para mujeres que están empezando a correr con consejos, novedades y música (otra de mis pasiones).

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Días de claridad

En febrero del 2018, recibí una muy buenas noticia, y es que fui seleccionada como embajadora e integrante del team “Asicsfrontrunner España”. Le doy muchísimas gracias a ellos que me han permitido llegar a más personas y así poder transmitir mi pasión por este deporte y de que a pesar de todo hay que seguir luchando y no rendirse. Ha sido un sueño hecho realidad.

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Además este año también cumplí otro gran sueño: hacer mi primer medio maratón. ¡Qué felicidad! Ha sido un gran logro para mi ya que tengo una hernia lumbar y además sufro de dismetría en ambas piernas por lo que he tenido que seguir un entrenamiento especial.

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Hoy por hoy puedo decir que el running me salvó la vida. Cada vez que cuento mi historia me emociono porque ahora que lo he superado no me da vergüenza decirlo: “Yo sufrí depresión, odiaba la vida y gracias al running estoy aquí”, no sé qué hubiese sido de mi. Ahora he vuelto a ser la misma Agus que niña, la que le gusta hacer reír a los demás, hacer payasadas, conocer gente, hacer buenos amigos, divertirse y disfrutar de la vida. A nivel laboral me va super bien. Estoy trabajando en una empresa en el área de marketing y estoy muy feliz con mi trabajo. ¡Me encanta y lo hago con pasión!

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El running me ha ayudado muchísimo, ha sido, es y será mi terapia por siempre. Me ha enseñado a que los imposibles no existen, que con perseverancia y motivación puedes llegar lejos. Ahora soy una persona fuerte, perseverante y luchadora. No voy mentir, por supuesto que la vida no siempre es color de rosa y cada tanto aparecen piedras en el camino, pero ¿sabes lo que hago? Me pongo las zapatillas y salgo a correr.

Muchísimas gracias Agus por abrirnos tu corazón y contarnos tu historia de manera tan clara y contundente. Estamos convencidas de que muchas mujeres que estén en una situación como la tuya hace años, encontrarán un hilo de esperanza al leerte.

Tienes una enorme fuerza interior que te ha llevado a buscar tu felicidad, a pelear por tus sueños... de la misma manera que seguirás sumando kilometros y cruzando metas. ¡Te mandamos nuestros mejores deseos!

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