Heroínas Anónimas: Dolors Sans

“Correr… todo un descubrimiento físico y mental”
Dolors Sans -
Heroínas Anónimas: Dolors Sans
Heroínas Anónimas: Dolors Sans

Era un viernes cualquiera en mi puesto de trabajo cuando una llamada cambio el curso del día... Era una gran amiga (que cabe decir que para mí es mi heroína) me sugería que contara mi experiencia en el mundo del running para la sección “heroínas anónimas”. ¡Me pareció una experiencia totalmente fascinante y todo un reto!

Mi nombre es Dolors Sans, enfermera de profesión, siempre me ha preocupado mi salud física y mental, pero siempre me basaba más en mi alimentación que no en mis hábitos de ejercicio. Pero justo en 2011 después de que hubiera dado a luz a mi segundo hijo, Roger, y con unos kilos de más, decidí probar en esta disciplina que nunca había practicado. Pensé por un momento que correr solo era poner un pie delante del otro un poco más rápido, pero, ¡caray cómo me equivoqué! Empecé corriendo sola con mi música, pero antes de alcanzar el primer kilómetro el cansancio se apoderaba de mí y paraba… así no llegaría muy lejos.

Entonces pasó algo que cambio mi vida. En la ciudad donde vivo hay un programa de entrenamiento que organiza el ayuntamiento de mi localidad (Granollers) junto con uno de los clubes de la ciudad, el club de “L’aire”. Organizan un programa que te prepara para correr la Mitja de Granollers y dura unos 6 meses. Yo empecé con el Grupo 1, aquél que no ha corrido nunca y empieza 1 minuto corriendo y 1 minuto caminando. Allí conocí gente y amigos maravillosos con los que hoy comparto afición y millones de momentos más de mi vida. De esa experiencia salió mi primera vivencia importante en el mundo del running, fui capaz de finalizar la Mitja de Granollers. Algo totalmente impensable para mí y que conseguí en tan sólo 6 meses gracias a mi fuerza de voluntad pero sobre todo a la disciplina de mis entrenadores (Jesús Paez y Javi Cervera). Allí conocí otras mujeres que como yo se iniciaban y que creían que nunca serían capaces de hacer algo de esa magnitud.

 

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Después de esta carrera vinieron algunas otras, pero todo medias o carreras de 10 km donde lo importante no era el tiempo del cronómetro si no el pasar un buen rato con grandes amigos. Así han ido cayendo varias Behobias (todos los años es visita obligada), curses de bombers, alguna carrera de montaña...

 

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Llega el Maratest, carrera de 30 km que se celebra 1 mes antes de la maratón y que nos sirve para testar la preparación física que llevamos. Yo no tenía intención de correrla, porque hasta ese momento nunca había corrido tal distancia. Pero un par de días antes, mi marido Jordi queda fuera de la carrera por una sobrecarga, así que decide no arriesgarse participando en el Maratest, lleva un buen programa de entrenamientos y prefiere no arriesgarse. Así que yo decido ocupar su lugar y ver hasta donde soy capaz de llegar y, ¡completo esa distancia! Prácticamente no lo creo, he corrido 30 km... Impensable para mí. Pero de allí a hacer el maratón va un trecho largo.

Una semana antes de celebrarse la maratón de Barcelona recibo una notificación de Facebook, Jordi me ha etiquetado en una publicación…. Abro Facebook y no doy crédito…. Es mi inscripción a la maratón de Barcelona. Inmediatamente lo llamo, con acusaciones de “estás loco, no llegaré a meta”. No me había planteado nunca ese objetivo, pero él cree en mí y sobretodo porque quiere que esté con él en la salida de la carrera, quiere compartir conmigo la salida de nuestra primera maratón y también la meta.

 

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Un grupo de los que formábamos ese Grupo 1 decidió preparar la maratón de Barcelona con un programa de entrenamiento también dictado por el que había sido nuestro entrenador. Yo les taché de locos, la distancia reina eran palabras mayores, pero dos chicos del grupo (entre ellos el hombre con el que comparto mi vida desde hace más de 20 años, mi marido) convencen a los entrenadores y a otro grupo para coronar la distancia reina, los 42k de la maratón. Yo les acompaño en algunos de sus entrenamientos animándolos a seguir pero sin ninguna intención de hacer esa carrera, personalmente me parecía una locura.

 

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Así que el día D a la hora H allí estoy emocionadísima de poder compartir con todos el momento de la salida y con el gran subidón que esto conlleva… ¡Estoy en la salida de la maratón de Barcelona! Corro con 20 euros en el bolsillo convencidísima que en cualquier momento pararé, cogeré el metro tranquilamente para ver la llegada del grupo a meta y disfrutaré igual que todo el grupo.

Salimos desde las últimas posiciones y nuestro entrenador Jesús nos marca el ritmo, no quiere que lo adelantemos, nos retiene, aunque nosotros iríamos más rápido. Llegamos al kilómetro 10 casi sin despeinarnos y allí encontramos parte de nuestra propia animación (cómo ayuda en estos momentos difíciles, nunca les agradeceré suficiente). Seguimos y todo va sobre ruedas, vamos cantando, bailando y animando al público, y así llegamos hasta el kilómetro 21. ¡Dios! He corrido una media maratón y estoy genial. En ese punto se suma una de nuestras chicas para darnos ánimos, Yoli, que nos canta y nos baila mientras corre con la alegría que siempre la caracteriza. Seguimos avanzando todo el grupo junto en pelotón, somos unos 15 y todo va genial. Y así llegamos al kilómetro 30, probablemente uno de los kilómetros más emocionantes que he vivido jamás. Llegamos a la Torre Agbar, allí nos esperan varios compañeros y la clá que nos acompaña. Allí, en ese punto, es dónde dos de las mujeres que me han acompañado (y me siguen acompañando todavía hoy, Carme y Antonia) nos esperan, ellas quieren sumarse a nuestro reto en los últimos 12. Las veo, me emociono, lloro, me quedo sin respiración, las abrazo, soy incapaz de continuar por el momento que vivo… porque entiendo que si soy capaz de llegar hasta allí, ellas me llevaran a meta... Estoy cansada, pero sigo, con Antonia a mi lado ofreciéndome agua a cada momento, dándome palabras de aliento, animándome… ella es mi ángel, que ha venido a mi vida a acompañarme en los momentos difíciles.

Pasan millones de cosas y de momentos por mi cabeza, los entrenos, las amistades, los buenos momentos, los que no lo han sido tanto... Veo corredores a cada lado abandonando, con cara de dolor, pero yo sigo acompañada por todos. En los últimos kilómetros nos vamos separando, era prácticamente imposible llegar juntos, todos a nuestro ritmo. Y así con toda la emoción, y la subida de Paralelo llegamos al kilómetro 41, estoy emocionadísima. Salto, animo a todos los corredores que corren a mi lado, grito, ¡allí está la meta! Quiero vivir ese momento con toda la intensidad posible porque sé que supone.

Encuentro a toda la clá en el kilómetro 42, me paro, los abrazo, me emociono, lloro sin control… ¡estoy viviendo uno de los mejores momentos de mi vida en el mundo del running! Y estoy llegando a meta, están algunos del grupo que ya han llegado, siguen los abrazos entre todos, sigue la emoción. Detrás de mí entran más personas del grupo, todos igual de emocionados y felices por el gran objetivo conseguido.

Y allí esta Jordi, mi marido, él ha conseguido su objetivo y eso me hace feliz, ¡tremendamente feliz! Y yo sin esperarlo, a su lado, ¡he conseguido mi primera maratón! Ahora ya puedo decirlo, ¡somos maratonianos, felicidades Grupo 1!

 

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Y cómo no hay uno sin dos, ni dos sin 3… Al año siguiente nos decidimos hacer una de las mejores maratones del mundo…. La maratón de Nueva York, pero eso es otra historia que contar…. Y próximo objetivo: maratón de Boston, especialmente emocionada por ser la primera maratón que corrió una mujer, Katherine Switzer.

 

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Mucha gente me pregunta que por qué corro, que me aporta correr y por qué estoy tan enganchada. Fácil... este artículo lo refleja casi todo: correr me ayuda físicamente, pero sobretodo mentalmente, me hace desconectar de mis problemas del día a día porque mientras corro en grupo me siento genial hablando con los demás, y cuando tengo ocasión de entrenar sola es cuándo preparo mis mejores proyectos, ordeno mis ideas y encuentro soluciones a algunos temas que me preocupan.

Lo recomiendo a todas porque me encantaría que pudierais sentir esa misma sensación que yo siento, y que ninguna piense, ¡no podré! Porque yo soy el claro ejemplo de "cuando quieres algo, puedes".

Pero, ¿sabéis que es lo que más me ha aportado la afición de correr? Conocer a personas geniales que ahora me acompañan en mi día a día.

Gracias por darme la oportunidad de poder explicar mi experiencia.

 

Gracias a ti Dolors por contarnos con todo detalle tu primera experiencia en un maratón, la hemos vivido al leerla como si estuviéramos allí contigo, y especialmente por transmitirnos esa ilusión tan grande por correr, por disfrutarlo en grupo, por superarte a ti misma.

Por supuesto que cuando una quiere, puede. No es fácil especialmente en los comienzos, ¡quién te iba a decir a ti cuando empezaste a correr sola que acabarías corriendo un maratón! Pero se puede.

Te deseamos la mayor de las suertes en Boston y en todos los retos que propongas, ninguno se te resistirá, pero especialmente nos quedamos con la energía e ilusión que desprendes, no la pierdas nunca campeona.

 

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