Heroínas Anónimas: Encarna Angulo

“Estoy convencida de que el esfuerzo, el sufrimiento, las satisfacciones que me da el correr hace que pueda gestionar situaciones complicadas de un modo distinto”, nos cuenta Encarna
Encarna Angulo Lapeña -
Heroínas Anónimas: Encarna Angulo
Heroínas Anónimas: Encarna Angulo

Soy Encarna Angulo Lapeña, tengo 51 años y tres maravillosos hijos. Soy una persona a la que le ha gustado mucho el deporte, pero que no había podido practicarlo por circunstancias varias.

Mi afición al running me vino de ir a ver competir a mi sobrino Daniel Mateo Angulo (atleta profesional), donde veía que también competían niños a nivel popular por lo que empecé a apuntar a mis hijos a algunas carreras. Al ver el esfuerzo que hacían, pensé que también yo debía probar a ver si aguantaba. De esta manera empecé a correr millas, sin entrenamiento previo ni equipación adecuada, pero poco a poco me fue picando el gusanillo. Empecé a entrenar por las noches, esperaba a mi marido su llegada del trabajo y ya, con las zapas puestas y los niños arreglados, salía a dar unas vueltas al polideportivo cercano a mi casa, 3 vueltas, 1 milla, y volvía a casa cansada, pero tan contenta.

Poco a poco empecé a aumentar las distancias, tanto en entrenamiento como en las carreras a las que me apuntaba, pero seguía saliendo cuando podía, 1 día a la semana, 2 días, ninguno, lo que surgiera. Controlaba el tiempo que estaba corriendo y, después, con el google earth medía la distancia del recorrido e iba calculando los ritmos que hacía ¡jajaja, qué tiempos aquellos! Benditos Reyes que enseguida me trajeron un Garmin maravilloso que me permitía salir a correr sin más preocupación que esa, correr.

Como mis entrenamientos eran en solitario, con poquitos conocimientos técnicos y nada rutinarios, pensé en dejarlo, pero en ese momento en la la tienda Running Company montaron un grupo de entrenamiento a las 14:30 en el Retiro ¡mi salvación, pues era el único momento que yo podía entrenar sin interrumpir ni quitar ni un minuto a mi familia ni al trabajo. De esta manera empecé a entrenar con un grupo, entrenadores profesionales, objetivos claros, unos compañeros de entrenos de lo mejor… y así llevo 8 maravillosos años.

En el camino me encontré con otro estupendo grupo “Los Chavales de La Tapia”, con los que he podido compartir también, entrenos, carreras, eventos varios, momentos especiales que se guardan en un rinconcito muy especial de mi vida. Siempre digo que me siento privilegiada por poder compartir tantos momentos con esta gente.

La respuesta a por qué corro es sencilla, porque me gusta, porque físicamente me encuentro fenomenal, me encuentro ágil, suelta, con fuerzas; porque mentalmente me ocurre algo parecido, me ayuda a sobrellevar la carga diaria. Estoy convencida de que el esfuerzo, el sufrimiento, las satisfacciones que me da el correr hace que pueda gestionar situaciones complicadas de un modo distinto.

También me di cuenta de que me gusta competir, superarme en cada entrenamiento, en cada carrera,  plantearme nuevos retos y una vez terminados buscar los siguientes, tener la satisfacción y el orgullo de poder hacer cosas que habitualmente no las hacen la gente de mi edad ni más jóvenes tampoco.

Soy muy inquieta, luchadora y me gusta variar las cosas que hago, por ello, durante estos años he podido correr todo tipo de distancias, desde un 1000 en el Meeting Internacional de Moratalaz en su modalidad de Open, pasando por todo tipo de distancias cortas, cross, 10k, medias maratones, maratones, trail de alta montaña (48k de los Montes Aquilianos), carreras nocturnas, carreras de obstáculos, carreras por pueblos pequeños de toda España, carreras emblemáticas como la Behobia, la media maratón de Florencia, la maratón Rock and Run con su cuesta rompecorazones, … A cada lugar que vamos de vacaciones, lo primero que miro es qué carreras hay allí y, ¡a competir!. Tengo la satisfacción de tener trofeos de muchas de estas carreras, uno de los más preciados es el 3er puesto de mi categoría en el primer 261 Women’s Marathon, celebrado en Mallorca, una emoción especial que te espere en meta aquella gran luchadora Kathrine Switzer.

 

También es una manera de demostrar a mis hijos que, con esfuerzo, con constancia, con empeño, el no rendirse, tiene muchos beneficios y recompensas. Claro que, todo esto, lo he podido vivir porque ellos me animan un montón y por el gran apoyo de mi marido que va, cámara en mano, a todas y cada una de mis salidas y por supuesto del apoyo y los ánimos del resto de mi familia, de amigos y compañeros. Estoy también orgullosa porque a muchos de ellos les he contagiado con mis relatos, mis emociones, mis vivencias y ahora están en este bonito mundo del running.

¿Objetivos futuros? Pues en estos momentos no puedo planificar casi nada, las competiciones y eventos de mis hijos no me lo permiten, pero aún así, sigo entrenando habitualmente y yendo a las carreras que puedo. Lo que sí me gustaría es hacer algún Ducross o Duatlón y para ello me he apuntado a clases de MTB en la Casa de Campo con la Federación Madrileña de Ciclismo, pero no se si podré conseguirlo.

Una vez me dijo un entrenador “la idea de mis entrenamientos es que podáis seguir corriendo cuando tengáis muchos, muchos años”, pues esa es mi meta, llegar mínimo a los 80 corriendo.

Una mujer todoterreno y de las que disfrutan nada más calzarse las zapatillas, se adapta a cualquier terreno, distancia, carrera, ¡no hay límites para ella! Y siempre con una gran sonrisa como bien podéis ver en las fotos.

Muchas gracias Encarna por transmitirnos ese espíritu tan alegre y esa valentía con la búsqueda constante de nuevos retos, ¡por supuesto esperamos verte corriendo con 80 años y mucho más, estamos seguras de que pasión y ganas no te faltarán!

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