Heroínas Anónimas: Lorea Alonso Narbaiza

"Tu única rival es tu yo de ayer, y cada pequeño logro, cada ligero progreso, es la recompensa a todo el esfuerzo que inviertes en tus entrenamientos", afirma Lorea
Lorea Alonso Narbaiza -
Heroínas Anónimas: Lorea Alonso Narbaiza
Heroínas Anónimas: Lorea Alonso Narbaiza

De pequeña, cuando en educación física formábamos equipos para ciertos deportes yo era de las últimas en ser elegida. Y no les culpo, la verdad es que no se me daban nada bien. En baloncesto me pitaban pasos cada dos por tres y en fútbol, era aún peor. Como no metía muchos goles solían ponerme de portera, pero mi miedo a la pelota hacía que más que a fútbol eso pareciera el matapollos.

Como os digo, en general los deportes de equipo no eran mi fuerte, pero no creáis que por aquella época los individuales se me daban mucho mejor. En clase, hacíamos distintas pruebas de running, y si jugar en equipo se me daba mal, correr se me daba mal y encima lo odiaba.

El test de Cooper, prueba de resistencia, era para mí un castigo divino creado para torturarme, y lo de dar vueltas al patio podía conmigo. En aquella época, me desanimaba mucho no estar a la altura de algunos de mis compañeros. Lo que no sabía era que no debía competir contra ellos sino contra mi yo de ayer. Eso es superación y parece ser que nadie a mi alrededor lo veía así.

El último año de instituto, a pesar de ser el más duro, tenía recompensa: en 2º de Bachillerato no había educación física. Y al acabar ese año no la tendría nunca más. Si alguien me hubiera dicho en aquel momento que saldría a correr en mi tiempo libre, no me lo habría creído.

 

En el momento de comenzar la universidad, decidí cambiar de aires y me fui a vivir a Barcelona. “Tiene playa” decía una voz en mi cabeza que no veía el momento de vivir a 5 minutos del mar. Si sois de interior me entenderéis. Y ese “tiene playa” fue determinante para mí.

Nuevos comienzos, nueva ciudad, nuevas personas. Guardo recuerdos increíbles de aquel primer año pero también pasé por momentos muy duros. A pesar de ir conociendo a personas maravillosas y descubriendo una ciudad increíble, hubo cosas que no salieron como tenían que salir, decepciones y expectativas que no se cumplieron. Y estar lejos de casa hizo que todo fuera un poco cuesta arriba.

El hecho de no sentirme bien emocionalmente hizo que comenzara a buscar tiempo para mí, para estar sola y poner en orden mis ideas. Lo encontré en mis paseos de casa a la uni cada mañana. Ir a pie implicaba más de una hora de camino, pero no importaba: ese era mi momento.

 

Sin embargo, llegó un punto en que pasear no era suficiente. Yo necesitaba liberar aún más adrenalina sin renunciar a mi tiempo y a mi espacio. Eso hizo que un día me pusiera los cascos y saliera a correr. Como ya he dicho, vivía al lado del mar, y eso me animó aún más. Notar la brisa en la cara, el olor a mar, el movimiento de las olas… El mar me daba la vida.

El primer día hice tres kilómetros que se me hicieron eternos. Pero poco a poco fui mejorando: aumentaba la distancia y bajaba tiempos. Mientras corría me sentía libre de preocupaciones y esa sensación era genial.

Después de unos meses corriendo, y tras la insistencia de una gran amiga mía, me colgué mi primer dorsal. La Carrera de la Mujer de Barcelona de 2014 fue mi debut como runner y mi padre estaba allí para verlo. Esta fue la primera vez que corrí acompañada y me encantó.

 

Publicidad

Los cambios físicos comenzaron a notarse, pero en el running hay un gran componente mental que yo no había podido desarrollar y que me hacía mucha falta. Todavía tenía muchas cosas que solucionar en mi vida para poder disfrutar al máximo de todo lo que este deporte podía ofrecerme y a veces, es necesario parar para ver las cosas de una manera diferente. Por ello, decidí tomarme una pausa y volver con las pilas bien cargadas.

Tras un año en que a pesar de no entrenar demasiado el físico entrené mucho la mente, volví a calzarme las zapatillas y el mar fue nuevamente mi aliado. Empecé a entrenar por el paseo marítimo unas cuatro veces por semana, esta vez con una meta: la Uni Run, la carrera de las universidades de Barcelona. Una carrera en que compites defendiendo un color: el de tu universidad. Una carrera en que te identificas como parte de un equipo.

La fortaleza mental que me acompañaba en esta ocasión fue clave. Acabé muy contenta con mi marca, pero sobre todo me encantó compartir todo eso con mis compañeros de clase. En aquel momento supe que por fin estaba preparada para disfrutar aún más de este depote y de que de ahora en adelante nada me pararía los pies.

Y así fue. En tres meses, hice mi primer 10 km, la Carrera de la Maquinista. Esta vez en la meta me esperaban mi abuelo y mi tía gritando mi nombre. No hacía falta que corrieran junto a mí para que sentirme acompañada. Un equipo es más que eso. En un equipo hay titulares y jugadores en el banquillo, pero todos ellos comparten los logros y celebran los triunfos. Y un abrazo al cruzar la meta es la mejor medalla que me podía colgar aquel día.

 

Publicidad

¿Y por qué si compartir momentos me gustaba tanto seguía corriendo sola cada día? Respondí a esta pregunta haciendo algo que nunca antes pensé que haría: meterme en un grupo de running.

Los miedos antes de decidirme a ir eran muchos: miedo a que me hicieran sentir inferior, a ser un lastre para el grupo, a que me dejaran atrás y se olvidaran de mí… Pero si no lo intentaba no ganaría nada, eso lo había aprendido en todo este camino.

Llegó el día de ir a mi primer entrenamiento con ellos y mis miedos desaparecieron. Me hicieron sentir una más y sacar lo mejor de mí. Entonces me di cuenta, y es que el running no es un deporte individual, sino que también puede ser un deporte de equipo. Y estoy orgullosa de decir que este me gusta y no se me da del todo mal.

Cuando corres en grupo, encuentras ejemplos a seguir, que en ningún caso tienes que ver como rivales. Tu única rival es tu yo de ayer, y cada pequeño logro, cada ligero progreso, es la recompensa a todo el esfuerzo que inviertes en tus entrenamientos.

Los chicos y chicas del grupo creyeron en mí incluso más de lo que yo misma lo hacía y en dos meses con ellos, estaba cruzando la meta de mi primera media maratón. “Todo es coco” me decían, “si crees que puedes, podrás”. ¡Y claro que pude! El entrenamiento mental había dado sus frutos.

 

Publicidad

Durante esos 21 km, no dejé de pensar ni un segundo en todas las personas que me habían ayudado a llegar donde estaba en este momento. En todos los que me habían apoyado, pero también en todos aquellos que nunca creyeron que lo conseguiría. Me encantaría que me vieran ahora.

Actualmente, llevo 3 medias maratones y muchos logros personales. Hoy puedo decir que el running me ha dado más de lo que nunca pensé que me podía dar un deporte: amigos, viajes y muchos kilómetros de felicidad.

Y aún tengo mucho camino por delante, muchas metas que cruzar, nuevas distancias y nuevos terrenos que explorar, pero no tengo prisa. Y no os diré que sea fácil. Las cosas que merecen la pena en la vida no suelen serlo, pero con un equilibrio entre entrenamiento físico y mental, llegaréis donde os propongáis.

 

No podemos estar más de acuerdo contigo Lorea, todo lo que merece la pena no suele ser fácil, especialmente en los comienzos… Cuesta mucho esfuerzo, todas debemos eliminar esos miedos que tenemos la primera vez que nos enfrentamos a algo desconocido, y quien diga lo contrario está faltando a la verdad, siempre están ahí y hay que superarlos.

Muchas gracias por abrirnos tu corazón y contarnos tu historia, seguro que muchas de nuestras lectoras se sienten reflejadas y les da ese empujoncito que, en ocasiones, todas necesitamos.

Muchos retos, sonrisas, objetivos, amigos, kilómetros, viajes, metas… te esperan, ¡a por ellos campeona!

 

Publicidad
Te recomendamos

El DS 7 Crossback es el primer coche desarrollado desde cero por la marca premium fra...

Ricochet y Bedlam se unen a la familia ...

Así es la nueva Storm Viper de Joma: una zapatilla para hacer kilómetros en carretera...

Asics celebra el 25° aniversario de la querida y muy conocida GEL-KAYANO con algunos...

Más ajuste, más estabilidad y más amortiguación sin añadir peso. Así es lo nuevo de S...