Heroínas Anónimas: Mar Monje

¡La vida merece la pena, vividla!, nos anima Mar
Mar Monje -
Heroínas Anónimas: Mar Monje
Heroínas Anónimas: Mar Monje

Me encanta correr, cuando lo hago me divierto, y si me divierto estoy feliz. Con el sudor deslizándose por mi espalda, animándome a mí misma... “Venga Mar, no puedes parar ahora, solo quedan dos kilómetros más”. Sí, ¡me encanta correr!

Mi nombre es María del Mar y empecé a correr hace casi ya cuatro años. Había practicado atletismo cuando era más joven, pero los años pasan, la vida discurre y las prioridades cambian, no siempre a mejor, pero cambian. Pese a todo hacía otras cosas como baile activo o gimnasia, me mantenía en movimiento, pero me faltaba algo.

A través de una amiga (Elena Molina), conocí a un grupo de personas que hacían ejercicio en las pistas de atletismo de Lloret de Mar (que es donde resido). Comandados por el incombustible Xavi Fornés, nos poníamos en forma entre risas y buen ambiente. También hacíamos salidas por el pueblo corriendo, cada día un poquito más.

Con el paso del tiempo nos comenzamos a apuntar a carreras, primero de 5 km, después 10 km, hasta que nos planteamos correr una media maratón, palabras mayores para nosotras.

A base de entrenamiento y mucho tesón, llegué a correr no una media maratón, sino dos. La sensación de cruzar la meta es una emoción que no se puede explicar, un subidón de adrenalina por haber sido capaz de llegar, te crees capaz de todo.

 

Pero llegó el año 2015, y con él un tumor en el pulmón derecho, y dudas, muchas dudas...

Las preguntas se agolpaban en mi mente y, aunque parezca duro, una pregunta se repetía por encima de las otras: ¿sobreviviré a esto?

Sin profundizar mucho en el tema, fueron momentos muy duros donde no vislumbraba el futuro, solo el presente y el pasado que revivía pensando en si podría continuar con mi vida con cierta normalidad si salía de esta.

Al final, una lobectomia y me quitaron el 66 % del pulmón. Para la recuperación tuve que caminar mucho y hacer fisioterapia respiratoria. Tuve que volver a aprender a respirar, pero con el apoyo de mi familia y amigos me fue más fácil el ir recuperándome.

Como quien no quiere la cosa, al cabo de unos meses pensé: “si ya camino bastante, ¿por qué no probar a correr?” Y dicho y hecho, acompañada de mis compañeras de fatigas, mis kukis Elena, Xavi, Encarna, Carol, Jessica y Maria, volví a reemprender aquello que casi daba por perdido.

 

Hace ya dos años que me operaron. Ya he corrido una trail nocturna de 7 km (mi primera carrera “oficial” después de...), 10 km en una carrera en Barcelona y dos medias maratones.

Más lenta, más cansada, pero viva, viva y respirando, esforzándome cada metro para demostrarme a mí misma que puedo, que se puede.

 

No me considero una heroína, pero os animo a que no os quedéis en casa, salid a pasear, a correr, a vivir... que la vida es maravillosa y todo es posible... cada persona puede ser un héroe a su manera.

Gracias a mis hijos, a mi marido, a mi familia y amigos… por haberme apoyado incondicionalmente, ¡la vida merece la pena, vividla!

¡Nos vemos en las calles, agur!

 

Mar, ¡eres una heroína de las que debería llevar capa de superhéroe! Hoy nos has dado una verdadera lección de fuerza interior que todas podemos aplicar en nuestro día a día particular.

Muchas gracias por compartir tu historia con nosotras, se nos saltaron las lágrimas nada más leerla y es que, la rutina diaria nos invade, y no somos conscientes de lo afortunadas que somos de poder "vivir" y disfrutar saliendo a correr unos kilómetros.

 

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