Heroínas Anónimas: Mari Jose Quintas

“Hoy por fin siento que he recobrado las riendas de mi vida y aunque aún me siguen mis fantasmas, ahora puedo hacerles frente.”, afirma Mari Jose
Mari Jose Quintas -
Heroínas Anónimas: Mari Jose Quintas
Heroínas Anónimas: Mari Jose Quintas

Yo empecé en esto del running en el colegio de mi hijo junto con otras madres. Íbamos dos días a la semana para hacer algo de deporte y comenzamos a salir algún viernes a caminar y correr.

 

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Poco a poco fuimos aguantando un poco más hasta que un día decidimos prepararnos a la Carrera de la Mujer. Después de unos meses de entrenamiento, llegó el día de la carrera. Teníamos la sensación de estar inmersas en una marea rosa de camisetas, dorsales, pancartas y sobretodo, ánimos. El cruzar la meta fue un subidón inmenso para todas nosotras, y sentimos que éramos capaces de mucho más.

 

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Un día, vimos en Facebook que Martín Fiz había abierto una tienda de deportes en Vitoria, runningfiz. Allí hacían quedadas dos días a la semana para todos los niveles, incluso iniciación. Y allí que nos fuimos mi amiga Helena y yo. Empezamos a correr con ellos todos los martes y jueves, con Ana Churruca como entrenadora.

 

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Desde el comienzo, me enganchó, me sentía a gusto ,esperaba con ganas cada martes y cada jueves, a las sieta en Zulaika (punto de encuentro con Marije para ir a la tienda). Al principio sólo buscaba estar a gusto con mi grupo de gente y hacer algo de deporte. Sin embargo, poco a poco y animadas por Ana, nos entró el gusanillo y decidimos probar a correr 10 km en la maratón de MartÍn Fiz.

La noche antes de la carrera, no podía dormir entre los nervios y la emoción… por la mañana me levanté muy pronto, desayuné, me puse mi equipación y salí de casa feliz.

En la carrera nos sentimos arropadas por Ana en todo momento, que incluso, cargó con agua durante toda la carrera, para ir dándonos traguitos cuando lo necesitábamos (somos su rebaño y ella nuestra pastora). Nos mantuvo juntas hasta el último kilómetro que nos dijo: “cada una a lo que pueda”; aún así, entramos todas juntas a la meta. Si alguna vez has cruzado una meta, podrás entender la sensación.

Esa carrera nos motivó para hacer otras muchas. Intenté animar a mi hijo, ya que somos un grupo muy variopinto, desde Ane, un cielo de niña, con sus 17 años hasta las que pasan de los 50; e hicimos juntos alguna carrera.

 

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Con el tiempo el grupo de runningfiz se ha hecho tan grande que parecemos un pelotón de carrera subiendo por Armentia, eso sí, siempre muy respetuosos con el resto ,viandantes, bicicletas etc. Tengo la suerte de vivir en una ciudad como Vitoria, que es fantástica para correr y en la que gracias a nuestro campeón, MartÍn Fiz, se respira y se contagia la pasión por el running.

 

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Cada martes y cada jueves nos calzamos las zapatillas y haga sol, llueva o nieve salimos a disfrutar.

 

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En el 2014 pasé por una enfermedad que me arrebató las ganas de seguir corriendo, entre otras muchas cosas. No se trataba de una enfermedad física, sino de una lucha contra mis fantasmas del pasado. Durante todo ese tiempo sentí la necesidad de apartarme del mundo; aún así, mis compañeros de running, Ana, Marije, Teresa, Gema y cómo no, mi grupo de “ganchis”, nunca dejaron de confiar en mí y hacerme ver que yo valgo mucho y que saldría adelante; incluso cuando ni yo misma lo creía.

Algunos meses después me sentí con fuerzas de volver a correr. La primera carrera que hice fue la media maratón de Martín Fiz. Fue muy dura ya que físicamente no estaba preparada. Cuando estaba a punto de tirar la toalla, vi a Ana animándome; ella ya había finalizado la carrera, pero se puso a mi lado y me acompañó hasta meta.

 

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Casi no pude cruzarla… la emoción que sentí al ver a todas mis compañeras con los brazos abiertos esperándome era sobrecogedora. Me sentí como si hubiera ganado los juegos olímpicos, en esa carrera deje atrás alguno de mis fantasmas.

 

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Poco después, algunas compañeras hicimos la media maratón de Paris. Yo corrí con Moncho y su hija, María. Moncho es una de esas personas maravillosas que he conocido a través del running, siempre pendiente de nosotras y siempre sonriente.

 

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Y nos quedó tan buen sabor de boca que nos propusimos hacer una cada año. El año pasado fuimos a Lisboa.

 

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También me he animado a correr la Behobia San Sebastián, un año con mi compi de carreras Gema.

 

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Y otro año con Marta, que me dio ese empujón que me faltó en la recta final.

 

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Desde que comencé mi lucha interna, he tenido muchos altibajos. Aunque he dejado de correr en más de una ocasión, mi sitio en runningfiz siempre ha estado esperándome. Hoy por fin siento que he recobrado las riendas de mi vida y aunque aún me siguen mis fantasmas, ahora puedo hacerles frente. Gracias al apoyo incondicional de mis hijos, mi marido, mi familia runningfiz y sobre todo, a mi fortaleza, he aprendido a convivir con ellos.

Del running he aprendido que si se quiere, se puede.

 

Claro que sí Mari José, "querer es poder" aunque esto suele implicar mucho esfuerzo. Muchas gracias por abrirnos tu corazón y darnos una lección superación; has demostrado una gran fuerza interior para superar los obstáculos del camino y te has demostrado a tí misma que puedes con todo lo que te propongas.

Tienes una de las mejores familias del atletismo que puede existir con los RunningFiz y Ana y Martín a la cabeza, ¡a seguir sumando kilómetros de felicidad campeona!

 

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