Heroínas Anónimas: Miriam Murillo

"Con lo mejor que me quedo de este deporte, es que no se trata de un deporte individual; en contra de lo que la mayoría pueda llegar a pensar", nos cuenta Miriam
Miriam Murillo -
Heroínas Anónimas: Miriam Murillo
Heroínas Anónimas: Miriam Murillo

Me llamo Miriam tengo 21 años y soy de Cornellá de Llobregat (Barcelona). Si me preguntas cuando empecé a correr no sabría decirte, pero sí cuándo empecé a correr por placer.

Desde pequeña he practicado deporte, cuando tenía 4 años empecé a nadar y con 6 a jugar a básquet. Y entre entreno y entreno me iba con los amigos jugar al parque.

Más tarde, con 16 años cuando empecé bachillerato y con las “típicas” preocupaciones de adolescente tenía la necesidad de ponerme el mp3 y salir a disfrutar del aire libre. Así que me aficioné a correr, corría sin reloj, al ritmo de la música, simplemente tenía la necesidad de sentir el aire golpearme en la cara. Sentirse libre sin ataduras, sin presiones… en mi opinión, es una de las mejores sensaciones de la vida individual como persona.

Poco a poco, me fui aficionando más a correr, salía más días a la semana, en vez de 30 minutos corría una hora. Me sentía mejor que nunca, pero lo mejor era esa sensación que tienes de estar exhausta de cansancio, que mucho más allá de ser una sensación dañina todo lo contrario, me hacía sentir genial. Cuando corres después secretas, entre otras hormonas, endorfinas que nos hacen sentir felices y en algunos casos euforia.

 

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Y por fin llego el día en que me inscribí a mi primera carrera: la cursa de la Mercè de Barcelona. Me acuerdo de que nada más llegar a la línea de salida, me quedé anonada de ver a tanta gente unida “solo” para correr. Acabé la carrera con ganas de más y así fue; al día siguiente ya estaba apuntada a otra carrera… Y así una tras otra.

 

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Al cabo de un año sentí el gusanillo por cambiar de aires… Y empecé a correr por la montaña. Me inscribí a mi primera carrera de trailrunning, me pareció un deporte totalmente diferente a lo que es correr por ciudad. La filosofía de los corredores, las personas que animan, la organización es todo diferente. Me gustó tanto el ambiente que al día siguiente ya estaba mirando otra carrera de montaña.

 

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Pero hubo un momento en que empecé a obsesionarme, cada vez miraba más el reloj quería mejorar cada vez más rápido, quería hacer más kilómetros, rendir cada día más, en fin, superarme a mí misma. Está bien querer superarse a uno mismo, salir de la línea de confort, pero cuando te obsesionas no es bueno. Ahí es cuando se acaba el deporte por “afición”.

Y me lesioné de la cintilla, no descansaba lo suficiente, tenía sobreentreno y dejé de tener ganas de correr. Durante dos meses estuve sin correr, hasta que un día decidí intentar retomar esa sensación de libertad. Salí correr sin reloj, solo con música como empecé, y así fue como empecé de nuevo.

 

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A día de hoy he participado en muchas carreras tanto de montaña como de asfalto y dos de las que más me han marcado fueron la maratón de Barcelona y la maratón de montaña de los Pirineos.

En la maratón de Barcelona, la sufrí como nunca pero disfrutando de cada km, de la gente que animaba, de los corredores y llegando a meta con una satisfacción enorme.

 

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Pero con lo mejor que me quedo de este deporte, es que no se trata de un deporte individual; en contra de lo que la mayoría pueda llegar a pensar. Es un deporte que lo puedes practicar con tus compañeros, pareja, familiares o si no conoces a nadie que lo practique puedes unirte al grupo de “running” de tu gimnasio o de tu ciudad donde conocerás a gente unida para un fin correr y divertirse.

Animo a todas las personas, hombres, mujeres, jóvenes y no tan jóvenes a practicar deporte, ya sea running, bici, natación… Que salgan de su zona de confort, que busquen esa sensación de libertad, y de felicidad por querer superarse cada día más y estar satisfecho con uno mismo.

 

Claro que sí Miriam, en sentirnos bien, cómodas, seguras… en superarnos a nosotras mismas está la clave, pero siempre sin llegar a ese punto de obsesión que parece que está lejos, pero en el fondo está tan cerca. Luchamos, peleamos, queremos ser perfeccionistas y lo que comenzó siendo una vía de escape se convierte en una obligación más sin darnos cuenta. Bravo por esa parada a tiempo para reconducir “el correr” en tu vida, en ocasiones, es muy difícil verlo.

Muchas gracias por compartir tu historia con nosotras y todos nuestros ánimos para todas las carreras y metas que te esperan, ¡a por ello!

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