Heroínas Anónimas: Verónica Ruiz

"Empecé a sentirme más fuerte física y mentalmente, más activa en la vida cotidiana, más alegre y la ansiedad fue desapareciendo más rápido de lo que imaginaba", nos cuenta Vero
Verónica Ruiz -
Heroínas Anónimas: Verónica Ruiz
Heroínas Anónimas: Verónica Ruiz

Mi nombre es Verónica aunque todos me llaman Vero, tengo 39 años, soy madre divorciada y tengo un hijo de 9 años. No había corrido en mi vida, había participado en alguna marcha benéfica, andando y algunos trocitos a trote. De niña y adolescente practicaba deportes como baloncesto y fútbol femenino, pero correr... ¡no!

Todo empezó como un propósito de año nuevo 2018: me pondré a dieta y me apuntare a iniciación al running. Emocionalmente necesitaba cambiar de aires, despejarme, desconectar de las preocupaciones diarias, etc. Así que me fui a realizar mis nuevos propósitos al pueblo vecino, Callosa del Segura, y me puse en manos de los hermanos Esteso.

El primer día no conocía a nadie y he de decir que soy bastante tímida al principio. El míster es Juan Carlos Esteso (en mi vida había yo oído ese apellido) y recuerdo que esa primera clase quería morirme y pensé: ¡cómo esto sea así siempre! También me di cuenta de lo mal que me encontraba físicamente y del ** estado de ansiedad** que tenia en aquel momento. Pero si una cosa me caracteriza, es que no tiro la toalla con facilidad. Quise seguir unos días más.

Como dicen, esto engancha, no sé muy bien la razón... ¿Por las nuevas amistades (que ahora considero como una gran familia)? ¿Me ayuda a desconectar y olvidarme de los problemas? Es como una droga que hace que cada semana quieras más y no perderte ningún entrenamiento. Empecé a sentirme más fuerte física y mentalmente, más activa en la vida cotidiana, más alegre y la ansiedad fue desapareciendo más rápido de lo que imaginaba.

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Empezamos en enero y al poco el míster nos comunica que estamos preparados para nuestra primera carrera de 5k, que sería el 5 de Mayo, en Almoradí. Por supuesto no le creí y le dije que estaba “loco”. Perdóname Juan Carlos, no es que no creyese en ti, no creía en mi, no me veía capaz. Además es como mi segundo pueblo, parte de mi familia y amigos viven allí y me sentía como si tuviese que demostrarles el trabajo y esfuerzo de estos pocos meses. Las dudas, el miedo a fallarles a ellos, al míster y a mí misma me comían por dentro. Sentía unos nervios que me hacían dudar de mi y de mis posibilidades.

Llegó ese día esperado y temido a partes iguales. Muchos nervios antes de empezar. Mi hijo, mi familia y amigos estarían viéndome. Salía acompañada de mi otra nueva familia (mi club) y el míster, que en todo momento nos iba transmitiendo calma y entusiasmo a los que debutábamos ese día.

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En cada parte del recorrido donde oía o veía a conocidos animándome y aplaudiendo iba creciendo la confianza en mi misma. La cara se me iluminaba con una gran sonrisa y hasta el corazón se aceleraba de alegría y emoción. Casi en meta, ya al ver a mi hijo y mis sobrinos, justo cuando las fuerzas se agotan, entonces me vino una fuerza, quizás la que ellos me transmitieron. Se me erizó la piel, aceleré y cogí la mano de mi compañera Paqui, debutante también, que se ha convertido en mi pareja de carreras, y cruzamos la meta con los brazos en alto a modo de victoria. Al otro lado, Juan Carlos nos esperaba con los brazos abiertos y animándonos. Fue súper bonita y emocionante la experiencia, ¡por eso engancha!

Después de este debut vinieron más carreras, siempre de 5k, unas más duras que otras y esto me ayudó a coger confianza y controlar un poco los nervios. Siempre acompañada de mi gente, de mi equipo, mi nueva familia, los que te animan desde dentro de la carrera, antes de empezar y cuando ven que te fallan las fuerzas; y los que no corren pero nos acompañan para animarnos desde el público y nos hacen algunas fotitos para el recuerdo. ¡No sabéis cuanto bien nos hacéis!

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Se acercaba el verano y empecé a notarme floja, cansada y esto hizo que me desanimase un poco. Pero siempre hay buenos consejos del míster que sabe y reconoce todos esos síntomas y sentimientos ya que él los ha experimentado alguna vez. Y es por primera vez que empecé a oír lo de presentarnos a la carrera 10k de Valencia. Volví a pensar que mi entrenador estaba “loco” si pensaba que yo que sólo corría 5k y que me empezaban a faltar las fuerzas iba a poder ir a Valencia a correr los 10k, ¡qué locura más maravillosa!

Era un sueño que ni siquiera se me había pasado por la cabeza por verlo imposible en este año. Pero un momento…también dudé de Juan Carlos cuando me dijo lo de correr los primeros 5k; no podía dudar otra vez de su experiencia, así que no lo pensé mucho, me apunté y me propuse dejarme llevar.

Y como el míster decía al acabar cada entrenamiento desde septiembre…...¡Valencia nos espera! Esa frase la fui interiorizando y acogiéndola con ilusión, ¿y si fuese verdad? Era un viaje que haríamos casi todo el club, unos a correr los 10k, otros a correr la maratón; acompañados de otros que venían a vivirlo con nosotros y darnos apoyo, ánimo y fuerzas desde fuera.

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Yo me presentaba a correr mis primeros 10k y no es que confiase en mi, pero en el Míster sí confiaba y si él decía que yo podía... no lo iba a cuestionar otra vez. Yo, una simple aprendiz ante la experiencia de él que es corredor profesional y con muchas medallas y competiciones a la espalda, llegando a representar a España en varias ocasiones... puedo dudar de mi, pero de él no.

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En noviembre mi padre sufre una recaída y pasa el mes entrando y saliendo del hospital pasando incluso semanas hospitalizado. Eso suponía que mi madre se quedaba con él. Esto repercutía en mi entrenamiento, no podía ir a entrenar ya que no tenia con quien dejara mi hijo. Se acercaba el 2 de diciembre, día de la carrera de Valencia y yo sin entrenar... cada vez desconfiaba más de mis posibilidades y el estrés de lo que estábamos viviendo con mi padre estaba haciendo estragos en mi. Decidí no pensar y dejarme llevar.

Y llegó el día 2 de diciembre. los nervios que llevaba más el despliegue allí montado, ¡me dejó sin palabras! Pensaba correrla aunque tardase una hora y media. Yo había hecho cálculos y según mis tiempos lo haría en una hora y quince minutos, pero al entrenar intermitentemente ya no lo tenia tan claro. Fue una experiencia chulísima con los compañeros, cenar juntos, compartir habitación, desayunar con los nervios en el estomago y, ¡a la carrera!

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Los nervios desaparecían con cada cántico nuestro de grupo y con las poses para las fotos de recuerdo. Todos ya en el cajón de salida seguíamos nerviosos, pero animados. Más fotos y más cánticos. ¡Comienza la carrera! Mis primeros 10k junto a mi inseparable compañera Paqui. Habíamos hablado de hacerla juntas, disfrutarla ya que seria algo único y llegar a meta juntas.

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Impresionante la salida, sonaba la canción de “Libre” de Nino Bravo y a nuestra derecha podíamos ver pasar el río de gente que correría la maratón, ¡bestial! Valencia estaba llena de gente tanto corriendo como animando desde cualquier rincón de sus calles. Encontrábamos batucadas, grupos, emisoras de radio a cada pocos metros animando y amenizando.

La gente nos animaba incondicionalmente, incluso me llamaban por mi nombre (nombre que llevaba en mi dorsal). La piel se me ponía de gallina y así pasaron los kilómetros, disfrutando de cada metro, cada grupo y cada batucada, hasta llegar al kilometro 9. Aquí empecé a sentir una fuerza interior, llegándole incluso a decir a mi compañera , que me encontraba muy fresca. Empecé a acelerar, a animar a mi compañera, la alegría de que ya casi estábamos en meta me invadía. Crucé esa pasarela sin darme cuenta de la gente que me animaba del equipo a mi alrededor, centrada en esa meta. Solo cogí la mano de mi compañera y le dije: ¡Paqui, lo hemos conseguido!

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Cruzamos la meta y todos los nervios, las emociones, tanto de alegría como de angustia y preocupación por la enfermedad de mi padre explotaron y conforme me abrazaban mis compañeros y felicitaban, yo más lloraba de emoción. Después de todo lo vivido ese mes de hospitales, médicos, y el estrés que eso supone... había conseguido un sueño que ni siquiera me había parado a pensar por verlo inalcanzable. Y lo había conseguido a pesar de las circunstancias que me rodeaban y me impedían haberlo preparado como yo quería, pero lo disfruté mucho… ¡vaya que si lo disfruté! Además, hice mis primeros 10k en 1h04min, menos tiempo del que yo esperaba.

Espero que esta mini historia sirva para ayudar a las indecisas que no han corrido nunca... Yo nunca me había planteado correr carreras, sólo desconectar y, ¡mira donde estoy ahora! Y no hace ni un año de mis comienzos.

¡Por supuesto que ayudará a muchas mujeres Vero! Igual que tú has cumplido un sueño que veías inalcanzable, todas los tenemos en nuestra mano, solo hay que perseverar, luchar, seguir entrenando en la medida que cada una pueda, y nunca decaer.

Y ahora a seguir cruzando metas, esto no ha hecho más que empezar, ¡a por ellas Vero!

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