Historias de mujeres reales con un sueño común

“Si compartir esto no es la auténtica motivación, entonces, ¿dónde está la razón para seguir con esta bendita locura?”, nos cuenta Lucía
Lucía Fernández Álvarez -
Historias de mujeres reales con un sueño común
Historias de mujeres reales con un sueño común

Voy a hablaros de lo que ha sido mi experiencia en Jimera Tres Trails. Y es que creo que la experiencia vivida el pasado fin de semana por esta preciosa sierra malagueña, bien merece ser contada.

Para quienes no lo sepan, Jimera de Libar es un pequeño pueblo de la serranía de Ronda, de apenas 400 habitantes, todo rodeado de montañas y atravesado por multitud de senderos. Senderos con infinidad de historias, como las del beato Fray Leopoldo de Granada, “el humilde limosnero de las tres Aves María”, que recorría diariamente el trayecto hasta la estación para coger el tren que lo llevara a Granada. Y es este mismo tren el que había de llevarnos a los 180 participantes de Jimera Tres Trails a cruzar nuestra meta. Y es que es en el tren donde empieza la aventura, y una de las cosas que hacen especial esta carrera. Es el motivo por el que no hay más que 180 dorsales disponibles (tantos como plazas tienen los vagones). Es ahí donde empieza la primera etapa, la que sale de Gaucin. Y es ahí donde empiezan las confidencias entre corredores y corredoras. Cada uno con su estrategia, hay quiénes vienen a por la victoria, hay quiénes vienen por el simple hecho de disfrutar. Yo tenía claro a qué grupo pertenecía. Y ya desde los primeros lances, en esas cuestas rompe piernas de la subida a las Buitreras, conocí al que sería mi grupo inseparable para todo el fin de semana. Siempre he dicho que correr es convivir. Para mi correr va ligado a los valores que te da el compartir experiencias con otras personas. Algo tan necesario en los tiempos en los que miramos más a través de una pantalla que en un cara a cara. Por eso esta carrera es distinta al resto. Porque aquí se viene a convivir, y la meta, ambiciones a parte, es pasarlo bien.

Concluida la primera subida, como digo, en compañía de mi fiel pelotón, serpenteamos por un sendero que nos lleva a orillas del río Guadiaro hasta completar los exigentes 24 kilómetros de la primera etapa. Con un escenario que es un auténtico lujo: la Sierra del Palo. Mis ojos no dan crédito de ver este paisaje en el corazón de la provincia malagueña.

 

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Después de unas horas de descanso, menos de las que nuestras castigadas piernas necesitaban, llegaba la segunda etapa: la nocturna. Más corta pero no por ello más fácil: 12 kms de subidas y bajadas por los alrededores de Jimera de Libar, con el encanto que conlleva correr una noche despejadísima de nubes y apenas un hilito de luna creciente. Un auténtico espectáculo visual mirar al cielo. Y como no, la misma compañía de la mañana para comernos los kilómetros a golpe de zapatilla.

Pero quedaba la guinda del pastel. La tercera y última etapa. La que había de llevarnos desde Cortes de la Frontera hasta Jimera, atravesando los Llanos de Libar y pasando por Benaoján. 31 kilómetros a la par castigadores y que nos iban a regalar las vistas más impresionantes del fin de semana. De nuevo comenzábamos la aventura en el tren entre risas. La complicidad ya es notable, después de dos días de convivencia. Encuentro a mi equipo, e iniciamos andadura por la calzada romana de Cortes que nos traslada a épocas imperiales. Vamos cogiendo altura, sumando kilómetros, pero el esfuerzo se enmascara tras conversaciones. Y sin apenas darnos cuenta, llegamos a los Llanos de Libar… y qué decir de este lugar.... poder correr por allí , vigilada de cerca por un gran número de buitres, es un placer superlativo.

Después del castigo del día anterior, las piernas protestan, pero merece tanto la pena la vivencia, que hacemos de tripas corazón para poder cruzar el sendero que ha de llevarnos de nuevo de vuelta a Jimera.

 

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De todo lo vivido, quiero destacar lo que hace especial esta carrera: Jimera Tres Trail es familia. Todo el pueblo, desde niños y niñas hasta personas mayores participando como voluntarios. Es convivencia, entre runners, organización, vecinos... En buen humor y alegría. Y a mi me ha regalado el poder compartir momentos con gente increíble. Auténticas heroínas que tienen su trabajo de 10 de la mañana a 9 de la noche y sacan tiempo para entrenar en escaleras porque en su pueblo no hay montañas.

Madres que compaginan su trabajo con su familia, y aún así vienen a correr con más ganas que los que suben al podium.

Mujeres que convencen a sus amigas que nunca han corrido para debutar con tres carreras en una, y aún así terminan cantando.

Historias de mujeres reales, que un día tuvieron la valentía de proponerse un reto e ir a por él.  Decidme, si compartir esto no es la auténtica motivación, entonces ¿donde está la razón para seguir con esta bendita locura?

Para mi ha sido una inyección de energía enorme. Y aunque las cifras de participación femenina siguen rozando el 20% como en casi todas las carreras, me gustaría desde aquí animar a toda mujer malagueña, andaluza y del resto de España, a que vengan a descubrir esta preciosa prueba, donde sin duda la experiencia no dejará indiferente a nadie. El hecho de correr viendo que, como tú, hay mujeres que luchan contra viento y marea para poder estar ahí, merece, y mucho, la pena.

Gracias a la organización de JIMERA TRES TRAILS por dejarme formar parte de esta gran aventura.

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